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2012, un final incierto

19/11/2009 16:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En aquel momento el mundo entero olvidó el miedo y las leyes sobre las armas nucleares, tras decenas de años gestándose y esperando en almacenes y silos, las Hijas del Odio, al fin salían a la luz. Y la luz se apagó en aquel momento

Agosto 2014. Los mayas se equivocaron con la terrible predicción sobre el fin del mundo, habían pasado dos años de aquel funesto 2012, y el mundo seguía vivo. Personalmente, desearía que no se hubiesen equivocado, pues lo que nos queda ahora es poco más que un yermo helado.

Todo empezó en el año de la predicción, lo que llevaba años siendo poco que problema político estalló en pedazos una noche de diciembre en la que todo el mundo descansaba feliz, esperando las ansiadas navidades. Los que lo vimos por la televisión no podíamos dar crédito, Israel declaraba una guerra abierta a Palestina, el motivo, un atentado en el centro de Jerusalén durante unos actos, la víctima, el mismísimo presidente israelí. Por un momento, el mundo entero pareció contener el aliento, nadie imaginó que aquel conflicto que llevaba años molestando como una avispa en la oreja estallaría de aquella manera, pero lo hizo.

Las primeras ofensivas del ejercito israelí, barrieron literalmente cualquier posible defensa, y no solo eso, pueblos y ciudades desaparecieron del mapa, con ellas incontables vidas inocentes. Los noticiarios no daban a basto interrumpiendo constantemente cualquier programación para informar en primer plano del que estaba siendo la guerra más cruenta del siglo. Lo que se anunciaba como una guerra corta, acabó siendo un conflicto a escala mundial, países simpatizantes apoyaron a Palestina en su desesperada defensa, uniendo fuerzas Israel reculaba. Pero el odio flota por encima del sentido común, con la OTAN mirando a otro lado, sin saber que hacer, el armamento nuclear entro en liza. Nadie parecía dispuesto a parar aquello. Tras el lanzamiento de los primeros misiles nucleares, varios países quedaron prácticamente arrasados, y aquello provocó la ira de los países Islámicos que habían quedado al margen del conflicto. A partir de eso momento, todo se desmoronó como un castillo de naipes. Los países, como si de fichas de dominó se tratara, cayeron uno tras otro, uniéndose a la suicida guerra. En aquel momento el mundo entero olvidó el miedo y las leyes sobre las armas nucleares, tras decenas de años gestándose y esperando en almacenes y silos, las Hijas del Odio, al fin salían a la luz. Y la luz se apagó en aquel momento.

Por primera vez en la historia de la humanidad una guerra no tenia vencedores. Todos habíamos perdido, el bombardeo constante, la destrucción de centrales nucleares con el fin de desarmas y aterrorizar a la población, causaron una nube nuclear, que cubrió el cielo durante 6 meses. El Sol, murió a nuestros ojos, y la tierra cayó enferma ante el maltrato al que había sido sometida. La gente que pudo sobrevivir al Armaggedon, murió a causa de la radiación y las lluvias nucleares que perforaban la piel como si de papel se tratase. La vida sobre quedó prácticamente extinta, ni plantas ni animales sobrevivieron al cataclismo, los pocos que lo lograron, eran pasto de deformidades y mutaciones. Los escasos humanos que sobrevivían, lo hacían en constante lucha por la supervivencia, pues el agua, era veneno puro, bañarse significaba morir, beberla también, incluso acercarse a ella, conllevaba sus peligros. Las nubes toxicas que cubrieron el cielo, crearon un invierno nuclear en el que no existía el sol ni el calor. Ahora en pleno agosto la nieve cubre la Tierra de Polo a Polo.

Solo una esperanza queda, cuentan que en algún al sur, en África, la radiación no causó tantos estragos, y que allí el agua sigue intacta, que los animales no han sufrido mutaciones ni han muerto. Y que los humanos podemos andar y respirar sin necesidad de estar embutidos dentro de los pesados trajes anti-radiación. Yo y algunos de mis compañeros nos encaminamos hacia ese lugar lleno de esperanzas, y mientras lo hacemos, me pregunto si no es irónico, que el único lugar del mundo donde los humanos podemos vivir tras el fin del mundo, es aquel lugar en el que empezó nuestra historia. El mismo lugar donde los primeros humanos abrieron sus ojos al sol.


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Jaus (3 noticias)
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