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‘ No hago lo que quiero, sino lo que aborrezco’

27/06/2010 23:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"Video miliora proboque, Deteriora sequor"

("veo la mejor opción y la apruebo, pero elijo la peor")

Ovidio, Metamorfosis, VII, 20

Sin duda, nuestro Señor Presidente ni conoce la tradición judeo-cristiana de San Pablo, ni la tradición latina de Ovidio; él sólo conoce la "emotividad impulsiva" adolescente del momento. Y quizás a eso se reduzca toda la política española: al emotivismo.

En los momentos de gravísima crisis económica por la que atraviesa nuestro país a nuestro Señor Presidente sólo se le ocurre decir que "sí, cambié de opinión por las circunstancia, no por las convicciones". Acto seguido, le espeta al Señor Rajoy que tomó esas decisiones como "un ejercicio extraordinario de responsabilidad ".

Cuando Ortega y Gasset dice el "yo soy yo y mis circunstancias" se refiere a que uno está por encima de las circunstancias dominándolas, y no siendo dominado por ellas.

La situación de nuestra España es que "otros" toman las decisiones por nuestros gobernantes, y que esos "otros" crean unas circunstancias que, a su vez, nos dominan.

No tomamos las decisiones, ni nos sobreponemos a las situaciones; al contrario, nuestros dirigentes, en su emotivismo, ni saben qué tenemos ni cuáles son las circunstancias a superar ni qué escena dramática han creado. Como a cualquier adolescente, el drama de millones de españoles les suena como si estuvieran en el tercer mundo y no "fuera con ellos la historia".

Pero aún hay más: nuestro Señor Presidente se cree en la verdad absoluta, que le habrá sido revelada en algún conciliábulo, cuando afirma que sus convicciones siguen siendo válidas. Dichas convicciones nos han llevado y mantenido en el desastre, y esa no es la causa de su cambio sino que ha sido, según él, la responsabilidad; siendo así que han sido otros dirigentes de otros países quienes le han urgido a cambiar su política.

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Si no fuera un dirigente, diríamos que es un adolescente; y si no fuera por el drama humano de millones de compatriotas, diríamos que está de broma.

No sé cuál será sus convicciones morales, pero sin duda no son las de Ovidio ni las de San Pablo pues ellos, junto a millones de personas, nos hemos planteado alguna vez por qué hacemos una cosa que está mal y nos inclinamos hacia ella sabiendo que está mal hecha.

Esa moral ha transversalizado nuestro pensamiento hasta el punto de que autores de gran renombre moral, como Sócrates, dicen que "prefieren padecer la injusticia a cometerla"; y a nivel político, un autor de actualidad como Popper, dice que se puede hacer una política "aprendiendo de los errores".

¡Cuán lejos está nuestro Señor Presidente de estos postulados morales y políticos! Para él su verdad es absoluta, y la impone a los demás, ¡caiga quien caiga!, aunque sean los más débiles y los más pobres de la sociedad.

Sabemos que nuestro Señor líder de la oposición no está a la altura de las circunstancias, pero el Señor Presidente del gobierno no está ni en las circunstancias: para él no hay circunstancias, sólo hay un paraíso, sin pecado original, donde él es el elegido para ser contemplado.

Nosotros, los mortales, nos seguimos preguntando por qué hacemos el mal que no deseamos: pero, claro, nosotros somos de carne y hueso, y tenemos sensibilidad por nuestros semejantes, más si son de nuestro país.

Antonio Fidalgo

Secretario de Cultura del CDS

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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