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‘ Situación excepcional’

14/12/2010 21:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"Si la Constitución del Estado es democrática, puede llamarse dictadura a toda violación de principios democráticos que tenga lugar por vía de excepción, a todo ejercicio de la dominación estatal que prescinda del asentimiento de la mayoría de los gobernados. Si se establece como ideal político de validez general, es dictadura todo Estado que no respete estos principios democráticos. Si se adopta como norma el principio liberal de los derechos humanos y de la libertad inalienable, entonces también aparece como dictadura una violación de estos derechos, aun cuando se apoye en la voluntad de la mayoría. La dictadura puede, así, significar una excepción tanto a los principios democráticos cuanto a los principios liberales... por eso al estado de sitio se le llama dictadura." Carl Smitt. La dictadura.

Mucha tinta ha corrido estos días sobre el "nuevo escenario" en el que se ha abierto el telón y hemos visto "representar" la obra de los "controladores aéreos". Como toda obra, la "representación" hace referencia a lo representado, aunque en primer plano están los "actores". Como toda obra tiene su "moraleja", la cual se trata de transmitir al público. Claro está que ya no se trata, en principio, de ese teatro "provocativo" de después de la segunda guerra mundial en el cual se quería que el público fuera co-protagonista en el desarrollo del drama. Aquí más bien se quiere, por parte de uno de los actores, que el público "vea" la obra sin participar en ella; o a lo máximo, que cuando salimos del salón, "comentemos", fuera ya de cualquier "dramatismo", las escenas como si "la cosa no fuera con nosotros".

La obra está protagonizada, por una parte, por "los controladores aéreos", y por el "gobierno" por la otra. Pero no hay que olvidar el trasfondo del drama que es "imponer" al público, por parte de uno de los actores, un "modus operandi", aprovechando la acusación en la que se basa y se desarrolla el drama en la escena. En definitiva, sí se quiere involucrar al público dentro de la escena, pero del lado de uno de los actores y sin que formen parte del drama ni actúen.

La verdad es que el "otro actor" poco, o nada, puede hacer salvo "ver" cómo su contrincante en la escena rompe las reglas teatrales para imponer no sólo su voluntad sino su capricho; al público no se le pide imparcialidad a la hora de analizar la obra, sino que "opte" no sólo por uno de los actores y que participe ética y moralmente contra el otro actor; pero más grave aún, fuera de la escena (en la cual no participa) y violando las reglas dramáticas. De esta forma, el "actor gubernamental" ha creado "otras" reglas de juego para imponer su criterio no sólo a su contrincante en escena sino a todo el público.

Lo fundamental del actor es que "no se represente a sí mismo", sino que "encarne" y dé vida a otro personaje; esta máxima vale también para la política: el político debería "encarnar" a otro distinto de él mismo, en este caso un mensaje o un programa. Como no tienen programa ni mensaje sus actos son más bien infantiles, poniendo sus partes íntimas sobre la mesa.

Las situaciones se abordan desde la racionalidad y desde el juego democrático; si vamos a representar unos "papeles" vamos a estudiarnos bien el argumento y que cada cual "represente" su papel en la obra lo mejor que pueda. Si no se sabe representar, no es de recibo el "romper la obra", o "suspenderla", echando la culpa al otro actor de que no sabe su papel cuando el propio actor no lo sabe tampoco. Evitar esta situación conlleva el haberla estudiado previamente y haber previsto sus consecuencias, pues es un tema que "colea" desde hace tiempo, y ha habido tiempo suficiente para estudiarlo y buscarle una solución racional. La solución "irracional" de la "excepción" nos recuerda a la "España de pandereta y cañí" desde la "sanjurjada" hasta la "rebelión de Villacampa", pasando por el "Conde de España" o la "regencia de Urgell".

La dictadura ya no tiene sentido, y la dictadura es un estado de excepción; muchos de su partido, dicen, lucharon contra el estado de excepción: no sé qué pensarán al ver que sus sucesores en el partido han recobrado aquello contra lo que lucharon. Es como la "España al revés": claro está que viendo cómo la señora Pajín pone las partes sexuales del "género masculino" sobre la mesa, interpretamos que el pensamiento les emana o eyacula de ahí; creemos que la señora Pajín es la norma: recordando a Einstein, diremos que "les sobra el cerebro y el cerebelo y les basta con el bulbo raquídeo".

Antonio Fidalgo Martín

Secretario de Cultura del CDS

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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