¿A quién y para qué sirve la OTAN?
Eduardo J. García
¿A quién y para qué sirve la OTAN?
Puede que sea una pregunta capciosa o totalmente innecesaria por su obviedad pero creo que como mínimo debería llamarnos a la reflexión tras su “intervención” en Libia, felizmente terminada para los intereses británicos y franceses, sin descartar la supuesta carta electoral que cree haber obtenido la nefasta ministra de defensa española Carme Chacón.
Otro país más que se ha añadido a la inexistente “primavera árabe” y que corre como al principio de esta guerra civil de nueve meses de duración el peligro de división territorial e inestabilidad crónica. El factor tribal, el racismo y otras corrientes no necesariamente gadaffistas que recelan de los nuevos “revolucionarios” islámicos y sus protectores occidentales nos hacen sospechar que la solución impuesta al país no será ni duradera ni apacible.
No pretendo analizar un conflicto del que apenas se tienen datos fiables y del que hemos sido contaminados por activa y por pasiva por nuestros democráticos medios de comunicación, ese conglomerado conocido internacionalmente como “Mass Media” que por cierto nunca será llamado a declarar ante el TPI.
Hecho que por cierto contrasta con la condena del anterior dirigente de Radio Televisión Serbia, encarcelado por las autoridades de su país, acusado de no sé qué componendas conspirativas a favor de Milosevic cuya grosería no logra tapar que el motivo está más relacionado con su oposición política y por su postura crítica contra el bombardeo de la OTAN contra la sede de la RTV Yugoslava que causó la muerte de 16 periodistas. Ataque justificado por la OTAN como objetivo prioritario de guerra. Ya que los medios dice su gabinete de propaganda y que mansamente repitieron las agencias de prensa occidentales y por supuesto islámicas fomentaron la limpieza étnica y el genocidio.
Cierto es que hubo manipulación y que las ondas fueron instrumento del odio y de la mentira pero lo fueron por todos los bandos, y resulta inconcebible pensar cual hubiera sido la repercusión y reacción internacional si hubiesen sido estadounidenses o europeos los asesinados y el culpable uno de los “malvados” oficiales.
Existen Tantos cabos sueltos, material jurídico y hechos tan evidentes al descubierto que silenciarlos o relevarlos al ostracismo es seguir como parte militante la política de hechos consumados de la Alianza Atlántica.
Saddam Hussein, Milosevic, Ben Laden. Con o sin juicio han muerto. Han callado lo mucho que sabían
Gadafi parecía haber ideado otro personaje muy conveniente para su supervivencia política, de terrorista pasó a aliado estratégico por los enormes y baratos recursos libios y por su colaboración contra la inmigración del África Negra y también como se señala en la prensa por su lucha contra las células Alkaedistas que tan a gusto se mueven por las fronteras secuestrando a esnobistas occidentales bienintencionados.
Él o mejor dicho sus inversiones eran bienvenidas con exenciones fiscales y todas las facilidades del mundo allí donde fuera, y pasando de puntillas si era necesario por encima de las víctimas del caso Lockerbie y de otros atentados terroristas.
Eso es archiconocido, en cambio lo que muchos ignoramos es lo que hicieron los servicios secretos europeos holandeses, británicos y franceses en las arenas libias durante la guerra. Por supuesto su primera misión es la de reconocimiento, fijar objetivos y entrenamiento de los “rebeldes”. Punto que jamás reconocerá un gobierno como intervención terrestre pero que se repetirá una y otra vez.
No seré yo quien lamente la muerte de un tirano extravagante y pérfido.
(Por qué todos los que tienen tanto que ocultar mueren. Conviene que lo hagan, por la gran cantidad de implicaciones que podría suponer una eficaz defensa. Saddam Hussein, Milosevic, Ben Laden. Con o sin juicio, el mismo final.)
¿Pero qué hay de la muerte de civiles libios? ¿Cuantos han sido? Y cuantos morirán aún en venganzas y ajustes de cuentas. El viernes pasado seguían los enfrentamientos en Trípoli entre defensores de la Libia Gadafista y los del Consejo Nacional Libio que usaron todo el armamento pesado en su haber para sofocarlos.
Si en la Yugoslavia de 1999 se bombardearon puentes, carreteras, hospitales, zonas residenciales, fábricas de coches, medios de comunicación e instalaciones civiles de todo tipo.
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¿Pero qué hay de la muerte de civiles libios? ¿Cuantos han sido? Y cuantos morirán aún en venganzas y ajustes de cuentas
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