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El acusado de matar a la joven Lamyae Denna admite el crimen pero niega la "salvajada" de haber asestado 25 puñaladas

20/10/2009 15:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El acusado del homicidio de la joven estudiante marroquí Lamyae Denna reconoció haberla apuñalado mortalmente en su propio domicilio, en la capital granadina, si bien negó que lo hiciera hasta 25 veces, como consta en el informe forense, porque eso, según dijo, sería una "salvajada" y una "barbaridad". "Yo sólo le di cuatro o cinco, el resto se las darían los forenses", manifestó.

Ante el tribunal del jurado que enjuicia los hechos en la Sección Primera de la Audiencia de Granada, Manuel R.S., o 'Manolito', como era conocido en su entorno, afirmó que el día de los hechos, el 4 de marzo de 2008, tuvo una discusión con Lamyae --a la que conocía a través de su compañera de piso, de la que era amigo-- tras la que fue a buscar en la cocina un cuchillo de pequeñas dimensiones con el que la apuñaló en el salón de estar.

"Estaba colocado y se me fue la olla. Yo no era yo", dijo el procesado, que relató que su víctima intentó huir por la puerta de entrada, donde la "remató", una vez que ya se había caído al suelo. Manuel no quiso concretar por qué se inició la discusión, que se produjo sobre las 14, 00 horas, y señaló que, después de haberla apuñalado por segunda vez, la llevó hasta su dormitorio, donde posteriormente fue encontrada por una de sus dos compañeras.

Tras el suceso, el inculpado se fue con su vehículo y tiró el arma blanca, que se había metido en el bolsillo, en la calle, y después se dirigió al bar donde la compañera de Lamyae, con la que él tenía más contacto, trabajaba. Pudo observar cómo la joven recibía la llamada de su tercera compañera, que la alertó del estado en el que se había encontrado a Lamyae, tras lo que se ofreció a llevarla, a lo que ésta se negó. También se trasladó a otro local en Atarfe en el que trabajaba otra amiga de las chicas que conocía, a la que fue a confesar lo que había hecho pero no tuvo "valor".

"SOY BORRACHÍN"

"Soy borrachín", mantuvo Manuel, quien reconoció que está bebido "todos los días" y que comienza a ingerir alcohol en su propio trabajo (se dedicaba a la venta al por mayor de pescado). Preguntado por su letrada acerca de su declaración ante el juzgado en la fase de instrucción de la causa, donde aseguró que las jóvenes marroquíes le hacían favores sexuales a cambio de 40 ó 50 euros, Manuel dijo no querer "meter en berenjenales" a las chicas, que "no tienen culpa de nada", negándose a ratificar lo declarado.

Manuel dijo arrepentirse por lo que hizo, y aseguró que no fue al domicilio de la joven con intención de matarla. "Ni se me había pasado por la cabeza. Era buena chica y la apreciaba. Que Dios me perdone", manifestó.

En la sesión de hoy declararon además un total de once testigos, entre ellos las compañeras de piso de la fallecida y la joven que trabajaba en Atarfe y que fue visitada por el procesado tras apuñalar a Lamyae. La joven empleada en un bar de la Plaza de Toros, adonde iba habitualmente 'Manolito', afirmó que éste le hacía pequeños arreglos en la casa, donde vivía con Lamyae y con otra joven española.

Además, apuntó que el acusado estuvo en el local antes y después de cometer los hechos, cuando no tenía síntomas de estar muy bebido. En el primer encuentro le preguntó precisamente por Lamyae y en el segundo estaba delante, según dijo, cuando le llamó su compañera informándole de lo ocurrido.

LA JOVEN FUE ENCONTRADA POR SU COMPAÑERA DE PISO

Ésta última, que rompió a llorar ante el tribunal recordando lo sucedido, explicó que, cuando llegó a su domicilio, observó que la sala de estar estaba "desordenada", con un ordenador portátil tirado en el suelo, y entonces comenzó a abrir todas las puertas de la vivienda hasta que encontró a Lamyae, ensangrentada, en su dormitorio.

La tercera joven marroquí, que trabajaba en Atarfe, relató que el día de los hechos el acusado fue a verla y le llegó a preguntar por "si tenía cara de asesino", y le dijo que "iba a tener problemas". Ella y la primera joven mencionada negaron haber dado favores sexuales al inculpado, mientras que la segunda, que sólo lo había visto dos veces, aseguró que Manuel no había arreglado nada en casa.

Asimismo, también comparecieron un total de ocho agentes que participaron en la detención, la toma de muestras y la inspección ocular del lugar del crimen. Cuando fue arrestado, según aseguraron, Manuel R.S. olía a alcohol pero no estaba embriagado y afirmó entonces que "ya sabía que las moras le iban a traer problemas".

Manuel R.S., de 54 años, se enfrenta a una petición fiscal de 12 años de prisión y el pago de una indemnización de 300.000 euros por un delito de homicidio. La acusación particular considera que éste cometió un delito de asesinado, con abuso de confianza y ensañamiento, por lo que eleva la pena a 20 años, con la misma petición que el Ministerio Público de responsabilidad civil. La defensa solicita la libre absolución porque Manuel "no estaba en pleno uso de sus facultades" cuando cometió los hechos.

El juicio continuará mañana con las pruebas periciales, la exposición de informes y las conclusiones de las partes, por lo que podría quedar visto para veredicto.


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