Aguaviva, tranquilidad y paisaje
La Villa de Aguaviva se encuentra situada en la parte más oriental de la provincia de Teruel en el valle medio del Guadalope, y muy próxima a las altas tierras castellonenses. La Presencia de los ríos Guadalope y Bergantes en su término municipal, así como la cercanía de las sierras del Maestrazgo hacen de Aguaviva un mosaico de paisajes, donde se intercalan el ecosistema ribereño con zonas de matorral mediterráneo, y en el que una rica huerta da paso a escarpados relieves. Degustar un excelente ternasco, realizar cualquier deporte en sus instalaciones, relajarse practicando la pesca, o simplemente participar de sus celebraciones festivas disfrutando con su gente, son motivos suficientes para pasar unas "tranquilas" vacaciones.
A pesar de que existen muestras arqueológicas de un poblamiento anterior al imperio romano, la Villa nace en su actual emplazamiento hacia 1.320; sus primeros poblaciones conocidos fueron cinco caballeros del Temple excarcelados de Tortosa tras la disolución de la Orden, y que le dieron también el nombre actual, muy relacionado con la simbología templaria. La zona del Guadalope medio se va a vincular a la Orden de Santo Redentor tras su conquista en el siglo XII por parte de los reyes cristianos, pasando a depender todas las poblaciones, entre ellas Aguaviva, de la Encomienda de Castellote. Su separación definitiva con Mas de las Matas de la Ginebrosa en 1613, de quien eran barrios, supuso el origen de Aguaviva como municipio independiente. La villa se verá envuelta en las sucesivas guerras que azotan nuestro país durante los siglos siguientes, ya que tropas francesas, carlitas y la guerrilla del maquis camparán por montes y haciendas. Un grave suceso se produce durante la guerra de Sucesión, cuando el pueblo fue parcialmente destruido por las llamas, produciéndose gran cantidad de bajas.
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foro-ciudad.com EL RECORRIDO URBANO
Al contemplar la población desde cualquiera de las ermitas, situadas en montículos cercanos, nos permitirá descubrir un conjunto urbano homogéneo, donde la tonalidad rojiza de las tejas se recorta contra unos cielos intensos y en el que los perches, orientados al sur, buscan el calor del sol y el aire de las sierras. Por encima de ellos se eleva la silueta de la Iglesia, con una majestuosa torre de sillería, que hace gala de su elaborada factura. Calles estrechas cuyos rincones albergan floridas plazuelas y muestras arquitectónicas de otros tiempos son signos distintos del casco antiguo, en el que Casa Mir, en la calle Larga es digna representación del Renacimiento Aragonés.
La Iglesia de San Lorenzo fue edificada durante el siglo XIV, y su origen gótico todavía puede apreciarse en las nerviaciones del ábside. Su voluminoso contorno es de época renacentista, ya que fue entonces cuando se añadieron las naves laterales a la única nave original. La Capilla del Misterio es de estilo barroco, ya que ese construyó a mediados del siglo XVIII. Hay que destacar la decoración de la portada lateral y la torre. Es interesante acercarse a la ermita de Santa Bárbara, edificada durante el siglo XVI, y perteneciente al Renacimiento tardío. Su factura, de mampostería noble y sillería en basamento y esquinas, se ha respetado para su nuevo uso, el de albergue municipal. La ermita de An Gregorio es curiosa pro su planta hexagonal, y cuenta la tradición que fue construida para efectuar rogativas contra la filoxera que amenazaba las numerosas viñas existentes. Es de factura barroca.
En Aguaviva se pueden degustar excelentes productos de la huerta, así como los derivados del a matanza del cerdo. Jamones, embutidos y conservas podrán adquirirse en cualquier establecimiento. Destacan los curados que se producen en un secadero local, siguiendo los mismos procedimientos de siempre. Son famosos "les coquetes" o torta de alma y otras pastas artesanas que se fabrican en la localidad siguiendo recetas tradicionales. Un plato característico son los caracoles "a la loseta", es decir, asados en una piedra y aderezados con hierbas aromáticas. Otra especialidad Aguavivana son los escabechados de conejo y perdiz de la tierra. Es de destacar el excelente ternasco al horno, ya que constituye uno de los platos más apreciados y que han dado a la localidad merecida fama junto a las exquisitas salchichas, que siguen frabricándose como en antaño durante los días de Feria. Y por último una mención al gran vino de Aguaviva que antiguamente abastecía a buena parte de la sierra.
Uno de los principales atractivos de Aguaviva es la riqueza de su medio natural, del que podemos disfrutar de muchas y variadas formas:
Cicloturismo hasta el puente de cananillas. Situado a unos 4km del pueblo en el río Bergantes, el puente data del 1622, y servía de comunicación entre los reinos de Aragón y Valencia. Se encuentra en un paraje de singular atractivo, y es el punto de partida para remontar el río y disfrutar de sus rincones durante la época estival. Se puede acceder en coche.
Un baño en la zona del puente del arenal. De factura más moderna, pero interesante por su emplazamiento natural, permite el paso de la carretera que, cruzando el Bergantes lleva hacia los pueblos del Mezquín. Piscina natural en verano, cualquier época del año es buena para acercarnos hasta aquí, nos sorprenderá el cromatismo de la vegetación de ribera y los sonidos de la naturaleza.
Una vista al moli. Construido en 1738, aprovecha la fuerza del agua para moler el cereal, y más tarde para suministrar electricidad. Se encuentra en la huerta junto al Guadalope, y está prevista su rehabilitación para albergar en el futuro una muestra de los antiguos usos el agua.
Jornada de pesca en el Coto de Pesca Intensiva existente en el Guadalope, y que comienza a la altura del puente Nuevo. El Bergante también dispone de excelentes rincones para la captura de trucha arcoiris, barbo y madrilla.
Sin salir del pueblo, en el polideportivo municipal se pueden practicar numerosos deportes desde el fútbol en campo de césped, hasta el baloncesto, el tenis, el voleibol, la natación o la petanca.
ENTRE LA TRADICION Y L A FIESTA
Los aguavivanos se sienten orgullosos por haber conservado el habla de sus antepasados, aquí llamada "chapurriau", idioma que continúa utilizándose en todos los hogares y que ha sido catalogado como uno de los más curiosos de toda la franja oriental aragonesa. No conviene perderse las numerosas fiestas que se celebran en Aguaviva a lo largo del año:
- En San Antón, durante el tercer fin de semana de enero se organiza la tradicional cena alrededor del a hoguera seguida de una ambientada verbena.
- Las fiestas de los Quintos tienen mucho ambiente; la primera se celebra el Viernes Santo para recaudar fondos, y la segunda el cuarto fin de semana de julio. Durante esta última se reparten sequillos y vino por todo el pueblo; tampoco faltan vaquillas y verbena.
- Las fiestas Mayores, del 12 al 16 de agosto, cuentan con una gran afluencia de visitantes, dicen que el que asiste un año, repite al siguiente. Verbenas nocturnas, charangas, juegos infantiles, folklore tradicional, disfraces, encierros de vaquillas, fuegos artificiales y peñas, se suceden a lo largo de los cuatro días más movidos del año.
- El 28 de agosto se conmemora la fiesta de San Agustín y el Santísimo Misterio cuando en 1475 se quemó totalmente la iglesia salvándose de forma milagrosa las Tres Formas Sagradas. En este día se elaboran alfombras de serrín teñido de vivos colores que cubre, con cenefas y dibujos diferentes cada año, las calles principales por las que discurre la Procesión.
- La feria de productos y Servicios del Medio Rural, el tercer fin de semana de noviembre, cuenta con gran tradición e importancia desde 1709. A pesar de que se perdió durante treinta años, fue recuperada en 1994, y desde entonces viene realizándose con numerosos expositores.
Desde ABC Viajes
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Sobre esta noticia
Autor: Maestrazgomagico (1139 noticias)
Fuente: maestrazgomagico.blogspot.com
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