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Alberto Fernández y el Congreso se tiran la pelota de los procesamientos por corrupción

10/01/2021 16:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El gran dilema sobre quién quiere absolver a los procesados K en el tema corrupción. Fernández quiere que el Congreso sancione la ley de amnistía correspondiente, mientras que este último quiere que el presidente perdone los pecados de sus compañeros

Muchos obstáculos que entablan sus propios compañeros de fórmula o partido son los que debe sortear el actual presidente argentino para terminar con la presión K que le imponen las causas por corrupción. 

Por empezar, existe un falso dilema que hay que desenmascarar. Resulta que hay varias diferencias entre el indulto y la amnistia. La primera diferencia es que el indulto es presindencial, es decir que lo debe proporcionar el presidente de la nación, Alberto Fernández; mientras que la amnistía es proporcionada mediante una ley sancionada por el Congreso de la Nación. Es por ello que el título de este artículo incluye la frase "tirarse la pelota", ya que ninguno de los dos pretende proporcionar lo que le corresponde para sacar del apuro a sus compañeros procesados. En segundo lugar, la diferencia de definición es que un indulto perdona la pena, pero el delito queda ya como antecedente y es de forma individualizada, con nombre y apellido. La amnistía en cambio se hace de forma generalizada y perdona el delito directamente.

Alberto Fernández, presidente de la República Argentina

Una vez explicado esto, ¿cuál sería el falso dilema? 

El problema es que tanto el indulto como la amnistía, así como la conmutación de penas se tienen en cuenta para aquellas personas con condena firme, debido a que como escuchamos en las películas "todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario"... o mejor dicho hasta que más allá de que lo hagan en frente de nuestras narices, alguien frene la impunidad con la que lo hacen y perite las pruebas correctamente y con el valor que requiere.

Otro problema: es muy poco probable que cualquier funcionario público quiera lidiar con el peso de una multitud enojada tras una autoamnistía o un indulto a algunas de las mayores y más comprobadas causas de corrupción de la historia de nuestro país.

A la izquierda, Alberto Fernández, presidente de la nación. A la derecha, Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidente de la nación.

Para terminar, las causas por corrupción son imprescritptibles, lo que significa que el paso del tiempo no puede justificar la falta de persecución y sentencia. 

Hasta el momento algunos lo intentaron, el pueblo se queja desde las sombra, pero nadie hace nada concreto; las denuncias siguen en pie mientras los cobros de jubilaciones de los funcionarios procesados superan por mucho a las normales; los procesos son largos y existe falta de valor. Esto es un rimer acercamiento al panorama judicial que nos toca vivir.

Fuente: Clarín


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Autor:
Solchudugui (2 noticias)
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Nota de prensa
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