Alcalde y Diputado, NO.
No es nada nuevo paraser español, lo que si es cierto que es de notoria actualidad con motivo delas pasadas elecciones legislativas. Se trata de la duplicidad de cargos, entrerepresentantes locales (alcaldes) y diputados en el congreso. Según los datos que se han publicadorecientemente el número de alcaldes, presidentes de diputación y concejales enel Parlamento ha aumentado de manera considerable en esta legislatura. EnCualquier país comunitario a excepción de Francia, donde son profesionales, esta práctica está prohibida o acogida con grandes limitaciones, pordescontado, no tienen doble sueldo y tienen que superar el principio deigualdad, méritos y capacidad. En España pueden tenerrepresentación hasta en 4 cámaras diferentes y no tener ni el graduado escolar.Si hay 19 casos que ejemplarizan lo anteriormente dicho. Por poner un ejemplode 42 candidatos (Con representación) que optaron a representar a Almería enAndalucía o Madrid, solo 4 tienen carrera universitaria de grado superior y 27desempeñan otros cargos institucionales. ¿Qué puede decirse ala vista de nuestra realidad? A su favor se esgrime siempre la experiencia delos cargos locales para influir en las tareas legislativas de los parlamentos ytambién los efectos positivos que su presencia en el seno de otrasinstituciones representativas puede tener. No son desde luego argumentosdesdeñables máxime cuando la relevancia y el peso de las entidades localesdisminuye, empujadas por la prevalencia de otros espacios que ostentan más poder, más competencias etc. No es malo si se piensa que, a la hora de tramitar unproyecto de ley, el alcalde de un municipio pueda intervenir con sus saberespara modificar o corregir tal o cual enfoque. Sería una forma de asegurar laparticipación local en las esferas estatales, una preocupación constante a laque se trata de hacer frente desde diversos instrumentos legalmente previstos:así, por ejemplo, las Comisiones interadministrativas acogidas en lalegislación de régimen local. O las Asociaciones de entes locales que hacen de"grupo de presión" frente a las iniciativas legislativas de las Cámaras, incluidas las de cuentas. Todo lo dicho paranada son malos argumentos. Sin embargo soy contrario a esta acumulación demandatos por una razón básica: el trabajo del cargo local -cuando se ejerce conresponsabilidad y sentido de la importancia de la cosa pública que se llevaentre manos- es lo suficientemente agobiante como para permitirexcursiones en otros ámbitos públicos. Ylo mismo se puede decir del trabajo parlamentario, descompuesto en la actuaciónen varios frentes, el de las intervenciones en los plenos, en las comisiones, en la presentación de enmiendas, en la atención a los electores del distritocorrespondiente, en el despacho de una correspondencia agobiante etc, etc. No hay duda de que pormuy listo que sea el acaparador, la capacidad de trabajo, la destreza delalcalde o del diputado, su permanencia en la escena pública con las dos carasque se atribuyen a sus brujerías, no es garantía fiable de seriedad, ni de constancia productiva en el desempeño de susfunciones. Mucho más si tenemos en cuenta sus limitaciones académicas y falta altaexperiencia en la administración.
Charles Dickens. CualquierParlamentario "de los de bien", no podría ni imaginar lo que sería tener queatender una alcaldía o una concejalía y a su vez la farragosa actividad dealcalde. Sin embargo, conozco algún diputado europeo que es a la vez alcalde de un pueblo que todavía no me hasabido responderme satisfactoriamente cómo puede afrontar las dosresponsabilidades. En el mundo del arteestas dualidades son posibles y tengo entre mis iconos a dos personajes quefueron grandes pintores y grandes escritores a un tiempo. Me refiero a JoséGutiérrez Solana y a Santiago Rusiñol, magníficas plumas a quienes merece lapena leer, y pintores cuya obra no ha perdido su permanente actualidad. Por esoson artistas. Platón unía la ética al conocimiento y a la felicidad, casicomo unidades inseparables, muchos años después, el filósofo francés JacquesRousseau, elaboró su famoso "contrato social" que inspiró las formasdemocráticas de gobierno para buscar solución a los problemas educativos, desalud, de vivienda y para corregir los desniveles económicos en los pueblos.Según Rousseau, para poder acometer la solución de esos problemas, es necesarioun carácter social, osea, una ética social plena , saludable y difundida.
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Autor: Juan Pardo (152 noticias)
Fuente: blogdejuanpardo.blogspot.com
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Tipo: Reportaje
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