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Victor Virgós
Publicada el 17-01-2012 07:26 9 3

La aldea de los niños sin recuerdos

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Este relato surge influenciado por un detalle biográfico precioso: el nacimiento del hijo de una buena amiga y gran escritora, Mariam Bronchal, un día 6 de Enero. Su regalo, un milagro, una nueva vida, en el día de los Reyes Magos

Taciturnos y hueros sus corazones infantiles, una cohorte famélica de niños mendigos vagabundean por las lóbregas callejuelas angostas de Níniveth.

Huérfanos, andrajosos, sin techumbre sobre sus testas desiertas de remembranzas, despojados de recuerdos, los niños sin pasado ni futuro caminan en lastimosa procesión tras un personaje protervo que porta en su zurrón la inocencia de su infancia robada.

Sus ojos vidriosos contemplan La Nada con un rictus de perpetuo pavor y resignación, esperanza y desaliento.

Las mujeres y los hombres han sido exterminados y su recuerdo se ha volatilizado, de la misma manera que las postreras volutas de humo negras que ascienden hacia un cielo plúmbeo en compactas y altísimas fumarolas.

Sus cenizas socarradas quedan arrumbadas sobre siniestros promontorios y montículos que bloquean los accesos a Níniveth.

La noche se torna maléfica, exuda conjuros y locura, telarañas de encantamientos y conjuras.

Las calles exhalan vaharadas mortuorias de cadáveres recién quemados; niños indóciles i insurgentes que tratan de escabullirse y eludir su esclavo destino, inmunes a los sortilegios del nigromante Vanishter.

A su alrededor aullan en la lontananza los coyotes y los lobos esteparios y jaurias de diabólicas alimañas.

El viento ulula, emite gañidos y gemidos desgarradores, como si narrara en su lamento la historia del apocalipsis... o reclamara la presencia apremiante de Morgana, combatiente fogueada e invicta exterminando "chupasangres" en Tierra de vampiros.

El hechicero la teme y la respeta a partes iguales, pero su fulgurante trayectoria como paladín de los seres humanos, en pos de una victoria final sobre las huestes vampíricas, se le antoja del todo quimérica.

Por muchas vidas de ultratumba que lograra sesgar con su portentosa y mitológica espada de Hera, jamás lograría acabar con Zepheus, un vampiro inmortal tan demoníaco como el mismísimo Mefistófeles.

-Sí...., -meditó complacido y soberbio el nigromante- Morgana Fairchild tenía los días contados y sus orgiásticas matanzas en tierra de vampiros concluirían con su propia sangre derramada sobre los despojos carbonizados de sus congéneres. Su cuerpo hiperbólico quedaría tendido en la tierra ensangrentada....sería pasto de los buitres carroñeros.

Vanishter estaba a punto de penetrar en su recóndita guarida, un decrépito hangar "travestido" de mazmorra, cuando algo inusual y rocambolesco captó su atención e hizo resonar en su despiadado corazón el sonido degenerado de un diapasón averiado.

-"No puede ser... ¿de donde sales tú? -Murmuró entre dientes el nigromante, sobrecogido por la inaudita escena que se le ofreció ante sus ojos incrédulos-

Una mujer lozana y joven, de rasgos inflexibles y la rebeldía impresa en la gélida "licuosidad" de sus impresionantes ojos oscuros, avanzaba en su dirección con paso resoluto, firme y tenaz, decidida a arrebatarle su momento de euforia.

Llegaba inerme e incólume. Eso le inquietó sobremanera...

De algún modo, aquella criatura enigmática y fascinante había logrado sobrevivir a las penurias del camino y la desdicha agolpada en los senderos.

Debía ser inmune a sus encantamientos, pero... ¿cómo había logrado resultar ilesa en sus inevitables tropiezos con las bestias inmundas que infestaban la vecindad circundante de Níniveth?

Escalofríos, tensión..

-"Esto no puede estar sucediendo...."

Sin la menor muestra de desaliento ni flaqueza rebasó los cotos limítrofes de la aldea, sin prestar la menor atención a las hediondas sepulturas de cadáveres humanos que pretendían sellar el lugar.

Más sobre

Vanishter quedó enormemente sorprendido y maravillado del arrojo sin parangón de aquella heroína superviviente, dotada de una belleza indiscutible, aunque velada que no resultaba apabullante ni obnubiladora, sino serena, imperecedera y melíflua como el canto del raso satén al rozar las sábanas de un lecho nupcial.

Entonces, mientras la observaba desafiante, se encontró preguntándose si no habría subestimado a la diezmada población de humanos que, recalcitrantes, proseguían lamiéndose las heridas y levantándose de sus sepulcros, acaso alentados y embravecidos por la gallardía épica de Morgana, la caza-vampiros.

Carecía del físico sobrecogedor y desmesurado de aquella, pero la visitante desconocida rebosaba determinación y osadía.

Los ojos del nigromante chispearon con un sucinto asomo de alborozo cuando se posaron en la deliciosa criaturita que la mujer sostenía amorosamente entre sus brazos.

Se relamió los labios, como si en sus pensamientos nefandos albergara la esperanza de celebrar en su honor un banquete.

-"Es un milagro que tú, una simple mujer, sola e indefensa, haya logrado llegar hasta aquí, sana y salva. No sé como lo has hecho, pero lo voy a descubrir. Sin duda debes de ser una mujer excepcional. ¿Cual es tu propósito? Estás desarmada y en mi territorio, ¡el infierno!" -rugió Vanishter, abarcando con sus brazos extendidos sus dominios de vesanía y depravación-

-"No necesito más arma que mi propia fe. El hijo que porto en mis brazos nació hace 7 años un hermoso día 6 de Enero tal como hoy, y es hijo del deseo y del amor, de la vida y de la luz y la felicidad. Él fue mi regalo y mi milagro, y tú, hechicero, no podrás herirle ni mancillarle en modo alguno con tu alma condenada y pútrida, pero él sí te destruirá a ti con su inmenso amor y bondad"

Por unos breves instantes, Vanishter pareció confundido y asustado, derrotado y enfermo, pero entonces se recompuso con vehemente furia.

-"¡Eres una insensata y una estúpida, mujer, seas quien seas!. ¿Es que acaso no sabes, no comprendes lo que les hago aquí a los niños?" -Bramó con toda su ira y la apuntó con dedo acusador, escupiendo espumarajos albos por su boca.

Presa de un delirio de locura se lo arrebató de los brazos y presionó con sus poderosas manos las delicadas sienes del niño, que parecía feliz y tranquilo. Lo hacía con tanta fuerza que parecía que su intención fuera estrujar su menuda testa para enjugarse después las manos entre sus sesos desparramados.

El pequeño, al igual que su madre, no se mostraron en absoluto intimidados ni conmovidos por su evidente supremacía.

Entonces, demasiado tarde, comprendió el nigromante que algo anómalo acaecía con aquella singular partida de vengadores.

Vanishter observó como el niño, que debiera hallarse ya amoratado, berreando aterrorizado, emulaba su acción, posando sus inútiles manitas de retoño infantil a ambos lados de su cabeza.

El efecto subsiguiente tuvo el efecto de una onda expansiva que roció su mente de fragmentos horrendos de su execrable vida de vileza y abominación ilimitada. Se vió a sí mismo arrebatándole a los niños su infancia, sus recuerdos, a sus padres, sus familias... pero nada de eso fue lo que le mató...

La daga ponzoñosa que cercenó su lítico corazón helado fue el amor... un amor incombustible y puro, primigenio y virginal, sensible e inocente, el amor de un niño que le amaba y le perdonaba, quitándole la vida, sin negarle su amor.

Vanishter quedó tendido en el suelo, desparramado y herido de muerte, laxo y vacío.

Mientras se apercibía de cómo las fuerzas le abandonaban guardó un último pensamiento para Morgana, la caza-vampiros, y se apiadó del alma inmortal de Zepheus, pues ahora comprendía que si él había sido derrotado por un niño de 7 años y una mujer desarmada el vampiro no sería rival para la épica guerrera.

Vanishter comprendió en el último momento todo el mal que había causado y pidió perdón en una plegaria que se perdió entre las nubes plúmbeas de Níniveth.

Comprendió que no había arma más poderosa que la fe y el amor y que Morgana, la caza-vampiros, y aquella mujer, con aquel niño de tan sólo 7 años, resultarían invictos en la batalla final contra las huestes diabólicas de Zepheus en Tierra de vampiros.

DEDICADO A MARIAM BRONCHAL Y A SU MILAGRO, NACIDO UN DÍA 6 DE ENERO HACE AHORA 7 AÑITOS.

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Comentarios de La aldea de los niños sin recuerdos

SOFÍA (17-01-2012 08:50)

Ya estoy de vuelta después de una larga estancia fuera del país. Bueno ahora estaré unos días por aquí así que antes de salir de casa pasaré a verte los días que pueda. Feliz año por si no te había dicho nada todavia. Como siempre me sorprenden tus detalles con los demás con este precioso gesto y prcioso relato. Muy pero que muy bonito. Besitos

Victor Virgós (17-01-2012 10:31)

¡Hola Sofía! cuanto tiempo sin verte por aquí, es un placer volver a tener tu agradable presencia, acompañada de amables comentarios. Me alegro que te haya gustado el relatito. Saludos

Victor Virgós (17-01-2012 10:32)

Bueno, el detalle, como digo, surge a raíz de ese apunte biográfico de esta gran escritora que es Mariam. Me pareció hermoso el acontecimiento, como regalo magistral, de un nacimiento el día 6 de Enero. Eso merece en mi opinión una dedicatoria especial. Saludos Sofía

Laagujadorada (17-01-2012 19:18)

Es un honor que me consideres tu amiga,para mi tu eres un ser excepcional,al que aprecio y respeto como escritor y sobre todo como persona ,ya que tienes unos valores morales, éticos y sociales impresionantes,ademas de esa gran sensibilidad que día a día demuestras en tus textos.

Laagujadorada (17-01-2012 19:25)

Me has dejado sin palabras al leer tan bella composición poética,la cual guardare en el corazón.En el mismo lugar donde esta tu fiel amiga guarda sus mas bello recuerdos.

Laagujadorada (17-01-2012 19:27)

Gracias por mostrarme una vez mas el significado de la palabra amistad en forma de prosa.Siempre estaré en deuda con el destino y con tu pluma.Un fortísimo abrazo.
Tu mas devota lectora.
Mariam Bronchal

Victor Virgós (18-01-2012 07:54)

¡Hola Mariam! muchas gracias por tu extensa y amabilísima exposición de elogio a este relato y a mi persona. Eres como siempre muy amable. Me alegro que te haya gustado. Es un placer compartir esta pasión por la narrativa con mis lectores, seguidores, amigos, amantes de la lectura y este viaje solitario pluma en mano a través del lenguaje. Saludos

Usuario anónimo (22-01-2012 12:14)

Que tal Victor, ha sido un placer leer tu escrito, es digno de un guion de pelicula! Felicidades y un afectuoso Saludo!

Victor Virgós (23-01-2012 13:15)

Muchas gracias a ti, usuario anónimo, por tu amable comentario. Me alegro que te haya gustado. Ese es el mejor regalo para quienes escribimos, llegar a nuestros lectores y si es con un elogio, entonces nuestra pasión por la narrativa adquiere todo su sentido. Saludos

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Autor: Victor Virgós (556 noticias)

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