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América Latina: procesos educativos en movimientos sociales clasistas

25/07/2009 14:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En esta conferencia hacemos algunas reflexiones teóricas sobre la relación de los procesos educativos y las luchas sociales en el contexto de la crisis actual del capitalismo mundial, para enfatizar algunos aspectos de la educación en el movimiento zapatista que ha sido uno de los mayores promotores del nuevo paradigma educativo y que ellos denominan La Otra Educación encuadrada em El movimiento de masas.

Educación y revolución : la alternativa necesaria

La educación es una categoría ontológica y social de los pueblos y de las comunidades históricos. Ella forma parte de la ontología del ser social, una vez que éste se constituye como tal a partir del proceso de hominización del ser humano, desprendido del Trabajo en tanto Urphänomen, o principio originario del ser social y de la humanidad, es decir, como su categoría fundacional.

István Mészáros distingue lo que llama mediaciones de primer y segundo orden y mediante las cuales ‘ cada una de las formas primarias se ven alteradas mas allá de cualquier reconocimiento, a fin de satisfacer las necesidades autoexpansionistas de un sistema de control metabólico social fetichista y alienante, que debe subordinar absolutamente todo al imperativo de la acumulación del capital’ .

Las mediaciones de primer orden, de acuerdo con el autor, son: a) la interrelación entre la regulación de la reproductividad biológica, la población sustentable y los recursos naturales disponibles; b) la regulación socialista del proceso de trabajo para la satisfacción de las necesidades humanas; c) la existencia de relaciones igualitarias y simples de intercambio; d) preservación y reproducción de los requerimientos materiales y culturales de las sociedades humanas; e) la asignación racional y planificada de los recursos humanos y materiales frente a la anarquía y la irracionalidad que el capital le confiere a esa ‘ asignación’ bajo la lógica de su metabolismo social y, por último, f) la promulgación y regulación de reglas acordes con estos principios enunciados en las anteriores mediaciones primarias.

Las mediaciones de segundo orden, que en el capitalismo se vuelven hegemónicas, son: a) la familia nuclear, b) los medios de producción, c) el dinero, d) la producción fetichizada, e) el divorcio de la fuerza de trabajo asalariada tanto de la propiedad de los medios de producción como de las condiciones en que ésta se organiza y funciona; f) el Estado y las diversas formas que asume y, por último, g) el mercado mundial.

En base a lo anterior ubicamos la categoría educación entre las determinaciones de primer orden que caracterizan a la humanidad. Sin embargo, como ocurre con otras categorías, por ejemplo, la familia, el lenguaje o la organización social, dentro del sistema capitalista, la educación va siendo subordinada a la lógica del capital y a sus imperativos de funcionamiento. De tal manera que este sistema va convirtiendo a la educación, en tanto categoría social y humana en general, en una dimensión subsumida a la lógica del capital y a su valorización, al mismo tiempo que expresa la función formal que todo "individuo" supuestamente tiene que poseer para poder "vivir" y reproducirse en sociedad. El fenómeno educativo se convierte, así, en una doble dimensión: por un lado, tenemos una educación fetichista o enajenada y, por el otro, una mercancía que, bajo la forma de servicio (y ya no un derecho del sr humano), se somete a las leyes y fuerzas del mercado en tanto tal.

Es importante señalar que cuando esto último ocurre, la educación dominada por el capital se convierte en una determinación de segundo orden dentro del metabolismo social del capital. Aquí se constituyen las entidades o instituciones tales como la escuela, las universidades, los centros de investigación, y los medios de comunicación de masas.

En este contexto los movimientos sociales y populares tales como los estudiantiles, magisteriales o civiles, reivindican para sí una educación desfetichizada y libre que retome los requisitos del ser humano hacia las determinaciones primarias responsables por el establecimiento del nuevo orden mundial anticapitalista y superior. Y es en este límite delicado que interviene el Estado para preservar el orden del capital reforzando por todos los medios posibles las determinaciones propias de su dominación de clases asegurando la reproductibilidad del sistema.

¡Ir más allá del orden del capital! supone trascender sus modos y normas de vida, de trabajo y de educación, cuestión que presupone, por supuesto, crear como decía Antonio Gramsci, superestructuras regionales de educación con programas específicos y gestionadas directamente por las masas. De alguna manera esta realidad social se puede apreciar en los procesos de lucha del MST en Brasil y del movimiento zapatista en México, en un contexto en que se libran la organización y las luchas de los trabajadores en todo el mundo: un férreo neoliberalismo de mercado en crisis, pero sin alternativas duraderas por parte del Estado y del capital, lo que peligrosamente expone a la humanidad a entrar en una fase altamente destructiva caracterizada por la barbarie, la guerra y la irracionalidad.

Sin embargo, la coyuntura de la crisis del modo capitalista de producción abre nuevos escenarios y un abanico de posibilidades a los trabajadores y a todos los movimientos de emancipación del planeta para emprender esta tarea, no imposible. Comenzando para ello por su discusión y vislumbrando, por un lado, cuáles son las posibilidades para que el régimen del capital social global supere su crisis histórica y, por otro lado, para que los trabajadores y la sociedad entera impulsen un proyecto nuevo que impida que se imponga la barbarie como ha ocurrido en experiencias anteriores y de lo que hay casos de sobra por comentar.

Por lo pronto, ya se vislumbran algunas alternativas por el lado de los pueblos, como en el caso de los gobiernos que podemos caracterizar como progresistas que han surgido en América Latina en el curso de la década de los noventa y la del 2000, particularmente en Venezuela y Bolivia, y que constituyen verdaderas fuentes de inspiración por donde pueden radicalizar sus luchas y caminos alternativos junto a otros movimientos sociales y populares como los zapatistas en México, los indígenas en Ecuador y el MST en Brasil.

En el caso del zapatismo debemos señalar que la educación, particularmente para los niños y los adultos, cobra un sentido autónomo, social y estratégico en el controno de sus luchas por la autonomía, la dignidad y la libertad, al grado de que se dice que después de la creación de la escuela secundaria "1º de enero", el sistema educativo zapatista está formado por 62 escuelas primarias distribuidas en toda la región en donde participan más de 3.300 estudiantes (135 en el nivel de secundaria) con la participación unos 300 promotores y promotoras sociales y educativos.

La concepción de la educación autónoma se confronta con la que imparte oficialmente el Estado a través de la Secretaría de Educación. Uno de los promotores zapatistas de educación, Alejandro, en una conversación en la Escuela Secundaria Rebelde Autónoma Zapatista ‘ 1º de enero’ , en el Caracol de Oventik caracteriza de esta forma a la educación oficial. Dice al respecto:

"La escuela oficial trata de construir una conciencia, pues… individual. Trata de que orienten los maestros para que los niños sean individuales. Y también utilizan una metodología individual y muy privada. Porque todo lo que se hace siempre son instrucciones. Porque en las escuelas oficiales te dicen que tienes que hacer así, tienes que contestar tal como es la respuesta, y así debe ser y que nadie lo cambie. Lo que estamos viendo es que es una metodología que hace que nos cerremos, que no haya una libertad de abrirnos para poder pensar. Esa es el principal punto que nosotros tratamos de cambiar".

El paradigma zapatista de educación revierte esta concepción pro-occidental, individualista, autoritaria y capitalista oficial: "La otra educación pone patas para arriba la concepción pedagógica hegemónica en las escuelas oficiales: la escuela autónoma tiene que utilizar una metodología abierta, que cada niño participe, que opine, porque todo lo que dice el niño está bueno. También lo que dice el promotor está bien. Pero ya lo vimos que era una construcción y una dedicación conjunta, tanto niños y promotores. Y también lo que se trató de cambiar es que todas las cosas se construyen en colectivo, que se trabaja en equipo y que si a alguien le cuesta entender las cosas, se apoya entre el grupo. Eso es lo que se fue practicando y se fue diferenciando con la (escuela) oficial. Eso es lo que estuvo practicando, tanto eso era el principio que los que controlan el grupo se llamaron promotores, ya no son maestros. Los maestros tienen la idea de los niños de que sólo él sabe y lo que dice es perfecto, pero ya practicamos el principio de ser promotor, nomás promueve el grupo, a ver todas las opiniones y lo que saben. Esa es la metodología diferente que se fue utilizando’ .

La Otra Educación, así le llaman ellos, caracterizada por el colectivismo, la solidaridad y el respeto y la autonomía del pensamiento, interrelaciona horizontalmente el movimiento y la revolución, el método de enseñanza de participación de los educandos y los promotores (que en la concepción zapatista sustituyen a los maestros, figura autoritaria que impone lo que se debe enseñar y hacer); el aprender aprendiendo y socializando los conocimientos para la construcción colectiva de conceptos y categorías; fusiona la teoría con la práctica; la ciencia con la verdad y la realidad social inmediata en la solución de los problemas inmediatos y complejos.

Sin bien todavía dentro del propio sistema capitalista transcurren estos procesos ─ por ejemplo en Bolivia el gobierno del MAS, encabezado por Evo Morales, impulsa una estrategia de desarrollo de un "capitalismo andino-amazónico que muy bien puede ser fiel reflejo de los deseos de "crear" una "burguesía nacional" boliviana que impulse el "desarrollo" con una fuerte intervención del Estado─ s in embargo, frente a una crisis capitalista mundial que se extiende y profundiza como una infección generalizada que va royendo todo lo que encuentra a su paso, esas experiencias tendrán que radicalizarse en un sentido trascendente del orden capitalista o bien, en el peor de los escenarios, sucumbir frente al poder del capital y de las empresas transnacionales; es decir, revertir sus procesos democráticos en beneficio de una tremenda regresión hacia los ciclos políticos neoliberales todavía vigentes y fortalecidos por el apoyo del capital internacional y por el imperialismo norteamericano en nuestros países latinoamericanos.

Pero lo que sí es seguro es cualquier sentido progresista que se le otorgue al cambio social tendrá que contar necesariamente con la participación activa y decidida de los trabajadores y con la gestión desde abajo y popular de la educación y de los procesos culturales.

Fuente: Rebelion. 24jul09


Sobre esta noticia

Autor:
Juanjoll (288 noticias)
Fuente:
aupv.net
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Tipo:
Reportaje
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