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Aquel Partido Popular y aquella España

08/02/2010 23:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Entre tus barbas y las mías, Rajoy, dista la dignidad; la que yo he perdido o la que tú me has robado. Porque ni Pons es Cascos, ni Soraya es Esperanza, ni Montoro es Rato, o el que fue

Entre tus barbas y las mías, Rajoy, dista la dignidad; la que yo he perdido o la que tú me has robado. Porque ni Pons es Cascos, ni Soraya es Esperanza, ni Montoro es Rato, o el que fue. Que los años han corrido y yo me he dejado caer por los callejones donde albergo con cariño o con compasión, cada uno de los momentos que viví como militante del Partido Popular de ayer.

El pasado domingo, la cadena VEO7 retransmitió un programa cuyo título rezaba: ‘ Veo la democracia’ . En esta ocasión, la televisión de Pedro J. rememoró el año 1996; la campaña electoral, la victoria popular y las negociaciones posteriores, que pasaron a la historia como el mayor ejemplo de aritmética política. ‘ Frustración popular’ , repetía el vídeo. ‘ Jamás una derrota había sido tan dulce y una victoria, tan amarga’ , dijo Guerra.

Les juro que me costó tragar saliva, pero recuperé el aliento y farfullé como pude: ¡coño! ¡Son ya catorce! ¡Catorce! ¡Y yo tan verde aún! ¡Y yo tan escocido por las circunstancias! Sí, señores. Como ya he repetido en otras ocasiones, yo formé parte de aquellas Nuevas Generaciones que gritaban en los mítines: ‘ aquí están, los jóvenes de Aznar’ . ‘ Y las jóvenas’ , añadiría hoy algún que otro progre iletrado. ¡Qué le estará pasando al ‘ probre’ PP! ¿Qué? Depende de la forma en la que lo analicen, con las entrañas o con el corazón, emitirán un juicio diferente. Porque catorce años han bastado para arrancarnos la ilusión y sesgar nuestra juventud. Nos habéis usurpado el derecho a la duda, a la esperanza, provocando que a nuestros incipientes treinta años nos hallemos desvalidos en lo moral, en lo económico y en lo político. A resultas de todo esto, descubrimos, con desolación, que tan sólo refugiándonos en nuestros hogares, entre nuestras fotografías, nuestras banderas y nuestros amores (imprescindibles), podemos sobrellevar tal grado de apatía social, otrora empatía; desesperación, antes osadía. ¿Adónde nos llevan los actuales dirigentes del Partido Popular? A la locura. ¿Acaso no?

Para aprender de los errores del pasado, primero hay que hacer borrón y cuenta nueva

En las imágenes a las que hacía mención al principio del texto, se disfrutaba el alboroto de la Calle Génova, el revuelo auténtico de la victoria; se adivinaban nuevos tiempos y nuevas políticas que se presumía iban a conllevar un cambio en la decadente situación de España. Allí, permanecían enfilados Rajoy, Arenas, Rato, Álvarez Cascos y Aznar, con su bigote aún sin complejos y su sonrisa de todavía mueca sencilla. ¿Y si nos detenemos en aquella foto histórica? ¿Y si aumentamos el volumen de los gritos? A lo mejor así logramos acallar la voz que nos acosa y sentencia con ansiedad: ‘ no hay más oportunidad, la derecha terminó en aquellos fotogramas’ . ¿Es posible?

España requería de un cambio político, al igual que hoy lo necesita. Pero hay un hecho incuestionable que separa la militancia de ayer con la actual, una realidad que socava nuestro espíritu. ¡Ensobrad! ¡Salid! ¡Proclamad sin complejos que sois de derechas! Sí, ¡soy del PP! Decíamos entonces. Pero resulta que en aquellos días aún contábamos con el aplomo moral e intelectual de nuestros abuelos; contábamos con la fuerte madurez de nuestros padres. Hoy somos un poco más huérfanos; nuestros progenitores recogen cansados sus velas y nosotros guardamos las banderas porque nos sabemos sin nación y sin partido. ¿Algún remedio? Quizá pudiera ser un buen comienzo el que no cesáramos de recordar lo que pudo ser y, sin embargo, no fue: la regeneración política y económica de nuestro país por obra de la derecha liberal conservadora. A la vista están las consecuencias de la pasividad política que se consintió cuando gozamos de la oportunidad de reformar este injusto sistema. Si queremos aprender de los errores del pasado, primero habrá que hacer borrón y cuenta nueva. Porque, entretanto algunos viejos y conocidos dirigentes populares sobreviven con sus lujos y su depravación, las antiguas bases han visto obligadas a conformarse con el consuelo de los documentales. Y por todos es sabido que la nostalgia nunca fue una buena medicina.

Paco Bono

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Autor:
Paco Bono (52 noticias)
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Opinión
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