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Argenta77

30/11/2009 23:13 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un cuento que no pudo superar la realidad

ARGENTA 1977

Empezaré diciendo, que el 22 de Mayo de 1977, aún siendo un joven de dieciocho años de edad, Anibal quería ser alguien. El país en el que vivía tenía un destino muy distinto al suyo y pronto entrarían en contradicción. A pesar de todos los intentos, no había conseguido congraciarse con la filosofía de sus mayores y desde su punto de vista, lo que se venía encima era un modo de vida que lo agobiaría. En aquel entonces y en aquella geografía, para Anibal, su casa era su celda y no lo aceptaba, no podía vivir encerrado dentro de sí mismo, mostrando una imagen admitida en aquella horrible ciudad. Oscura y transpirada de humedad hasta los cimientos, no latía un sólo corazón por revelarse y moría día tras día, como debe morir quien no se juega. Cobarde y mentirosa, pero perfumada y predispuesta se mostraba la urbe en su propuesta. No había allí nadie con vida. Se habían secado los ojos y las voces, sólo quedaban viejos y gastados cantores hechos de lata y una sensación sutil y lejana indicando un coma.

La ciudad de la necedad brillaba como nunca, parecía un parque de diversiones. El rostro de los comerciantes era fácil de distinguir. Eran los únicos que sonreían, eran los únicos que tenían color en el cuerpo, como si fueran los únicos con vida. El resto deambulaba con su color celeste grisáceo y cruzaban miradas de resignación o de consuelo. La música era muy pegadiza y alegre pero... no se le pegaba a nadie.. Como una melodía muerta pretendiendo ser hija de un trovador y sólo alcanzando el rango de ruido. El himno de la vacuidad por todas partes, ahuyentando los deseos y las preguntas, y alguien en un podio pidiendo que lo sigan. Enviciados por la ‘ folclorina’ todos eran felices y ligeros, todos eran bellos y ricos, todos eran lelos.

Las marcas destacaban la clase social como uniformes, y todos se uniformaban con orgullo y bizarría y a ‘ San lorenzo’ le tocaba ser el club de las estrellas.

Anibal quería nadar y lo hacía de noche, rompiendo a brazadas la luz de la luna. De orilla a orilla, luego partiría. Pero en agosto, cuando las ramas desnudas de los árboles quieren alcanzar los balcones y enredar entre sus dedos las rejas misteriosas, Anibal dijo: ‘ mañana me voy, pero hoy, voy al río’ y del río no volvió.

Un testigo que lo vio no fue ni siquiera oído, por mas que gritó y gritó:’ ¡Que un hombre le cayó encima, un hombre cayó del cielo’ ... y se llevó al nadador a las profundidades.’ ¡Dios mio no me creen!’ .Y se calló, como se callaban todas las voces. Entonces el bruto le pegó un culatazo en la cabeza y el vago se perdió en la oscuridad de la noche.

Había otros testigos pero se alejaron en busca de un bar, para sentarse, pedir un café y meditar sobre aquel episodio. Alguien pensó que Joaquin’ el hombre que llegó del cielo’ , había caído muy lejos de su destino, y eso podría enojar a la autoridad. Por escasos metros, aquel hombre no había caído en la ciudad. ‘ Era muy raro’ pensaba, mientras examinaba a la gente entre el humo de su cigarrillo. Tomó el móvil e hizo un llamado, la pregunta fue simple y concreta’ :¿qué velocidad tuvo el viento ayer y hacia dónde?’ . Luego terminó el café, mientras hacía unos cálculos sobre la servilleta.

Dos días después el titular de los periódicos era el siguiente: ’ Dos homosexuales se suicidan arrojándose al río’ . La noticia era creíble, en esa sociedad los homosexuales solían suicidarse o les ayudaban.

Una semana después ‘ Alguien’ presentaba su renuncia ante las autoridades pertinentes, la cual no fue aceptada y a cambio de eso fue citado para que diera explicaciones con respecto de su decisión.

La esperanza, un calmante recetado

Cuando se presentó ante aquella mesa, sintió que debería, por sobre todas las cosas, decir la verdad y lo hizo diciendo: ’ Señores, es hora de que nos demos por vencidos, nuestro régimen ha fracasado, no podremos contra ellos. Hagamos lo que hagamos no conseguiremos derrotarlos’ .

Uno de los examinadores fanático del sistema se paró ofendido y dijo:’ quién se cree usted para decir semejante barbaridad, este sistema es perfecto, cada día nos da más y más satisfacciones’ ¿De qué diablos nos está hablando?’ . ‘ Alguien’ , un poco acobardado, pidió un minuto para que escucharan su relato y accedieron.

Yo conocía al hombre que cayó al río. Les voy a contar lo que me dijo tres días después de saber que lo iban a tirar de un avión. Me dijo que si lo iban a arrojar desde las alturas, le permitiéramos un último deseo. Pedía que no le ataran las manos, quería sentir lo que sienten los pájaros, como la última sensación que tendría en la vida, extender los brazos y pretender volar.

En ese momento pensé que no implicaba ningún peligro liberarlo y supuse que en cuanto le tocara su turno haría como todos, lloraría y se resistiría. Pero no fue así, todo lo contrario, se acercó a la puerta, me miró, me sonrió, como perdonándome y luego se arrojó al vacío con los brazos extendidos’ .

Otro preguntó: ‘ ¿quién era ese sujeto? A lo que ‘ Alguien’ contestó: ‘ el enemigo, el enemigo, señor’ .

Entonces el tercer integrante de la mesa, quien había permanecido callado estudiando los gestos de ‘ Alguien’ , dijo:’ ¿qué más?’ . ¿A qué se refiere comandante?, ‘ Me refiero a que usted sabe más de este asunto de lo que dice’ . Lo que pasa, ’ señor, ’ es que no le va a gustar escuchar el resto.’ A ver, pruebe’ .

Alguien’ buscó en su portafolios una carpeta, extrajo de ella una sola hoja y se dispuso a leer: ‘ Joaquin Mendez, acusado de mantener relaciones promiscuas con su compañero de piso, cayó a 9 kilómetros de distancia de su objetivo. Sin poder, de ninguna otra manera, justificar esta distancia. Consideramos que el señor Joaquin, técnicamente voló hasta caer encima del nadador.

Usted es el enemigo! Usted quiere contaminar el régimen con esas mierdas, ¿me quiere hacer creer que ese tal Joaquin voló?...así, ¿y por qué cree que voló?’ ... ‘ Alguien’ se calló y continuó leyendo en voz baja. Por un momento todos hicieron silencio, como intentando hacer el lugar para las palabras de ‘ Alguien’ y éstas llegaron así: La persona arrojada desde el avión, era la pareja del nadador’

Dedicado al dios sol

Adolfo G. Barbosa

(Aldo Barbo)


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Autor:
Aldo Barbo (22 noticias)
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Opinión
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