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Victor Virgós
Publicada el 24-01-2012 07:29 4 2

El arlequín y la puerta con el corazón de plata esmaltado (II)

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Mi propia versión de "Alicia en el País de las Maravillas", (segunda parte)

Debía de haber cientos de peldaños. La escalera parecía diseminar su interminable travesía hasta el infinito.

En ese instante, un raudo movimiento captó su atención. Había alguien guarecido en la "bóveda celeste", "en las alturas"...

Le hacía señas y muecas circenses, grotescas, ridículas, divertidas...le apremiaba para que la siguiera, que subiera sin demora.

Llevaba el inesperado personaje un disfraz esperpéntico de color rojo y negro con rombos.

-"¡Es un arlequín!" -La niña se llevó las manos a la boca, encantada y feliz, tapándose la boca, como para abortar el éxodo de sus infantiles e inocuos secretos. Sorprendida, trastabilló y volvió a caer sobre la paja almidonada.

Ahora parecía mucho más franqueable, menos sólida, mucho más inconstante. El mar la reclamaba para tapizar y bordar con sus briznas los confines más impenetrables de las regiones abisales e ignotas.

El mar había encontrado ya un pasaje por el cual libar y consumirle las entrañas al cobertizo flotante que antes era su portal, donde vivía su mamá, donde vivían sus vecinos...

La niña se levantó con el ímpetu de un resorte saltimbanqui y se encomendó a la ligereza de sus piernas, delgaditas como aneas, para que escalaran a toda velocidad la juguetona rampa serpenteante.

Como si estuvieran dotadas con las alas de Pegaso Merivyn se plantó al trote ante el arlequín, extenuada pero feliz de haber logrado su objetivo final.

Su anónimo anfitrión le hizo una reverencia en exceso afectada y artificiosa. Esperaba ufano y jocoso al final del trayecto, como un centinela de una peripatética e inverosímil puerta de color rosa con un corazoncito de plata esmaltado sobre una madera, aparentemente, recién barnizada de tanto como relucía.

Sin mediar palabra, el burlón bufón sonrió sosteniendo su testa sobre una mano, como si pretendiera regalarsela para que la pusiera en su cuarto, esa habitación preciosa, llena de juguetes y peluches que se había tragado el mar.

Acto seguido, abrió la puerta atropelladamente y brincó al otro lado con la agilidad de un lagomorfo.

Merivyn, Al verse nuevamente sola, abandonada a su suerte, tuvo un instante de titubeo y obturación mental. Los mecanismos que fabricaban sus pensamientos y tejían sus ideas de colores, bordadas con punto de cruz en su cabecita imaginativa, parecían sulfatados. Se negaban a fabricar decisiones que arrancaran sus pies de aquella casucha de paja y heno, que se parecía cada vez más a una extraña balsa de hábitat rural.

En respuesta a aquella ocurrencia, nada descabellada, la niña se percató con horror cómo el mar ya se había adueñado de los primeros tramos de la escalera.

La estancia primitiva que había sido un portal, con su telefonillo y su ascensor, debía ser en aquel instante una inmensa piscina navegable.

Merivyn Miró hacia abajo, aterrada... el agua ascendía extremadamente rauda... en cuestión de minutos rebosaría completamente la plataforma de salvación donde ella resistía.

El mar rugía, abajo... el mar rugiendo... conjurando su nombre... y la puerta...

La puerta, con su ridículo corazoncito esmaltado sobre la madera recién lubricada.

El arlequín había desaparecido tras ella, acaso conocedor del ingrato hado que aporreaba ya las aldabas del chamizo.

Dos, tres metros la separaban del inicuo oleaje estruendoso. Presa del pánico abrió la puerta, esa misma entrada y salida que se había comido a su singular amigo del disfraz de rombos rojos y negros y la cabeza sonriente sobre una mano...

Quedó petrificada ante el umbral.

-"¡No hay nada al otro lado!" -Chilló la niña llorando y temblando-

Tan sólo unas siniestras espirales blancas, negras y amarillas que rotaban muy despacio, como una noria fatigada y añosa, decrépita y enferma...

Transcurridos unos instantes, plantada ante la puerta, Merivyn dió un respingo de pavor al notar un cosquilleo húmedo que le lamía los tobillos.

El mar, extremadamente audaz y veloz, había alcanzado la plataforma superior de la cabaña, dispuesto a erradicar todo vestigio pretérito de la vida apacible y conocida de Merivyn.

Como si barruntara su firme intención de eludir la fatídica trampa de mimbre, el mar encolerizó rugiendo indómito, congelando a la niña con témpanos de espuma y olas encrestadas.

El mar, contumaz en sus protervos propósitos, comenzó a engullir su cuerpo menudo, celebrando jocundo la irresolución de la pequeña, que contemplaba aterrada el escenario oceánico del "portal-establo" submarinista.

El agua le llegaba ya a la altura del cuello. Se iba a ahogar...

Merivyn comenzó a bracear y gimotear desesperadamente, llamando a su mamá, que sin duda debía hallarse al otro lado de la holgazana espiral giratoria.

El mar tiraba de ella, impeliendo su cuerpecito hacia la glotis de aquella bestia abisal.

Una y otra vez su cabecita pequeña desaparecía bajo el agua, bajo aquellas inauditas olas rojas que parecían salmodiar tonadas evangélicas triunfales.

Sin embargo, la niña era una excelente nadadora, y gracias al denuedo épico de sus prodigiosas brazadas desesperadas logró introducir una de sus manos más allá del umbral de la puerta, donde el mar dibujaba ya una maravillosa cascada bermeja que deglutía con cachazuda serenidad la noria tricolor.

Inmediatamente se apercibió de un agradable calor estival reconfortante que se posaba arrullador sobre su piel encharcada y aterida de frío.

Vencido su miedo inicial, convencida de que su única posibilidad de sobrevivir residía en las entrañas de la piruleta revolucionada, ese insólito embudo colorista, que giraba como si cada nueva rotación le restara un soplo de vida, la niña realizó un último e ímprobo esfuerzo y se catapultó al otro lado de la puerta.

Su caída hacia el epicentro de motilidad espiral, inexplicablemente, fue ralentizada por arneses invisibles que la sujetaban amorosamente.

Unos metros por delante circulaba la cabeza del arlequín, sonriente, haciéndole muecas, tratando de atrapar a su cuerpo, embutido en su hilarante disfraz de rombos.

Entonces Merivyn se sintió a salvo y feliz, llamando a su amigo burlón. Ambos caían a través de la espiral holgazana, que giraba ahora con un esfuerzo chirriante, con clamor de clarinetes y tambores.

La sensación fue similar a introducirse en un barreño caliente y espumoso que emanaba aromas dulzones de vainilla y regaliz.

Dos nítidas imágenes rubricaron en su rostro una sonrisa, tan plateada como el estrafalario corazón de plata esmaltado en la puerta rosa recién lubricada.

Merivyn vislumbró los primeros contornos de una urbe amurallada y palaciega. Y algo más...

Otra imagen, más allá del arlequín, que por fin había logrado incrustar su cabeza sobre los hombros.

Una mujer atravesaba con su caballo la hermosísima ciudadela, mezclándose entre la gente renacida en un mundo nuevo.

-¡Es mi mamáaaaaa! ¡¡Es mi mamiiiii! ¡Arlequíiiiiinnn...., esa es mi mamá!

En la lontananza, mientras Merivyn descendía con la parsimonia de los copos de nieve en Enero, su madre ondeaba su mano y acudía a su encuentro al galope, montada sobre un hermosísimo unicornio de color blanco y negro.

-FIN-

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Comentarios de El arlequín y la puerta con el corazón de plata esmaltado (II)

Adela (24-01-2012 08:54)

La segunda esperada parte me ha satisfecho enormemente admiro esa capacidad suya para moverse por cada terreno y un final feliz, como mandan los cánones de este género. El título rebuscado pero magnífico.

Laagujadorada (24-01-2012 11:06)

Magnifica,simplemente magnifica la historia narrada en una prosa impresionante,dibujando la figura infantil con un as de ilusionada psicologia emocional.
Un saludo

Victor Virgós (24-01-2012 13:09)

¡Hola Adela! Gracias por estar pendiente de la publicación de esta obra "bi-partita" que he tratado a mi manera de acercar al clásico de Lewis Carroll. Gracias por los halagos y comentarios tan amables. Saludos

Victor Virgós (24-01-2012 13:11)

¡Hola Mariam! Muchas gracias como siempre por tu derroche de amabilidad para conmigo. Me alegro que te haya gustado. He tratado de plasmar la psicología infantil de esta niña tan valiente y preciosa de un modo convincente, con ese amigo arlequín, que es una figura que siempre me ha encantado. Saludos
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Sobre esta noticia

Autor: Victor Virgós (557 noticias)

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  • sirgotisa (sirgotisa)
    sirgotisa : ?@Rockyhorror2012: El 15 de junio estrenamos EL SHOW de TERROR de ROCKY y los boletos YA están a la venta en @Teatro_Arlequin" cc @krleeux 25-05-2012 00:27
  • __Arlequin (Arlequin)
    __Arlequin : @Subrayado callate astori "reinsertar en la sociedad" a unos asesinos que mataron a una Niña de 18? Rehabilitar a asesinos? Que sufran!!! 25-05-2012 00:14
  • SrCelentano (Fabiano Celentano)
    SrCelentano : RT @elenusss: -Que es, niño o niña? - Arlequín!! :) #prayforderma 25-05-2012 00:10
  • CarlosMicozzi (Carlos Micozzi)
    CarlosMicozzi : El q pone la banderita enganchada en el vidrio del auto, es elmismo q se poneel gorro arlequin. #Arlequina 25-05-2012 00:09
  • RocioBlanes (PqueñoDesastreAnimal)
    RocioBlanes : "@elenusss: -Que es, niño o niña? - Arlequín!! :) #prayforderma" jajjajajajajja crueldadeverywhere...#prayforarlequin 25-05-2012 00:00