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Ayuda para afrontar una muerte

07/10/2009 23:03 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ante el fallecimiento de un ser querido, las personas se ven invadidas por sentimientos de tristeza y dolor

No sólo es una situación normal sino necesaria para poder superar el proceso de duelo o de adaptación a la pérdida. Aunque la mayoría de españoles supera el trauma que supone la muerte de un conocido, cinco de cada 100 necesita ayuda especializada.

Aprovechando unos talleres de formación organizados por las sociedades españolas de Psiquiatría y Atención Primaria (SEMERGEN), médicos de familia y especialistas de la mente han descrito algunas de las características principales del duelo y han destacado la importancia de afrontarlo también desde la consulta.

"Vemos a los individuos desde que nacen hasta que mueren y parece que ahí termina nuestro cometido. Pero no es así. Tenemos una visión del entramado social y familiar de nuestros pacientes, y los parientes siguen acudiendo a nuestras consultas", explica Julio Zarco, presidente de SEMERGEN.

También puede ser útil que el médico acuda al domicilio de los pacientes, especialmente si están afrontando mal el duelo. "En el espacio natural de la vivienda es donde te das cuenta de que no han tirado la ropa del fallecido, que siguen poniéndole un plato para comer...", aclara Zarco.

Fases habituales

"El duelo es un proceso único e irrepetible", afirma José Ángel Arbesú, coordinador del Grupo de Trabajo de Salud Mental de SEMERGEN. No obstante, se han identificado una serie de componentes comunes.

Las personas suelen sufrir un impacto que dura más si el fallecimiento es imprevisto y se produce una desorganización, que suele acompañarse de desesperación. También puede producirse una negación de lo sucedido, que daría paso a la depresión. Esta última es una fase más realista e indica que se está avanzando de manera adecuada.

La culpa suele aparecer en forma de pensamientos recurrentes u obsesivos, sobre todo si la persona no se ha podido despedir del fallecido (un suicidio o un accidente de tráfico). Los seres queridos puede desarrollar, además, ansiedad, provocada por la incertidumbre que supone enfrentarse a la vida sin esa persona.

Pasado algún tiempo, también puede aparecer ira que suele focalizarse en determinadas personas del entorno o incluso en los profesionales sanitarios involucrados en el cuidado del fallecido.

La aceptación de la muerte constituye la última etapa: la vida se retoma con normalidad. Sin embargo, este colofón no siempre se alcanza. El círculo del duelo queda abierto y por ese hueco se escapan múltiples efectos negativos que podrían requerir ayuda especializada.

"Del 5% de la población que cada año sufre la pérdida de un ser querido, la gran mayoría afronta un proceso de duelo normal que se resuelve con un luto", expone Miguel Roca, psiquiatra del Hospital Juan March (Palma de Mallorca).

La minoría que no logra afrontar correctamente esta muerte suele desarrollar una serie de síntomas patológicos: el tiempo de aceptación se alarga demasiado o se niega lo sucedido; no se retoma el ritmo de vida habitual; se sufren alucinaciones complejas; se acude al médico por temor a padecer la enfermedad por la que murió el ser querido y se establecen conductas anormales (visitar el cementerio continuamente, no retirar los efectos personales del fallecido, etc.).

Los seres queridos puede desarrollar, además, ansiedad, provocada por la incertidumbre que supone enfrentarse a la vida sin esa persona

Factores que influyen en el tipo de duelo

El tipo de duelo viene marcado por los factores personales de cada uno pero también por el entorno familiar y social y las condiciones en las que ha tenido lugar el fallecimiento.

Según Miguel Roca, algunos rasgos de la personalidad pueden resultar determinantes en el desarrollo del denominado duelo patológico. Es el caso de "las personas introvertidas, con dificultades para expresar los sentimientos, tendencia a tener pensamientos obsesivos y problemas para establecer una red de apoyo social". Suelen ser sujetos que, además, tienen más riesgo de sufrir una depresión.

Los rasgos de este cara a cara con la muerte también varían bastante en función de las sociedades, marcadas por su cultura, religión, desarrollo... El doctor Julio Zarco opina que "las culturas orientales, por ejemplo, tienen más asumida la muerte. De hecho, para desdramatizar, se suele hablar sobre ello con los niños. En Occidente, prima mucho la cultura del hedonismo, de huida del dolor, y por eso lo llevan peor".

Este especialista también destaca el papel que representa el velatorio. "Establece y refuerza la red social. Y en él se narran las historias del propio difunto, como si cada uno se lo estuviera contando a sí mismo. Además, tanto los familiares como los propios médicos, deben ver al fallecido para despedirse".

La importancia de ver al fallecido

En cuanto a la importancia de ver a las persona que ha muerto, el presidente de SEMERGEN sostiene que, por ese motivo, "las personas que no encuentran el cadáver de sus familiares desaparecidos no pueden cerrar el proceso del duelo".

Otro de los factores influyentes es el tipo de muerte. Los fallecimientos repentinos o los de hijos dificultan más el proceso de aceptación que, por ejemplo, los de enfermos terminales. En este último caso, los familiares han tenido algo de tiempo para hacerse a la idea.

Además de los trastornos psicológicos, el duelo aumenta la probabilidad de padecer una serie de enfermedades físicas. Tal y como menciona José Ángel Arbesú, "transcurrido un año de la muerte, el riesgo de mortalidad en personas viudas se sitúa en un 50 %".

Los profesionales de la medicina aclaran que el duelo no sólo es fruto de una muerte sino de otro tipo de pérdidas, como una ruptura sentimental, una mastectomía, una invalidez...

Ante todo, se recomienda no tener prisa para superarlo e ir pasando por las distintas fases poco a poco. El médico de familia puede cumplir la función de escuchar, de aconsejar y de promover que la persona afectada exprese sus sentimientos.

Para concluir, los expertos destacan que, debido a que el sufrimiento por la muerte de un ser querido es un sentimiento normal, no se debe promover de manera generalizada el uso de fármacos salvo en los casos que se considere oportuno. "Existe una tendencia a medicalizar procesos normales como el duelo. Sin embargo, el dolor genera tensión en la persona y le sirve para crecer, hace que el ser humano avance"

Fuente: EL mundo


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CARMEN (27/12/2009)

¿ COMO HACER CUANDO DESCUBRES UNA INFIDELIDAD DESPUES DE 40 DIAS DE FALLECIDO TU ESPOSO? TE QUEDAS VACIA NO TIENES NI EL CONSUELO DE LOS SENTIMIENTOS MUTUOS, NO SE SI ME DUELE MAS LA PARTIDA O EL ENGAÑO