El Big Ben se inclina: si Hitler viviera diría "¡El gran reloj de Londres lo tumbé yo!"

La famosa torre del reloj que contiene la campana del Big Ben en el Palacio de Westminster, en Londres, se está inclinando. Los medios dijeron la semana pasada que el Parlamento se hunde hacia el río Támesis, generando temor sobre su futuro. El lema es salvar el edificio.
Pero la comisión especial que va a investigar todo lo referente a la inclinación del Big Ben, tiene por delante un trabajo que se estima que pueda durar más de 15 años. Serán muy laboriosos estos estudios y la búsqueda de las diversas soluciones que se puedan adoptar en un futuro para conservar todo el complejo compuesto por la torre del reloj y el Palacio de Westminster, sede de las dos cámaras parlamentarias: la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes.
Hay que evitar que siga torciéndose la torre del reloj. Ahora está 0, 26 grados desviada hacia la izquierda, si se observa desde la frontal del río Támesis, y la zona más alta está desplazada 43, 5 centímetros respecto a su perpendicular. En los últimos años la inclinación anual ha sido de 0, 9mm. Y para llegar a tener la misma inclinación que la Torre de Pisa, tendría que pasar 4.000 años.
La mayoría del conjunto de edificios fueron construidos en al siglo XI y en especial la torre del reloj que fue terminada en 1859, de una altura de 96 metros y 13 toneladas de peso.
Esta preocupación no es nueva para los londinenses. La foto en plano general del Big Ben en la que se aprecia su inclinación, sale cada dos por tres en los periódicos británicos y del mundo. Es el complemento de diversos comentarios que manifiestan la posibilidad de que dicho área, incluido el Parlamento Británico, pueda correr serio peligro estructural, ya que los cimientos se hunden en el río Támesis, lo cual puede ocurrir solo en cientos o miles de años. Pero nunca se sabe dicen los escépticos que la ven todos los días con alarma…
El edificio de 96 metros de altura está inclinado 46 centímetros a la izquierda y para enderezarla hay propuestas que van desde una reforma con un costo de unos 1.200 millones de euros. Con tanto dinero se podría erigir una nueva Torre con nuevos cimientos de los mejores arquitectos.
Y claro, empezaron los bulos y las habladurías con poco fundamento y mucha imaginación… Y hasta se dijo que existe la posibilidad de que haya que trasladar el gobierno a otro lugar mientras se realice las reparaciones de los edificios dañados. Incluso el diario Daily Telegraph aseguró que hay una propuesta para vender el Big Ben a empresas rusas o chinas, por un valor de seiscientos millones de euros. Alega que el gobierno británico no puede gastar lo que supondría el arreglo total del conjunto. También la BBC dijo que, a causa de la construcción de un aparcamiento de 5 plantas debajo del edificio y de diversas obras realizadas en el metro, el estado de los cimientos se han podido ver agravados.
Pero la comisión ha terminado casi por amenazar a los fabricantes de rumores y pedir un poco de cordura a todas estas especulaciones y las rechaza de pleno, pidiendo prudencia en los comentarios que pueden llegar a crear una psicosis sobre el estado de los viejos edificios y del decrépito subsuelo de Londres.

El comité del Parlamento británico trabaja intensamente en las propuestas que intentarán salvar la “Gran Campana”.
Llueven las ideas geniales y se archivan cuidadosamente. Llevaría siglos el estudiarlas todas. Quizás terminen con el archivo en el fondo del Támesis.
El profesor John Burland del Imperial College de Londres dijo que la inclinación tal vez existe desde la construcción del edificio en 1859.
"Probablemente sucedió en las primeras etapas porque no hay un resquebrajamiento en el revestimiento y creemos que probablemente se inclinó mientras lo construían y antes de que colocaran el revestimiento", comentó.
El experto también desestimó los temores de que el Parlamento se esté hundiendo.
El portavoz de la comisión negó que las paredes alrededor del palacio se estén hundiendo y eso cause la inclinación del Big Ben.
El edificio actual, donde se encuentran ambas cámaras del Parlamento y las oficinas de algunos parlamentarios, fue construido después de que gran parte de su predecesor medieval quedara destruido en un incendio en 1834 y ha requerido de un mantenimiento constante.
En fin: Venecia se hunde, la Torre de Pisa se inclina cada año más, Londres puede perder su conjunto histórico, el mar gana terreno a la tierra, las pirámides de Egipto se deterioran... quizá el fin de nuestro mundo se acerca, por si esto ocurre disfruten al máximo de cada día.
El Big y sus heridas
Lo que nadie parece haber tenido en cuenta son las heridas que los cimientos del Big Ben pudieron sufrir durante el Blitz de Londres, sobre todo en el años 1940-1941 y luego en el 43 con las bombas volantes V-1 y V-2 de Von Braun.
Y Diáspora ha considerado que en este reportaje sobre la historia de la inclinación del Big Ben, debe incluirse algo sobre esos bombardeos, el Blitz de Londres, en la II Guerra mundial. En virtud de la "Operación León Marino", decretada por Hitler durante la guerra, a fines de 1939, después de haberse apoderado de Francia, Bélgica, Holanda y Polonia en su “blitzkrieg” (guerra relámpago) y ocupado toda Europa excepto Rusia, el Führer alemán proyectaba invadir las islas británicas.
Las causas del fenómeno de la inclinación del gran relojno han podido ser detectadas ni de lejos. Diáspora añade a los mil porqués uno más el Blitz de Hitler en 1940
El Mariscal Goering, jefe de la Luftwaffe alemana, se trasladó a la costa francesa, en Calais para dirigir la operación, desde su tren-cuartel general “Asia”. Su primer objetivo era liquidar los relativamente escasos escuadrones de la RAF (Reales Fuerzas Aéreas) para lo cual lanzó devastadores ataques contra los centros de producción, Manchester, Birmingham, Sheffield, Portsmouth y Leicester.
Después de atacar 14 fábricas en Plymouth, a principios de Diciembre 1940 el ataque alemán se concentró en la catedral se San Pablo, provocando en el edificio “el segundo gran incendio de Londres” en el Támesis. El ataque a San Pablo, corazón del anglicanismo en Inglaterra, fue dirigido por el General Adolf Galland (sargento en la Legión Condor, durante la guerra civil española y ahora general), y fue espectacular y demoledor.
La segunda flota aérea del mariscal Kesserling y la 32 flota del Mariscal Sperrle, que había comandado, la legión Condor en España, eran la punta de lanza. El éxito de la rápida ofensiva en el oeste había animado a Hitler a dar ese paso. Y para el asalto general a Inglaterra se había asignado ya un nombre el “Adler Tag” (el día del Águila). Para neutralizar la flota británica, los alemanes tomaron las dos islas de Wight y Ramsgate, en Kent. La evaluación de los aviones británicos disponibles, Spitfire y Hurricane sin embargo demostraban que la falta de información de Goering era mala. Según las cifras la disponibilidad inglesa era de 496 en septiembre de 1940 y sólo de 420 en diciembre. Pero aparecían cazas ingleses por todas partes. A ellos opuso la Luftwaffe el Messersmit 109 y luego ME110 armados de un cañón de 20 mm. En vista del pésimo resultado de las operaciones contra Inglaterra, Goering tuvo una conferencia con sus generales insignia: Milch, Udet, Jeschonek, Galland, Bodenschaft y Kesserling.
Ya para terminar esa operación de frenar la fabricación de aviones, el Mariscal Kesserling había lanzado 800 aviones alemanes cuyo objetivo eran las ciudades industriales, en especial las de ensamblage y producción de los cazas ingleses. Hitler que residía en Berghof (Alemania) prefería oír a Goering que al Alto Estado Mayor, que vaticinaba desastres por todas partes. En agosto de 1940 habían empezado también los ataques de la desembocadura del Támesis, las dos márgenes del río y el estuario que fueron machacados, sobre todo en marea baja… por un error bombardearon Croydon. Y Churchil profetizó "no vendrán nunca al corazón de Londres”.

Dicen que el propio Churchill ideó un ataque de provocación de las Reales Fuerzas Aéreas contra Berlín que era casi simbólico, pero real. Churchill reunió a los pilotos más veteranos de bombardeo ingleses y consiguió dos escuadrillas de viejos aparatos Dakota y los cargó de bombas. Destino Berlín. Los aviones llegaron como pudieron a Berlín y descargaron sus bombas. Los berlineses estaban alucinados y temerosos. Se dirigieron al alto mando y le preguntaron ¿es que los ingleses no estaban bajo tierra? Hitler se encorelizó como nunca antes.
Ante tamaño atrevimiento, Hitler mandó destruir Londres, con gran entusiasmo del jefe de la Wehrmacht Mariscal Goering. Durante 190 noches y 26 días Londres fue bombardeada sin piedad y el 10 de mayo alcanzó de lleno la Abadía de Westminster, la Corte Suprema, la Oficina de Guerra, la Fábrica de Moneda y la Torre de Londres. El palacio de Buckingham sufrió dos o tres ataques, el primero en septiembre. En el Museo Británico medio millón de libros quedaron en cenizas. Al día siguiente (11 de mayo 1941) la Cámara de los Comunes quedó en llamas, alumbrando las noches de Londres durante tres días. Es el Big Ben el que preside majestuosamente las dos Cámaras y por supuesto si se le analiza aún ahora su alargado cuerpo habrá trozos de metralla en él. Pero además fueron colocadas baterías en la plaza de Westminster para proteger las Cámaras en el futuro, y los cazas alemanes se ensañaban tratando de acallarlas. Durante el mes de mayo murieron 1437 londinenses en la zona.
Londres, corazón geométrico de la ciudad, está construido sobre un suelo arenoso. Las casas del Támesis se elevan sobre un pantano. En toda la aglomeración, comprendidos los barrios que rodean el Big Ben vivían entonces siete millones de personas. La defensa aérea que defendía esa zona, no era todavía poderosa. Se establecieron refugios "Anderson" consistentes en chapas coarrugadas de zinc, que apenas servían como protección. No soportaban el hundimiento de la tierra que era masivo y la casa se hundía.
El 7 de septiembre de 1941 empezó la verdadera campaña de Londres, antes del desembarco. Los bombarderos alemanes disponían de bombas de 25, 250, 500 y 1.000 kg. Y más tarde de 1.400 y 1.800 kilos más las incendiarias. No consta que emplearan bombas de rácimo todavía. Los ataques de los primeros meses de las orillas del Támesis, fueron casi impunes.
El Coronel Osterkamp calculaba los aparatos alemanes disponibles 770 cazas, 1.200 bombarderos, 280 bombarderos en picado, 250 ligeros y aviones de reconocimiento de sobra para elegir los blancos. El mariscal del aire inglés Dowding defendía sobre todo a la industria aeronautica. Los ataques más potentes alemanes tuvieron lugar el otoño de 1941 con 1.000 aparatos generalmente en dos oleadas sobre las desembocaduras del Tyne y del Támesis.
El 29 de diciembre fue el primer ataque diurno. Los londinenses empezaron a vivir en los metros pero las minas lanzadas en paracaídas hicieron saltar las canalizaciones de agua. La lucha contra unos 1.450 focos de incendios fue tarea imposible. Las bombas incendiarias que ya habían sido ensayadas en Guernica, Durango y el puerto de Barcelona, durante la Guerra Civil española, se habían vuelto a poner de moda. La capital inglesa soportó aquella nueva y profunda herida.
Todo parecía destruido. No se podía salir de las bocas del metro. Eso duró los días que hemos dicho. Hasta que Hitler anunció su intención de atacar a Rusia. En Londres se temía el desembarco alemán que no llegó.
Y aunque en 1943-1944 empezaron a llover sobre la descarnada ciudad las bombas volantes V-1 y V-2, que inventó Herbert Von Braun, la operación “Vertheilung” (Venganza) de Hitler llegaba demasiado tarde. Aniquilaron barrios enteros, pero las heridas se podían curar.
Todos los edificios de las dos orillas del Támesis, sufrieron un castigo que costó 43.000 vidas, más 17.000 que murieron durante los tres años siguientes. Pero hemos escrito todo eso por el Big Ben y la pregunta que formulamos es ¿es que el Big Ben en este infierno estaba preservado por la Providencia? La teoría es que sufrió también las consecuencias del Blitz de Hitler. Y, herido, empezó probablemente a inclinarse desde entonces. Es extraño que la prensa inglesa no haya traído al recuerdo toda esta historia y todas las personas que oyeron durante ese tiempo las campanas del Gran Reloj.

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