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Cada Día Somos Más pobres

23/01/2011 13:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Todos los años, al comenzar enero, se habla reiteradamente de la "cuesta de enero". Y ¡qué cuesta la de este enero de 2011...! Quizás merezca figurar con todos los honores en el Libro Guinness de los Récords, ya que va a ser una cuesta sumamente ardua y empinada. Las subidas de precios en este mes de enero harán que recordemos con nostalgia las de otros eneros pasados, pues además de ser desproporcionadas, vienen en uno de los momentos más delicados para las maltrechas economías domésticas. Todo un golpe de efecto al bolsillo del sufrido consumidor que, aunque lo esperaba, no mitiga en absoluto el cabreo y el disgusto extraordinario que esto le ha ocasionado.

En lo que va de enero, ha subido el transporte, ha subido la luz, el gas y hasta los servicios que recibe el ciudadano. La subida del precio de la luz ha batido su record histórico, situándose en un excesivo 9, 8% y el gas subió casi el 4%. Los billetes de Renfe también son más caros, al igual que los peajes y los impuestos. Viajar en los trenes de cercanías y de medio recorrido costará un 3, 1% más y un 2, 3% más si viajamos en el Ave. A todas estas subidas de precios, este año hay que agregar la escandalosa subida de los carburantes, muy por encima de la de otros años. La Administración echa balones fuera y culpa de esta subida a los impuestos, a la depreciación del euro con respecto al dólar y a la escasa competencia entre las compañías de hidrocarburos.

No suben en cambio ni los sueldos de los trabajadores públicos, ni las pensiones. Son aproximadamente 3 millones los empleados públicos que, además de ver reducido su sueldo en una media de un 5% durante el año 2010, en 2011 los tendrán congelados. Es el mismo problema que deberán afrontar más de 5 millones de jubilados que tendrán que aguantar un año más con su pensión congelada. Y como esa nueva escalada de precios afecta directamente a artículos de primera necesidad, trabajadores públicos y pensionistas verán reducido su poder adquisitivo, que es lo mismo que si redujeran sus ingresos. Es la manera un tanto peregrina que tiene Rodríguez Zapatero de mantener el estado de bienestar de los ciudadanos españoles. Quizás piense, como aquel filósofo de la antigua Grecia, Epicuro de Samos, y quiera hacernos ricos, obligándonos a familiarizarnos con la escasez.

La gasolina, al igual que la energía eléctrica, también ha batido su record histórico al encarecerse por tercera semana consecutiva, hasta alcanzar los 1, 285 euros por litro, 9 céntimos más cara que en julio de 2008. Solamente en esta última semana, el litro de gasolina se ha encarecido un 1, 6%, ya que hace siete días se vendía el litro a 1, 265 euros. El precio del gasóleo también ha experimentado un incremento notable en esta última semana, nada menos que un 1, 9%, vendiéndose a 1, 217 euros por litro. Desde primeros de año, estos dos combustibles se han encarecido un 2, 23% en el caso de la gasolina, y un 2, 53% el gasóleo.

Hasta comienzos del año 2010, había una correlación manifiesta entre los precios de las gasolinas y los crudos, correlación que ha desaparecido desde entonces y que se ha acentuado con la llegada del 2011. Las fluctuaciones de precios en el crudo se reflejaban de manera más o menos inmediata en los precios finales de los derivados. Ahora la gasolina está 9 céntimos más cara que en julio de 2008. Y entonces el barril de petróleo costaba 147, 5 dólares y hoy, sin embargo, está casi un 35% más barato, ya que se cotiza a 92, 7 dólares el barril. En 2010, en efecto, el precio de crudo cayó a sus niveles más bajos de los últimos cinco años y, sin embargo, el precio de la gasolina se encareció durante ese año un 13, 4% y el del gasóleo un 18%.

Desde el 1 de enero hasta hoy, hay que agregar un 2, 23% en el caso de la gasolina, y un 2, 53% el gasóleo. Con precio resultante, llenar un depósito de gasolina de unos 55 litros, costará por primera vez por encima de los 70 euros, casi 10 euros más que en la misma semana del año pasado. El llenar el depósito de gasóleo costará casi 67 euros, casi 12 más que en la misma semana del año pasado. En un producto que los impuestos representan casi el 50% del precio de venta, como es el caso de estos carburantes, cualquier subida impositiva dispara el precio final del mismo. Y a partir del 13 de junio de 2009 se comenzó a aplicar un impuesto especial de 2, 9 céntimos litro y desde julio del año pasado el 2% que corresponde al incremento del tipo de IVA del 16 al 18%. Hay que tener también en cuenta los impuestos especiales de algunas Comunidades Autónomas.

Otro factor que tiene su influjo en el precio final de estos combustibles es el tipo de cambio del dólar con respecto al euro. Actualmente el precio del euro anda por los 1, 36 dólares, cuando el 14 de julio de 2008 costaba 1, 55 dólares. El euro ha sufrido, por consiguiente, una depreciación del 14%, que es lo más que cuesta ahora a España el petróleo. A esto, la Administración agrega otro factor más que influye en el encarecimiento de los carburantes, la falta de competencia. Según la Comisión Nacional de la Competencia, son tres empresas las que se reparten más del 60% del mercado de los hidrocarburos, Repsol-YPF, Cepsa y BP. Con el dibujo de este escenario, es imposible que haya presión competitiva entre las diferentes empresas petroleras.

Si a la depreciación del euro con respecto al dólar, que alcanza alrededor de un 14%, sumamos los impuestos a mayores que soportan actualmente los carburantes, el encarecimiento de estos andaría por un 20% aproximadamente. Hasta el 34% menos que nos cuesta el crudo, aún queda un buen margen que no han querido repercutir en los precios que pagamos por las gasolinas y por los gasóleos. Y es un dinero limpio que alguien se lleva gratuitamente, contribuyendo así a que los consumidores, con ese mayor gasto adicional, vean reducidos notablemente sus salarios o sus pensiones. Para evitar que las petroleras sigan perjudicando de manera tan desconsiderada a los ciudadanos, el Gobierno debería fijar un precio máximo de referencia, como ha hecho con otros sectores liberalizados, como es el caso de la telefonía móvil. De momento el Gobierno prefiere favorecer a las empresas petroleras y eso, claro está, a costa de los consumidores.

José Luis Valladares Fernández

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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