El Cambio Climático y la Pérdida de Biodiversidad : los Grandes Problemas del Siglo XXI
En ecología, el concepto de biodiversidad se aplica a diversidad de especies, que se mide por el número de especies de una misma comunidad y sus abundancias relativas, es decir, la proporción en que la especie contribuye a la abundancia total.
Las especies coexisten entre sí y forman poblaciones que interactúan entre sí y con el ambiente. Este concepto reúne dos características muy importantes: riqueza de especies (número de especies presentes) y heterogeneidad.
La diversidad de los ecosistemas se determina a tres niveles: la que se da dentro de una determinada comunidad o ambiente, la que abarca varias comunidades, y la que abarca una gran variedad de ambientes en una zona geográfica muy amplia; y los niveles más grandes dependen de los más pequeños.
La riqueza de especies varía según las áreas geográficas. Así, por ejemplo, respecto al medio acuático, la diversidad de especies es máxima en las aguas de mares tropicales, donde las condiciones ambientales son muy suaves y no provocan importantes limitaciones fisiológicas, y mínima en las aguas boreales, donde las condiciones climatológicas son muy duras y las características fisicoquímicas del ambiente están sometidas a fuertes fluctuaciones. Sin embargo, los estuarios tropicales presentan una baja diversidad de especies, debido a las excesivas condiciones fluctuantes y limitantes del medio; en este caso, las pocas especies que allí habitan presentan mecanismos fisiológicos perfectamente adaptados al "estrés" que producen esas fluctuaciones.
Igualmente ocurre en los ecosistemas terrestres. Los bosques tropicales presentan comunidades mucho más diversas que los bosques templados. En una sola hectárea de bosque tropical pueden encontrase más de 100 especies de árboles diferentes y cada especie puede estar representada por un solo árbol, mientras que en los bosque caducifolios de clima templado, un área comparable solo tiene unas pocas especies de árboles, pero cada especie está representada por muchos árboles individuales. En los bosques tropicales, la altura de los árboles establece una tercera dimensión, que ofrece mayor número de nichos ecológicos que cualquier otro bosque. Por tanto, la selva lluviosa tropical constituye un ecosistema de enorme diversidad en cuanto a los seres vivos que alberga.
En algunas ocasiones, la acción combinada de la altitud, el tipo de suelo y la vegetación pueden originar la existencia de un microclima en un área concreta, y puede ser causa de una elevada biodiversidad en esa zona, ya que ésta presentará características diferenciales respecto al entorno en que se encuentran.
Otro aspecto reconocido respecto a la diversidad de especies es que el número de especies suele aumentar con el tamaño de la muestra, y esto se refleja profundamente en las islas donde el número aumenta considerablemente con la superficie. También es típico de las islas la existencia de endemismos, ya que el aislamiento geográfico impide la dispersión de las especies y éstas evolucionan de forma independiente. Muchas de estas zonas suelen estar protegidas por la declaración administrativa de parques nacionales y naturales, reservas biológicas, etc.
También se han celebrado importantes reuniones internacionales, como La Cumbre de Río de 1992, con el objetivo de salvar y proteger al planeta de la extinción biológica, a consecuencia de la tala de árboles, la sobreexplotación, la destrucción de hábitats o la influencia industrial.
Resulta impresionante ver cómo se ha producido, en el proceso de evolución, la inmensa diversificación de organismos que ha acompañado, por ejemplo, a la ocupación de la tierra a partir del agua, o del aire a partir de la tierra. La aparición de formas de vida completamente nuevas y de distintas maneras de subsistir equivale a la ocupación de áreas que estaban previamente sin explotar, y que fueron descubiertas o creadas por organismos existentes. Los expertos suponen que cada uno de los aspectos morfológicos, fisiológicos y ecológicos de un organismo ha sido moldeado por selección natural como solución a un problema planteado por el ambiente. Por tanto, podemos afirmar que la gran diversidad de vida sobre la Tierra es resultado de una larga historia evolutiva, en la cual diferentes tipos de organismos se han adaptado a diferentes ambientes y a diferentes formas de vida, y debemos respetar a todos los seres vivos que comparten la vida con nosotros en nuestro planeta.
Los estudios realizados sobre diversidad vegetal indican que uno de los principales determinantes de la riqueza de especies de las comunidades es la energía biológicamente disponible, que se mide por la producción primaria de los organismos fotosintetizadores y por la evapotranspiración o retorno de agua a la atmósfera, incluida también la de los organismos.
El conocimiento del número total y de la distribución de las especies es fundamental para desarrollar estrategias destinadas a conservar la máxima diversidad biológica. Actualmente, las selvas lluviosas tropicales están siendo destruidas tan rápidamente, que de continuar así, en pocos años la mayoría de los habitantes de este enriquecido ambiente se habrán perdido para siempre.
Número de especies que habitan la Tierra
Más de 4, 5 millones de especies diferentes habitan actualmente el planeta Tierra. Pero esta cifra no es exacta, pues los expertos en investigación sistemática han llegado a dar cifras muchísimo más altas sobre el número total de especies de plantas, animales y otros organismos. Averiguar el número total de especies que pueblan la Tierra es una meta a la que la ciencia todavía no ha llegado.
Se siguen encontrando, hoy día, gran variedad de nuevas plantas y animales, sobre todo en las selvas lluviosas tropicales, que son uno de los lugares más ricos en biodiversidad. Existen 900.000 especies registradas de insectos, de los cuales el 40% son coleópteros; pero según una estimación reciente, puede haber hasta 30 millones de especies de insectos en la pluviselva tropical, la mayoría de ellos aún desconocidos y sin clasificar. El dato proviene de las investigaciones realizadas por Terry L. Erwin sobre las faunas de coleópteros de la bóveda de los árboles tropicales. Sin embargo, la mayoría de los expertos sólo admiten la existencia de unos 3 a 5 millones de especies de insectos. Estas últimas cifras se ven apoyadas por unos estudios en los que se aprovecharon los datos disponibles sobre el número medio de especies de insectos que están asociados a cada especie vegetal, en comunidades de tamaños y lugares muy dispares. Estos ejemplos nos confirman la gran dificultad que supone el registro de la diversidad biológica.
Desde la época de Linneo, los taxónomos y ecólogos han ido añadiendo especies nuevas a la lista, observándose un mayor hincapié en el campo de la aves, pues desde siempre han resultado muy atractivas al ojo humano. Por ello, en el siglo XIX se habían descubierto ya la mitad de las especies de aves; sin embargo, la mayoría de arácnidos y crustáceos han sido identificados desde mediados de este siglo. Se conocen actualmente unas 9.000 especies de aves, y el ritmo anual de identificación de nuevas especies es de tres a cinco de ellas.
Con los mamíferos, la tasa media anual de identificación ronda una veintena de especies y un género nuevos, pero el número registrado de estos últimos es bastante menor, unas 4.000 especies. Los reptiles están representados por unas 6.000 especies y los anfibios por unas 2.000. Entre los vertebrados, el mayor número de especies catalogadas corresponde a los peces, con 20.000.
En la actualidad, existen identificadas unas 1.500 especies de algas cianofitas, 70.000 Hongos, 25.000 Briofitas, 12.000 helechos, 600 Gimnospermas y 250.000 especies de Angiospermas. Los expertos en investigación sistemática siguen encontrando, cada día, gran variedad de nuevas plantas. El número de especies también se incrementa debido a que muchas veces surge la necesidad de separar grupos de poblaciones como especies independientes, al descubrirles características diferentes de aquellas en las que se encontraban incluidas.
Los nematodos, gusanos no segmentados, constituyen uno de los grupos peor inventariados, de los que actualmente sólo se conocen 15.000 especies; sin embargo, las recientes investigaciones realizadas en tierra y en aguas dulces y marinas inducen a pensar que las especies clasificadas suponen sólo una minúscula fracción de la población total. Pero el mayor desconocimiento hace referencia a las formas de vida más simples. Entre los seres microscópicos se encuentran los protozoos y las bacterias, y si tenemos también en cuenta a los virus, estos tres grupos sólo suponen el 5% de las especies vivas clasificadas. Las investigaciones en este campo revelan que las poblaciones salvajes de microorganismos presentan una diversidad mucho mayor que la que se conoce por los habituales cultivos de laboratorio. En general, la investigación de los organismos más pequeños es más difícil que la de los grandes, pero en el caso de los microbios la complejidad es mucho mayor, pues éstos pueden mutar e intercambiar material genético, con lo que modifican así su composición.
En conclusión, los artrópodos y las plantas vasculares forman, en conjunto, la inmensa mayoría de las especies clasificadas, y los insectos suponen más de la mitad de todas las especies conocidas. Las aves y los mamíferos, los grupos mejor estudiados, comprenden mayor número de especies en los trópicos que en las regiones templadas o boreales.
La gran variedad de especies registradas en nuestro planeta muestran características diferentes respecto a la organización de sus estructuras corporales, patrones de reproducción, crecimiento, desarrollo y comportamiento. También presentan considerables diferencias respecto al tamaño, longevidad, hábitats, características fisicoquímicas ambientales más idóneas para su desarrollo, modos de nutrición y de locomoción, o de sus capacidades sensoriales. No obstante, no hay que olvidar que a pesar de la gran diversidad existente en nuestro planeta, podemos agrupar a los seres vivos según sus analogías y diferencias, así como en función de las relaciones históricas existentes entre ellos, gracias a los estudios filogenéticos y a la taxonomía; y de esta manera, se ha establecido la existencia de cinco grandes reinos en los que se agrupan todos los seres vivos.
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Autor: Jfl (474 noticias)
Fuente: lahistoriaconmapas.com
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Tipo: Reportaje
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