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Candida Höfer y su obra para Xacobeo 2010

01/11/2010 09:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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En el contexto del Año Santo 2010, la artista alemana Candida Höfer presenta en Galicia Espacios propios, un "peregrinaje fotográfico" a través de los espacios de intercambio cultural, de representación de la literatura oral, de los archivos y bibliotecas, que dibujan una particular cartografía del Camino de Santiago, una de las más ancestrales redes de comunicación y cultura.

Para este proyecto, Höfer puso en marcha un cuidadoso proceso de producción con su colaborador de tantos años –el también fotógrafo Ralph Müller– en el que visitó y fotografió algunos de los lugares de la geografía gallega más emblemáticos de salvaguarda y representación de la cultura que circula por las distintas vías de peregrinación que llevan a Santiago de Compostela.

Tres sedes distintas

Espacios propios se presenta en tres distintas muestras –Espacios, Lugares e Imágenes–, cada una con su respectiva sede: Museo Diocesano de Santiago de Compostela del Monasterio de San Martín Pinario, Biblioteca de Galicia de la Ciudad de la Cultura, también de Santiago, y el papel, su publicación en forma de libro.

La obra de Candida Höfer –junto con la de Andreas Gursky, Axel Hütte, Thomas Ruff y Thomas Struth– se enmarca dentro de la tradición de fotógrafos alemanes herederos directos de la estética conceptual y las enseñanzas que Bernd y Hilla Becher impartieron desde la Kunstakademie de Düsseldorf, quienes readaptarán el proyecto orginario de la Nueva Objetividad para adoptar una singular manera de enfrentarse al mundo.

Interés casi etnográfico

Siguiendo el método de trabajo iniciado por sus maestros, sus fotografías muestran un interés casi etnográfico por la multiplicidad de formas de representación de la cultura contemporánea, relacionándose de un modo muy particular con los escenarios donde se desarrolla la sociedad y el conocimiento: son interiores de edificios, preferentemente de uso público o semipúblico, que como museos, iglesias, teatros o salas de opera, archivos y bibliotecas son fotografiados cuando ha cesado toda actividad y están vacíos.

Para Candida Höfer la imagen en sí no marca el final del proceso. Tras haber sacado el espacio de su contexto respecto a otros espacios, alejándolo del edificio al cual pertenecía originalmente, el último paso exige una reintegración y un regreso al tema de la representación que había provocado su segregación inicial.

Esta reintegración puede tener dos vertientes. Por una parte, la representación puede ser espacial que sucede cuando el espacio en el que se muestran las imágenes adquiere protagonismo, cuando las perspectivas que amplifican el espacio se revelan, cuando la luz que baña las imágenes o la secuencia de su disposición en salas y paredes se muestran sin pudor alguno. Este es también el momento en que aquellos cuya profesión es precisamente crear espacios –los arquitectos– deben volver a implicarse. Por otra, la representación puede ponerse en relación con su calidad gráfica, y es entonces cuando aparece el libro, donde la materialidad de papel, el tamaño y la secuencia intentan responder a las imágenes que contiene. En resumen, Espacios propios es un proyecto con el que Höfer cierra el ciclo de su trabajo: del espacio a la fotografía, a la imagen y de nuevo al espacio.

Los lugares tal y como son

Candida Höfer (1944, Eberswalde, Alemania) estudió en la Kunstakademie Düsseldorf, primero cine con Ole John, y después fotografía con Bernd Becher. Su obra ha sido expuesta en museos como Kunsthalle Basel, Kunsthalle Bern, Portikus (Frankfurt am Main), Hamburg Kunsthalle, o más recientemente en el MARCO~Museo de Arte Contemporáneo de Vigo. Igualmente, ha participado en muestras colectivas en el MoMA~Museum of Modern Art (Nueva York), Power Plant (Toronto), o la Kunsthaus Bregenz, Museum Ludwig (Colonia). En 2002, la artista participó en Documenta 11 y, en 2003, representó a Alemania en la Bienal de Venecia (junto a Martin Kippenberger).

Su obra se enmarca dentro de una tradición de fotógrafos alemanes herederos directos de la estética conceptual y las enseñanzas de Bernd y Hilla Becher, que readaptarán el proyecto originario de la Nueva Objetividad para adoptar una singular manera de enfrentarse al mundo. Al igual que aquellos alumnos de la Kunstakedemie Düsseldorf, comparte las inquietudes y planteamientos conceptuales afines: pertinaz practicante de la cámara de gran formato, adopta una estética fría, una mirada lo más neutral y desafectada posible, para acabar erigiendo imágenes planas técnicamente impecables y con una calidad de detalles que pone de manifiesto su preocupación formal por la desnudez y la pureza de registro.

Desde hace más de tres décadas, Höfer está centrada en la realización de un extenso cuerpo de imágenes sobre interiores de edificios, preferentemente de uso público o semipúblico. Son fotografías de archivos, bibliotecas, museos, iglesias, palacios o bancos, realizadas cuando ha cesado toda actividad y se encuentran vacíos. Su método de trabajo, que ofrece una enorme continuidad a lo largo del tiempo, es de un gran rigor formal, tanto en la composición como en el tratamiento de la luz. La aparente austeridad de sus imágenes encierra una compleja lectura de la arquitectura en relación con sus usos y funciones actuales, así como una reflexión sobre la historia de la cultura a la que están estrechamente ligados los espacios que fotografía.

Höfer no emplea el retoque; los lugares se muestran tal y como son: con brevedad y precisión se produce la identificación del lugar representado, su función, su ubicación, y la fecha de realización de la fotografía. El resultado es la creación de una atmósfera fotográfica sosegada y sencilla, sin pretensiones de mitificar o agraviar el espacio, sino únicamente plasmar los lugares con su carga histórica, por pequeña y particular que ésta sea, en el momento contemporáneo.

Pese a su declarada fascinación por la conducta humana, en las fotografías de Candida Höfer no hay rastro alguno de ésta. La artista retrata las salas vacías, espacios que parecen listos para empezar a acoger a sus ocupantes habituales, tomando siempre el punto de vista del hipotético espectador. La artista ha reconocido su intención de apresar, mediante esta maniobra «deshumanizadora», el carácter aurático y revelador de los lugares representados. En este contexto, los objetos parecen despegarse mágicamente de su espacio habitual, abandonando los límites físicos de la representación para mostrar las huellas depositadas por el tiempo, dejando a su vez al descubierto el modo de construir y adecuar un lugar por los individuos de nuestro tiempo.

Santiago de Compostela. Candida Höfer. Espacios Propios.

Museo Diocesano de Santiago de Compostela.

Hasta el 16 de enero de 2011.

Santiago de Compostela. Biblioteca de la Cidade da Cultura de Galicia
.

Hasta el 16 de enero de 2011.

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