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Jfl
Publicada el 02-02-2012 07:40 0 4

Causas de la Guerra de los 100 Años

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La Guerra de los 100 Años fue una ontienda bélica que, durante ciento dieciséis años enfrentó a los reinos de Francia e Inglaterra y que tuvo repercusiones en Flandes, Portugal y Castilla. La expresión Guerra de los Cien Años refleja tanto los enfrentamientos bélicos entre los diferentes reinos, como las revueltas urbanas y campesinas que se produjeron como consecuencia de ellos.

Los sucesores de Enrique II de Plantagenet y Leonor de Aquitania, heredaron del primero el reino de Inglaterra, pero también se convirtieron en duques de Aquitania o Guyena, como parte de la herencia de Leonor. En 1259 Luis IX cedió a Enrique III de Inglaterra la posesión de la Guyena, siempre y cuando el ducado se convirtiese en un feudo por el que el monarca inglés tendría que rendir vasallaje al rey de Francia. La posesión de Guyena, sin embargo, no fue firme para los monarcas ingleses y el ducado fue confiscado y más tarde devuelto, en dos ocasiones: la primera de ellas en 1294, bajo el reinado de Felipe IV; la segunda en 1328, con Carlos IV. En el reino galo, mientras, la Corona se había hecho hereditaria por vía masculina a fuerza de costumbre, pero tras la muerte de Felipe IV (1314) el sistema comenzó a manifestar sus imperfecciones. Los cortos reinados de Luis X, Felipe V y Carlos IV coincidieron además en la falta de un heredero varón, por lo que a la muerte de Carlos IV (1328), se presentaron tres candidatos al trono de San Luis: Felipe de Evreux, emparentado con los tres últimos reyes Capeto y casado con una hija de Luis X; Eduardo III de Inglaterra, que reclamó el trono alegando los derechos de su madre y era además un importante señor en Francia, como duque de Guyena y conde de Ponthieu; y Felipe de Valois, que era nieto de Felipe III y también estaba emparentado con los últimos monarcas de Francia. En 1328 la Asamblea de Regentes de Francia hizo valer los derechos de Felipe de Valois, al que proclamó, primero regente y después rey (Felipe VI, que fue consagrado en Reims). Felipe de Evreux era muy joven y no contestó la decisión; Eduardo III rindió vasallaje a Felipe por Guyena en 1329.

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La cuestión no terminó aquí, ya que Enrique III aspiraba a convertir el feudo de Guyena, sobre el que los soberanos franceses tenían derecho a intervenir en determinadas circunstancias, en un alodio que poder administrar sin interferencias externas. Sobre ese tema versaron las conversaciones iniciadas entre ambos monarcas a partir de 1330, pero los resultados fueron nulos, llegándose en 1336 a un total estancamiento. En previsión de una posible confiscación de la Guyena, Enrique III había preparado la defensa del territorio durante el lustro que duraron las negociaciones y cuando el 24 de mayo de 1337 ésta se produjo, reforzado su poder en Inglaterra, envió una misiva al de Valois en el que negaba su legitimidad y por tanto declaraba inválido el juramento de fidelidad de 1329. El 7 de octubre, en Westminster, Eduardo III reclamó formalmente el reino de Francia y conminó a quien en los documentos hacía designar como "Felipe, aquel que dice ser rey de Francia", a que renunciase a un reino adquirido de manera ilegal.

La ruptura de la fe vasallática fue el hecho desencadenante del conflicto, pero además subyacía una rivalidad entre las casas de Plantagenet y Valois a propósito de otros lugares distintos de la Guyena. Por ejemplo, Felipe VI había dado cobijo y apoyo económico al rebelde Eduardo Balliol, candidato al trono de Escocia, reanudando la guerra en Inglaterra en la frontera del Norte; Eduardo III consideraba al rey de Francia como el culpable de sus problemas en Escocia y la reducida Guyena. Pero también el monarca inglés respaldó a los enemigos de Felipe VI, como Roberto, nieto del conde Roberto II de Artois, que, acusado de ser el culpable de la muerte de la condesa Matilde, huyó a Inglaterra y se puso del lado del Plantagenet, al que reconoció como rey de toda Francia. Otro de los puntos de fricción fue Flandes, dividida entre la sumisión vasallática a Francia y la dependencia económica de Inglaterra; la alianza entre Felipe VI y el conde Luis de Nevers para aplastar la rebelión de los campesinos flamencos de Cassel perjudicó enormemente a los intereses de Inglaterra y Eduardo III prohibió que se exportase más lana a Flandes, lo que dejó sin trabajo a un gran número de operarios de la industria textil. La alta burguesía flamenca ofreció a Eduardo el trono en reconocimiento como rey de Francia y éste tomó posesión del poder en Gante en 1340, usando por primera vez el título de rey de Francia e Inglaterra, pero las dificultades económicas le impidieron rentabilizar la victoria y finalmente fueron suscritas las treguas de Esplechin, que habían de durar hasta junio de 1342. Fue en aquel mismo año en el que Felipe VI hubo de hacer frente a la guerra civil desencadenada por la sucesión en Bretaña, en la que el rebelde Juan de Montfort obtuvo el respaldo de Eduardo III, convirtiendo la lucha civil en un conflicto internacional.

Por tanto, a partir de la tercera confiscación de Guyena, se desarrolló un conflicto cuyos límites cronológicos varían dependiendo de los autores, pero que, con varias interrupciones superó el siglo de duración. Atendiendo a la marcha de las operaciones bélicas puede ser dividida en varias partes.

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Autor: Jfl (474 noticias)

Fuente: lahistoriaconmapas.com

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Tipo: Reportaje

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