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CESAR VIDAL … propagador de errores

28/05/2009 23:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los millones de empleos de la era Aznar no fueron más que la siembra de la crisis económica que padecemos. Las crisis económicas son recurrentes, y las provocan los parlamentos, con el abuso del keynesianismo "gastar, gastar, sin límite ni preocupación"

La Linterna de la Economía, es un excelente programa vespertino, de la COPE, en el que participan economistas competentes y fiables, como Roberto Centeno, Paco Cabrillo, Juan Velarde, y José Raga.

También participan una serie de dicharacheros de la economía, periodistas económicos, que carecen de conocimientos plenos y coherentes de análisis económico, y que involuntariamente actúan como difusores de una caterva de inexactitudes y errores. Carmen Tomás es un buen ejemplo.

Se produce, pues, en dicho programa un mix de opiniones sabias, y de asertos desatinados.

Desgraciadamente, Vidal sufre influencias positivas y negativas, pero increíblemente, algunos errores de bulto, se le pegan en la mente, sueña con ellos, y los repite continuamente, en sus comentarios espontáneos.

Hoy mismo, 27 de junio del año en curso, sobre las 20:15 horas, ha repetido uno de sus errores estrella, el de los empleos, contados por millones, que se produjeron en los tiempos no lejanos del aznarato.

Me he visto obligado a enviarle un sms, con el texto siguiente: “Linterna Vidal, por favor no repitas más los millones de empleos de Aznar, fueron la siembra de la crisis. Ocupados por extranjeros, factor agravante. Tendré que retarte públicamente para fumigar tu error. Amat, economista, estadístico, inspector de hacienda, exsenador. No difundas errores. Incorpórate a la Plataforma Regenerar el PP”.

Con regenerar el PP, significamos el deseo de muchos afiliados y votantes de vuelva a ser un partido liberal-conservador, bajo el lema de: Cristo-España-Vida-Libertad-Familia-Equidad-Propiedad. Como partido liberal de centro, ha quedado incorporado al relativismo pleno. Porque el centro es estar a lo uno y a lo otro, según convenga, sin principios firmes, e inmutables.

Bueno, el que Vidal, pueda aceptar un reto público para debatir su error, es un deseo mío, de difícil cumplimiento. Porque Vidal, que es un intelectual de primera, y una estrella de la difusión del conocimiento histórico, es un personaje prepotente, soberbio, y bastante engreído. Le conocí de cerca en una cena organizada, hace unos pocos años, por el profesor de Derecho Político, Ramón Peralta, con asistencia de Alejo Vidal Cuadras. Le pasa lo mismo a su colega Jiménez Losantos, con el que disfruto cada día, al despertar, pues su estilo de comunicación agresivo, altisonante, e informado, masajea mi mente y me prepara para mi tarea profesional diaria, de comprobar e investigar contribuyentes, dura y poco agradable, pues sería mucho mejor trabajar de ayudante de algún rey mago, por ejemplo de Melchor. Me consuela pensar que Don Adam Smith, el primer sistematizador del saber económico, también fue inspector de impuestos.

El teorema fundamental de las crisis económicas, formulado por la Escuela Austríaca de Economía (Mises, Hayek, Rothbard, Benegas, Huerta, etc) se enuncia como sigue: Si se expansiona la demanda, financiada con créditos, que no proceden del ahorro natural, es decir de los depósitos de ahorro generados por las familias, empresas, e incluso el propio Gobierno, se produce una anticipación de compras, que a corto plazo producen inflación (porque se origina un aumento de los medios de pago, del dinero, y consiguientemente de las demandas), y a medio y largo plazo recesión (porque inevitablemente surgen sobrestocks equivocados, que hay que reducir a su nivel natural, lo cual se concretará en reducciones de producción, y menor empleo).

Si dicho proceso expansivo, equivocado (porque produce errores de inversión al bajar artificialmente la tasa de interés, por debajo del nivel natural del mercado, el que corresponde a la normalidad del mercado financiero, con sus ofertas y demandas naturales, coherentes con los niveles no forzados de recursos, y estímulos en los procesos de mercado, todo ello coherentemente con la realidad económica), además cubre las insuficiencias de recursos que resultan, especialmente de mano de obra, con inmigración, sin la prudencia de la contratación temporal, crea efectos perversos en el mercado de trabajo.

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Traer trabajadores del exterior, para a medio plazo pasar al paro, produce una competencia feroz que hunde los salarios (se agota la ilusión de los altos salarios), y perjudica a los nacionales menos dotados. Invitar a extranjeros para incrementar años después el paro, cuando llega la inevitable recesión, es una irresponsabilidad, inhumana, que genera conflicto social innecesario. Sería mucho más inteligente producir en sus propios países de origen.

Ciertamente, en dicha locura de distorsión económica, hay víctimas pero también megabeneficiados. Son los que con el desorden acumulan grandes puñados de millones de €, sin ni siquiera pagar los impuestos que debieran. A los políticos les falta el valor que tuvo, por ejemplo, el general Franco, después de la guerra civil, al drenar los superbeneficios de los especuladores, con un impuesto especial y transitorio sobre los beneficios extraordinarios de guerra.

Entre las distintas medidas a tomar para compensar a las víctimas de la crisis, no estaría de más imitar al viejo general, con un impuesto especial y transitorio sobre los beneficios exagerados de las exorbitantes e injustificadas plusvalías de los terrenos, y los megabeneficios de los especuladores inmobiliarios. Claro está, afectando los ingresos resultantes a compensar a las víctimas de la crisis, parados o compradores de viviendas hoy depreciadas.

Las crisis son además recurrentes, especialmente desde que se afianzaron y convirtieron en doctrina económica ortodoxa, las recetas keynesianas (gastad, gastad, sin preocupación). Los políticos han asumido dicho mandato con fruición, porque les permite la compra permanente de votos, y el engaño sistemático de los votantes, que llegan a creer que el Estado es un todopoderoso, que puede todo, y para todos. Gran error, el gasto tiene un límite, que no puede sobrepasarse continuadamente. El keynesianismo tiene fórmulas para reducir a corto plazo el paro, pero a medio y largo plazo no tiene recetas para eludir la inflación, y la recesión subsiguientes. Por esta razón, los austríacos afirman que los culpables últimos de las crisis son los parlamentos.

Ciertamente, el keynesianismo, gastar sin freno, puede ser beneficioso aplicado con mesura y racionalidad. No es un puro y absoluto error. En determinados momentos, por un corto espacio de tiempo, y bajo un control riguroso, puede ser beneficiosos. Pero, a ver quién es el guapo que le quita el juguete al político. Máxime cuando han mal acostumbrado, y equivocado, a los electores.

Por otra parte, se observa que hay quienes presumen del saber, instalados en el error. Por ejemplo, no saber diferenciar entre inflación; deflación; aumentos de precios por aumentos de costes o aumentos de demanda; y, disminuciones de precios por disminuciones de costes o disminuciones de demanda. Confunden dichos conceptos, que tienen un significado y una mecánica absolutamente diferente en los procesos de mercado. Inflación es el proceso generalizado de aumento de los precios provocado por el incremento continuado del dinero, lo contrario es la deflación. Si se produce un aumento general de salarios, o de pensiones, los costes necesariamente tendrán que subir, y con ello los precios de las mercancías o servicios afectados. En caso contrario, o si baja la demanda por incremento del paro los precios sufrirán una tensión a la baja.

No podemos olvidar que los desajustes tienen que producir procesos inexorables de ajuste, al igual que el borracho tiene que sufrir la resaca. Querer ajustar aumentando los desajustes, o equilibrar al beodo con copas adicionales, es un disparate, y además una imposibilidad.

Inundar de nuevo el mercado con dinero artificial, y bajos tipos de interés, es un gran error, con un alto coste, que se tendrá que pagar, inevitablemente, y encima con mayor dolor.

Evaristo Amat de León

Escuela Austríaca de Economía

Ha sido Vicesecratario Nacional del Partido Liberal (1980-82), y Vicepresidente Nacional de Unión Liberal (1985-86)


Sobre esta noticia

Autor:
Evaristo Amat De León (3 noticias)
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