Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Wizfun escriba una noticia?

Charla que charla

28/06/2010 13:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Que ha sucedido con las profesiones en riesgo de extinción?

¡El artículo que presentamos, señores, es lo último en tecnología punta! ¡La repanocha del modernismo! ¡El artículo imprescindible, que no puede faltar en ningún hogar!...

Así pregonaba su mercancía a voz en grito en medio de una plaza concurrida el charlatán: un engominado con bigotillo recortado al estilo irresistible, moreno de piel y con algunas canas de más en su alisado cabello. La vida había dejado arrugas irreversibles en su rostro; de esas que no están ahí por casualidad. La fuerza de la costumbre le había transformado en un nómada impenitente: siempre de aquí para allá dejando su impronta de simpatía y “puterío profesional” que hacían de el un personaje singular.

Y sin embargo nunca se había casado. No había nacido - solía decir – la mujer que lo atase a la pata de una mesa, y disfrutaba de su libertad de correcaminos con fruición (como un oso de la miel), a sabiendas de que, el siguiente día sería distinto al anterior porque cambiaba de paisaje como de ropa interior.

Aún podemos ver alguno de esos especímenes en extinción por los mercadillos – su foro actual -, donde ejercen su ministerio de la “mermelada en los oídos” para cazar – o pescar, según se quiera – clientes que, cada vez mas jóvenes, no comprenden el anacronismo de una profesión que antaño era valorada como la de un cirujano plástico en la actualidad: hacía creer a sus parroquianas que sus productos iban a obrar milagros en ellas, sus maridos o sus hijos, con una fe que ríanse ustedes de los milagros de la viagra.

En la era de Internet la gente no está de florituras verbales, aunque lo que se venda sea realmente eficaz, y muy barato. Para eso está la red de redes, y cualquiera que quiera promocionar su producto debe forzosamente anunciarlo allí: una buena página web, con profusión de fotografías e información, e incluso instrucciones detalladas de manejo, se hace necesaria para “vender” lo que sea hoy en día.

Los pobres “charlatanes” se han visto sustituidos por los políticos que hacen casi lo mismo y encima cobran diez veces más. Por lo demás, poco podrían hacer ante la avalancha de información que nos llega por todos los medios y que nos impide pensar en algo tan prosaico como un discurso callejero.

"... En la era de Internet la gente no está de florituras verbales, aunque lo que se venda sea realmente eficaz, y muy barato..."

A los jóvenes clientes de los mercadillos de barrio les hace gracia el vendedor que pregona su mercancía con frases una y otra vez repetidas; pero, a la hora de comprar, a Internet, donde, a nada que sepan del asunto, van encontrar el chollo de su vida a precio imbatible, cuando no gratis. Que no está la vida para andar gastando lo que no se tiene. Y la juventud, años por delante los que quieras, pero ¿dinero?, mas bien poco.

¡Ay charlatán, charlatán!, que la evolución – como a otras antiguas profesiones – te ha relegado a la barra del bar de la esquina, donde, si la parroquia es de tu época, todavía sentirás el fuego en el corazón y el brillo en la mirada al recitar aquello de : “¡Oiga no se vaya, que le vendo un peine!..., ¡pero no un peine cualquiera, no señor! ¡Este peine es el que utilizan los astronautas de Cabo Kennedy, para recortar su cabello, en las largas estancias en el espacio! ¡Un aparato simple y sencillo de manejar que cabe en cualquier bolsillo y le permitirá estar siempre impecable! ¡Algo tan elemental, que, si no estuviera inventado, debería inventarse! Ahora, pasamos a una demostración práctica, en la que este amable caballero, sin necesidad de ir a la peluquería, saldrá de aquí perfectamente arreglado...

E, inmediatamente, se ponía a la tarea de perfilar y dejar como un pincel al colaborador espontáneo que no saldrá de su asombro delante de la curiosa clientela del bar, al notar el cambio en su aspecto en el espejo botellero que hay detrás del barman.

No se si existe, pero no estaría de más que alguien se preocupase de recordar esas profesiones ya olvidadas – todavía vigentes en algunos pueblos muy pequeños –, por medio de una casa museo, con todo tipo de material y algunas estatuas que recuerden a los mejores en cada especialidad, para que las nuevas generaciones tuviesen un punto de referencia más respecto al pasado.


Sobre esta noticia

Autor:
Wizfun (353 noticias)
Visitas:
280
Tipo:
Opinión
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.