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Charlotte Gainsbourg, 'IRM'

02/03/2010 23:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El nuevo disco de la actriz y cantante francesa acaba de salir y está teniendo muy buena aceptación. Posiblemente sea el más exitoso de su carrera hasta la fecha. Este nuevo trabajo se llama IRM, y suena a pop, folk, rock y canción francesa. Además, está producido por el siempre prolífico Beck.

Actriz y cantante

La trayectoria profesional de Charlotte comenzó prematuramente a los 13 años, cuando participó en una película. Desde entonces fue haciendo algunos papeles en varias películas de producción francesa hasta que, en 1990, se decidió finalmente a ser actriz y protagonizó Merci la vie.

Sin embargo, cuando más claro tenía que su profesión era la de actriz, fue cuando más se estancó su actividad. A pesar de que siguió actuando, no fue hasta 2001 cuando volvió a interpretar papeles de peso para la gran pantalla. Después llegó el éxito internacional con su participación en 21 gramos de González-Iñarritu o en La ciencia del sueño, películas en las que hizo grandes interpretaciones.

Su carrera musical ha sido algo menos constante, pero siempre se ha caracterizado por la sobriedad y por el buen hacer. Lejos de buscar vivir del nombre y hacer discos año tras año, Charlotte siempre ha buscado un sentido a sus grabaciones, y si no ha encontrado un buen motivo por el que sacar un disco, no lo ha hecho.

Es una actitud que, en cierto modo, le honra y dice cosas buenas de ella. Además, así puede estar segura de que cuando hace algo, lo hace bien. De hecho, IRM es sólo su tercer disco. Su anterior álbum 5:55 fue un éxito rotundo.

La sombra de papá es alargada

Ser la hija de Serge Gainsbourg y Jane Birkin no debe de ser fácil. Hay que vivir bajo el yugo de la crítica que, constantemente, compara el trabajo de una con el de sus progenitores. Y cuando el padre de una es Serge Gainsbourg, la cosa se pone complicada.

Pero Charlotte tiene algo que la aleja del esteriotipo clásico de 'es la hija de'. Lo fácil y normal en los tiempos que corren hubiera sido que Charlotte se hiciese diseñadora de moda. Es lo que generalmente hacen los hijos de famosos cuando no saben qué hacer. Sin embargo Charlotte tiene personalidad.

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Ella tiene un halo de bohemia francesa. Su actitud y su expresión a través de la interpretación o la música tienen un deje heredero de las vanguardias. Un poco cubista, algo de expresionismo, pinceladas dadá y surrealistas, pero, mayormente, se le intuye existencialista.

Lejos de la vida canallesca que llevó su aclamado padre, Charlotte es mucho más tranquila. Parece intentar llevar una vida sin demasiados ajetreos, acorde con sus principios. Y por lo que hace, se puede intuir que sus principios no casan demasiado con las industrias cinematográfica o discográfica. Pero ella va a lo suyo. En su caso, el medio no es el mensaje, tampoco lo es su profesión; lo es su trabajo, lo que hace.

Bajo la batuta de Beck

IRM es un disco brillante. Gana enteros con cada escucha que se le dedica. Se pueden apreciar los arreglos, los distintos ritmos y sonidos, la voz de Charlotte y sus dos influencias; la británica por parte de madre y la francesa por parte de padre.

Las canciones parecen estar desestructuradas, enfocadas desde un prisma cubista. Son de corta duración –pocas de ellas exceden los tres minutos- pero de una intensidad abrumadora. Cuando canta en inglés parece más abierta y desarrolla un papel pop-rock, mientras que cuando canta en francés es intimista y mira hacia su interior, susurra y recuerda más que nunca a sus padres.

La aportación del músico norteamericano Beck para la composición de este disco ha sido determinante. Beck y Charlotte han trabajado juntos en la creación de este IRM, escribiendo las canciones e intentando sacar el sonido deseado.

Destacan canciones como Heaven can wait, con un video que refleja la influencia vanguardista, Time of the assassins, Trick Pony, Master's hands o la propia IRM. En cuanto a las composiciones en francés, suenan especialmente bien Le chat du café des artistes, y La collectionneuse.

IRM es un disco que está hecho para resistir el paso de los años y sonar atemporal. Con la ayuda de Beck, Charlotte Gainsbourg ha sabido encontrar un sonido complicado de clasificar, alejado de las modas y las corrientes comerciales. Un sonido con personalidad y con herencia francesa, espíritu existencialista.


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