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“En la ciudad de Valencia consumismo y patrimonio van de la mano, no se conserva nada que no genere beneficios”

29/05/2017 19:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

-----------------------La anestesia generalizada-------------------

“En la ciudad de Valencia consumismo y patrimonio van de la mano, no se conserva nada que no genere beneficios”

Hoy queremos ofrecerles por su gran interés, una serie de fragmentos de la tesis doctoral de Inmaculada López Liñan, titulada: “VALENCIA, CIUDAD GLOBALIZADA: MOVIMIENTOS SOCIALES, ARTE CONPROMETIDO Y ACTIVISMO DESDE FINALES DEL SIGLO XX HASTA LA PRIMERA DÉCADA DEL TERCER MILENIO” “El consumismo nos mantiene en la inconsciencia sin que apreciemos como cambia nuestra forma de vida, toda actitud crítica queda absorbida; la prioridad es adquirir las nuevas necesidades que desde diferentes ámbitos nos van creando, siempre en continuo cambio. La tecnología es un buen ejemplo de ello, su imparable avance y el progreso que tanto nos complace exige estar a la última y adquirir objetos cada vez más sofisticados.

Los valores, las necesidades, los deseos, incluso las metas personales son impuestos desde el mercado. Los medios de comunicación de masas, entre los que se incluye la publicidad, se han convertido en agentes de socialización de primer orden ganando la partida a la educación y a la familia. Desde todas partes se nos bombardea y se nos va modelando mediante tendencias y modas, perdiendo el control de nuestra existencia.

¿Qué elegimos porque así lo queremos y qué es impuesto? cuando la influencia es cada vez mayor y se condiciona a las personas desde más temprana edad. La educación-formación se deteriora siguiendo el modelo norteamericano que prioriza la producción, las personas se especializan mientras pierden su cultura general, piezas del engranaje si, pensadores-críticos no. Consumidores pasivos, los espíritus más contestatarios son tachados de anti-sistema.

Nos hemos convertido en repetidores de una misma frecuencia, cada uno de los nuevos hábitos que vamos adoptando, hasta los más cotidianos como hacerse un selfie, genera millonarios beneficios.  En la era globalizada de Internet, los fenómenos mediáticos dan la vuelta al mundo, las redes sociales son un escaparate desde donde se vende un estilo de vida consumista-capitalista. Y son una muestra de como determina nuestra vida la sociedad neoliberal. La tecnología genera dependencia aislando a los que viven cerca y conectando aquellos que están en lejanía, creando la sensación de estar juntos estando en soledad.

Nuestro mundo desarrollado se parece cada vez más a la realidad representada en la película de animación WALL-E59, que muestra una sociedad terrícola en algún lugar del espacio porque la tierra se ha convertido en un lugar inhabitable; una comunidad totalmente tecnológica, una población sedentaria de personas obesas que se comunica a través de dispositivos tecnológicos, aunque estén cerca. La felicidad se basa en el consumo y la satisfacción de los deseos, pero no hay límites; continuamente se crean demandas y la publicidad nos bombardea para comprar un nuevo producto o uno renovado. 

En el mundo de la información, las personas son conscientes de aquello que carecen, desde nuestro entorno inmediato se nos recuerda lo que necesitamos para estar a la última, no estarlo te margina, incomunica y aísla. De esta manera las seudonecesidades se van convirtiendo en imprescindibles y nos vamos subiendo al carro que nos va llevando por lugares que otros deciden. 

Los medios de comunicación masiva muestran la vida de `personas con altos niveles adquisitivos y mientras miles de familias pierden sus viviendas a consecuencia de la crisis, la televisión muestra las casas más bonitas del planeta. Marcar las diferencias estimula nuestro deseo de posicionarnos en un nivel mejor y hacer todo lo posible por alcanzarlo, aunque sea por encima de nuestros recursos reales.  También potencia la discriminación racial y de género estableciendo potentes modelos que son reproducidos sin cuestionar en una especie de comportamiento robótico sin sentido. En nuestra sociedad superficial está mal visto sufrir por lo que hay que aparentar siempre felicidad, entre nuestras amistades para no provocar el rechazo y aprovechar cada segundo de tiempo de diversión. En el ámbito laboral el éxito va unido a la imagen de ganadores que somos capaces de transmitir. El trabajo ha quedado relegado al esfuerzo que nos permite conseguir el dinero para cumplir con las obligaciones que nuestra sociedad nos impone, perdiéndose el interés y la satisfacción que a nivel personal y profesional este nos proporciona.

-------------------------No hay que pensar, solamente hay que callar---------------------

La crisis económica iniciada en 2008 ha contribuido a reforzar este criterio, los trabajos precarios, las jornadas laborales más largas, la bajada de salarios. La falta de empleo provoca que muchas personas trabajen en empleos de inferior cualificación a la que poseen. Cuántas vocaciones y esfuerzos desaprovechados. Un gran número de jóvenes bien preparados están emigrando; dinero, esfuerzo, conocimientos que no se van a invertir en la mejora de nuestro país.

En la ciudad de Valencia consumismo y patrimonio van de la mano, no se conserva nada que no genere beneficios, la forma de hacerlo es vincularlo con el turismo-consumo dando prioridad a este aspecto por encima de cualquier otra cuestión. Este hecho conecta nuevamente con la “ciudad escaparate” que a modo de parque temático ofrece lo necesario para convertir lo particular en global, lo propio se re-construye hasta que pierde su verdadera esencia y se convierte en un sucedáneo, algo que recuerda pero que no es.

Un ejemplo de ello son las Fallas que ha perdido su esencia crítica para convertirse en algo edulcorado y light con una estética infantil de colores pasteles que recuerda más a Disney que una representación “del decir” popular. Su éxito se calcula por el turismo que atrae convertida en su fiesta más internacional. Nuevamente el consumo-beneficio se supervalora sobre el verdadero sentido de esta fiesta representativa de la cultura valenciana.

Las consecuencias del exacerbado consumo son mucho más complejas de lo que en un primer momento podemos imaginar, las derivaciones de nuestra sociedad de derroche son infinitas afectando al ser humano (desde el punto de vista físico y psicológico) y a nuestro entorno inmediato, regional, continental y mundial. Para mayor desatino se construye mal, mientras que las personas de más recursos habitan viviendas en zonas residenciales o en inmuebles donde las construcciones mantienen las condiciones idóneas de habitabilidad. El resto de la ciudadanía se ve obligada a vivir en edificios de pisos de ínfima calidad, tanto por el tipo de materiales como por la falta de criterio habitacional y estético, sin relación con el entorno donde se ubica.

Existe relación entre la calidad de una vivienda y su valor económico, sin embargo, una vivienda económica no tiene porqué ser de mala calidad ni limitar los requerimientos necesarios o los intereses de sus habitantes. Uno de los retos de la arquitectura consiste en encontrar la manera de conseguir cumplir el máximo de objetivos de la manera más eficiente y encontrar soluciones distintas para vencer las limitaciones que provienen del factor económico. Un ejemplo de ello, es la Arquitectura Bioclimática86 que propone un tipo de construcción adaptada al medio ambiente, sensible al impacto que provoca en la naturaleza y que intenta minimizar el consumo energético y con él la contaminación ambiental. 

A pesar de los avances en esta línea en algunos países de Europa, en Valencia no se tiene en cuenta al habitante y mucho menos al medio ambiente. Si a todos los aspectos citados anteriormente añadimos el gusto por estrategias mediáticas y la falta de participación real de la ciudadanía en la construcción de su ciudad podemos determinar sin lugar a dudas que la ciudad de Valencia es una ciudad neoliberal o global y, salvando las distancias con las grandes metrópolis del mundo, en camino de convertirse en una ciudad genérica, puesto que los criterios que sustentan el desarrollo urbano encaja con las características de la misma en cuanto a perdida de habitabilidad, de cohesión social, de riqueza patrimonial y en definitiva de identidad. 

Fuente: Facultad de Bellas Artes de San Carlos, Valencia. Presentada por D.ª Inmaculada López Liñán Dirigida por Dra. D.ª Mau Monleón Pradas y Dra. D.ª Mijo Miquel Bartual.


Sobre esta noticia

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Juan B. Viñals Cebriá (1591 noticias)
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