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Wizfun
Publicada el 08-11-2011 10:20 0 5

Cobran herencia casi 100 años después

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Un ex-senador multimillonario estadounidense lo dejó estipulado en su testamento

Hay noticias que nos sorprenden por lo insólitas, pero no debemos olvidar que convivimos con humanos, la especie mas egoista, rastrera, orgullosa, envidiosa y violenta del planeta, como se ha demostrado a lo largo de los siglos. Por ello cualquier acto es posible: desde la generosidad mas desprendida hasta la racanería mas egotista.

Nos enteramos de que en los Estados Unidos un tal Wellington R. Burt, que vivió alla por la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, ha mantenido su herencia intacta durante casi 100 años como castigo a su familia a la que, por lo visto, no estimaba demasiado.

Consciente de que sus descendientes iban a dilapidar la fortuna - cercana a los 100 millones de dólares - que el potentado había amasado a costa de trabajar duramente toda su vida en las empresas maderera y del acero, fundadas por el, decidió especificar en su testamente (aunque sin decírselo a nadie mas que al notario) que ninguno de sus descendientes directos podría tocar ni un centavo de la - entonces - inmensa fortuna que le convertía en el octavo hombre mas rico de su tiempo en USA. Pero ya sabéis el refrán: "Dios aprieta pero no ahoga", esa máxima fué la que aplicó mister Burt en el testamento, que no dejó totalmente con la camisa por fuera a sus familiares mas allegados, concediéndoles, "generosamente" y en cuentagotas, unos sueldos vitalicios (sacados de lo que iban rentando las empresas), mas que sobrados para aquellos tiempos, que les permitirían vivir holgadamente. Aunque, como sucede en las mejores familias, ésta tambien tenía su oveja negra: la hija rebelde del magnate, que no vió, según cuenta el siguiente artículo, ni un solo centavo en forma de sueldo, ni en ninguna otra.

Cual no sería la sorpresa de hijos, nietos y biznietos al enterarse de que el rico empresario y ex-senador les hacía este corte de mangas simbólico desde la tumba. Supongo que no estarían demasiado satisfechos con la decisión de su padre y abuelo, respectivamente, puesto que, como dejó estipulado en su última voluntad, nadie podía tocar nada de esa fortuna hasat 21 años después del fallecimiento del último de sus nietos.

Los que quedaron(tataranietos) que ni siquiera sabían quien fué su tatarabuelo, emprendieros las acciones legales el el año 1989 del siglo pasado, pero hasta ahora solo 12 cumplian con los requisitos marcados por el ilustre millonario, y a esos, sin comerlo ni beberlo, se puede decir que les ha tocado la lotería, unque ha sido un poco larga la espera de casi 100 años para cobrar una herencia. De todos modos enhorabuena, y que lo disfruten con salud.

..."No es que desheredase a sus hijos, sino que prefirió hacerles una faena con la probable intención de enseñarles una lección"..

Roberto Arnaz

Wellington R. Burt (© The Saginaw News/AP)

Wellington R. Burt (© The Saginaw News/AP)

En 1919, Wellington R. Burt fue enterrado como un avaricioso multimillonario que no quería que su familia malgastase la fortuna que había amasado como empresario de la madera y el acero. Tenía 87 años y una riqueza cercana a los 100 millones de dólares, lo que entonces le convertía en el octavo hombre más rico del país.

Sin embargo, en 2011, el magnate estadounidense de las materias primas de principios de siglo es visto con un inesperado benefactor, de esos que únicamente aparecen en sueños, que ha colmado de dinero a sus tátara nietos. Durante 92 años ninguno de sus descendientes pudo tocar el grueso de su herencia, y todo por una disputa familiar.

Una lección muy cara

No es que el cascarrabias de Wellington Burt desheredase a sus hijos, sino que prefirió hacerles una faena con la probable intención de enseñarles una lección. A su hijo favorito le dejó una asignación anual de 30.000 dólares, al resto salarios entre 1.000 y 5.000 dólares, similares a los que decidió otorgar a su ama de llaves, su secretaria o su cocinera. Incluso no le tembló el pulso a la hora de castigar a su hija más díscola sin dinero alguno.

En su última voluntad lo dejó muy claro: nadie vería ni un centavo más hasta 21 años después de falleciese el último de sus nietos y, para vigilar el cumplimiento de su orden, el excéntrico empresario se hizo enterrar en un gigantesco mausoleo blanco a cinco metros de altura.

Una docena de repentinos millonarios

Cuando su última descendiente directa murió en 1989, hasta 30 supuestos familiares de Wellington Burt iniciaron el proceso para cobrar la herencia. Sólo 12 cumplían con los requisitos, entre ellos Christina Cameron y su hermana Cody. A los 19 años se han convertido en las dos herederas más jóvenes del ex alcalde de Saginaw (Michigan) y ex senador estadounidense, y a cada una le tocarán 2, 9 millones de dólares.

Las tataranietas de Burt tienen claro qué llevó a su antepasado a tomar la decisión de privar a sus descendientes directos de su fortuna. "Estamos bastante seguras que no le gustaba su familia de entonces y que prefirió confiar en las generaciones del futuro", aseguraron recientemente las hermanas Cameron al canal NBC con la misma sonrisa risueña que un ganador del premio gordo de la lotería.

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