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Con la espada de Damocles

23/02/2013 20:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La violencia de género, el maltrato y la inestabilidad económica forman parte de situaciones dramáticas que navegan por ríos tumultuosos que acaban en rápidos letales

Vivir continuamente con la espada de Damocles amenazando acabar contigo, es algo que resulta bastante difícil de describir. Constituye un peligro o una amenaza constante a la que está sometida una persona. Convivir con el enemigo, soportando insultos, malos modales, irritabilidad, gritos, amenazas, etc . etc., todo ello parece referirse a la trama de algún culebrón mexicano o a una de esas películas taquilleras.

Sin embargo todo ello puede llegar a formar parte de la realidad de muchas mujeres, alguna de las cuales además de todo eso deben soportar violencia física, humillaciones, vejaciones de todo tipo…

Me refiero a la violencia de género, a la violencia psicológica y al maltrato físico que sufren muchas mujeres, demasiadas. Ellas forman parte de un sector desprotegido en la sociedad actual. Por más que se estén realizando cambios y buscando soluciones para poder acabar con esta enfermedad letal que aun pulula en nuestro mundo tan desarrollado. Cada día nos enteramos de nuevos casos. Pero lo más preocupante es que muchas veces jamás se ha llegado a realizar una denuncia.

Es un fenómeno psicológico bastante curioso por cierto. Difícil de explicar, difícil de comprender y más difícil aun de solucionar.

Durante muchos años viví junto a un hombre normal en apariencia, pero de carácter bastante complicado. Tras muchos años de insultos, humillaciones, y sufrimiento supe que a eso se le llamaba violencia psicológica. No fui valiente, soporte estoicamente los desprecios, las palabras agrias, los desplantes y todo ello me llevo a perder mi autoestima. Fui casi un títere en las manos de un hombre del que me había enamorado, con el que me había casado y con el que concebí lo mejor de mi vida, mis dos hijos.

Caí en una depresión de la cual me costó año y medio de tratamiento psicológico y psiquiátrico, y también un cáncer… Todo lo soporte, primero por amor, luego por mis hijos. Hasta que comprendí que yo también valía, que mis hijos no necesitaban vivir esa pesadilla diaria. Tras llegar a esta conclusión pedí el divorcio, fue traumatizante, tuve que lidiar con más agresiones e insultos, pero finalmente lo logre. No quería seguir viviendo de esa manera, ni yo ni mis hijos lo merecíamos. Así que logre divorciarme aunque me costó muchas más lagrimas lograr que abandonara la casa.

Tras unos años de paz y de una vida tranquila, fui cediendo terreno, permitiendo determinadas cosas por el bien de mis hijos, siempre estuve segura que quien se divorciaba era yo de mi marido y no mis hijos de su padre. La relación con el siempre ha sido conflictiva porque así es el, pero no es mala persona.

Vivía en una habitación alquilada hasta el descalabro económico de una crisis que lo salpico endeudado. Con trabajo estable pero sin techo, apelo a mi sensibilidad y yo por tratarse del padre de mis hijos le hice un hueco “temporalmente” en mi casa bajo ciertas condiciones, que en un principio se cumplieron pero que luego… Ya se imaginaran, lo que en un principio fue por unos meses se ha convertido en casi tres años. Y la historia vuelve a repetirse una vez más, pero ahora peor dado que he vuelto a soportar una situación que ya había superado junto con mi enfermedad. Como bien se dice, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, la película vuelve a repetirse inexorablemente dañando una vez más los sentimientos y las personas que viven a su alrededor.. Lo peor de esta situación es que dada la crisis actual no se vislumbra ninguna luz al final del túnel.

Por ello creo comprender a alguna de estas mujeres que atraviesan situaciones similares, influyen muchos factores para que llegue a un desenlace trágico si no se asumen determinados riesgos. Como todo en la vida.

Si existiera un sistema solidario que permitiera que estos casos tuvieran el respaldo económico y psicológico correspondiente seguramente sería más sencillo cerrar los ojos y echar a andar. Les he planteado mis vivencias para poder analizar libremente las causas y las consecuencias de este tipo de relaciones conflictivas.

Es la lamentable realidad que involucra a muchas mujeres, que deteriora y corrompe la sociedad y es el agónico derecho a una vida desahogada y normal

Una mujer soporta este tipo de vínculos por amor muchas veces, por los hijos, por factores económicos y por temor, quizás sea este en la mayoría de los casos de violencia física el más determinante.

Actualmente me he incorporado a la mayor empresa que existe: “el paro”. Debido a esto debo seguir bajo la molesta influencia del padre de mis hijos. Dependo de la pensión de mis hijos para pagar el alquiler, y por no dejarlos desamparados sigo remando en el mar embravecido del maltrato, la soberbia y la petulancia de un hombre enfermo. Al igual que yo existen cientos de mujeres que no pueden trabajar o no consiguen trabajo y siguen penando por los mismos motivos y cargando sus hombros una pesada carga, tan pesada que muchas veces acaba derribándolas y abatiendolas..

Estoy convencida que a nadie le gusta que lo maltraten pero existen otros factores externos que se confabulan para malvivir en este entorno.

Mis expectativas para alcanzar medianamente una solución a estos repetitivos casos seria que el gobierno realmente tomara cartas en el caso, responsabilizándose de ayudar verdaderamente a las damnificas sin perderse en demagogias absurdas que lo único que hacen es poliquetería barata y no logran absolutamente nada.

Para alcanzar alquileres bajos se requieren un sinfín de requisitos que son impensables en la mayoría de los casos. De no existir un trabajo estable es más imposible aun., con los tan mentados recortes, las becas de libros han sido inexistentes, las ayudas tan promocionadas, míseras limosnas que no alcanzan para nada.

¿400 o 450 euros? Si se logra el milagro que se la otorguen, esta ayuda no da ni para pagar un alquiler. (Yo pago 620 euros de alquiler por un piso normal), Luz, agua, gas, teléfono, comida, ropa, calzado, libros y así podría seguir en una larguísimas lista, ¿Acaso los políticos se han tomado el trabajo de sacar cuentas?. No lo creo, viven inmersos en su particular mundillo. Y por si fuera poco hay que escuchar de sus propias declaraciones que “ganan poco”. Deberían enfrentarse a estas situaciones límites para que tomen contacto con la realidad, una realidad calamitosa que vive una importantísima franja de la población.

Con un trabajo honesto, con sueldos decentes, con viviendas a un precio razonable, cualquiera de las mujeres golpeadas podría dar el primer paso hacia su liberación. Este es apenas uno de los cientos de cosas que deberían solucionarse y no seguir malgastando el dinero de los contribuyentes en debates inútiles, viajes de lujo, hoteles de alto standig, ropa de marca, coches lujosos, etc. Etc.

Y sobre todo se economizaría en procesos judiciales que de no existir la violencia no tendrían lugar. Sería conveniente que se reunieran a deliberar sobre las reformas a realizar en cuanto a este tipo de situaciones, condenas o soportes para evitar el triste fin de muchas víctimas, éste debería ser una de las inquietudes más importantes a tener en cuenta.

Buscar fórmulas y soluciones que acaben con el desamparo pavoroso de muchos ciudadanos antes de que llegue la sangre al rio, sería prácticamente indispensable. Evitar el desamparo de las personas más desprotegidas no es una pérdida de tiempo, es una necesidad y una necedad obviarlo.


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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Tipo:
Opinión
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