Con las manos en la brasa
JAVIER DYSART
Mientras perdía un precioso tiempo en la sala de espera guardando turno, me llamaron la atención los espavientos y la agitación acelerada de manos de un grupo de personas a la entrada de una consulta de urgencias. En principio supuse que se trataba de algún percance sucedido a algún allegado de los allí presentes y que, con sus gesticulaciones, trataban de explicar lo sucedido. En principio no di al asunto mucha importancia y seguí a lo mío, a observar paredes y pacientes en la misma situación de espera que la mía.

Todos hacían cola para ser atendidos en la unidad de ‘quemados’. Las manos las tenían chamuscadas de tanto ponerlas sobre el inocente fuego de la parrilla del honorable campeón y compañero, José Blanco. Algunos trataban de justificar aquél apoyo reconociendo que quizá fue excesivo y ‘precipitado’. Entonces estábamos en campaña y, lógicamente, unos votos bien valen una pequeña chamuscada. Otros, entre dientes, mostraban su arrepentimiento de haber puesto la mano y la lengua sobre la parrilla, y es que en estos casos nunca se sabe. Algo similar le pasó a Felipe González cuando apostó con su mano sobre el fuego por don Mariano Rubio, por entonces Gobernador del Banco España, y se carbonizó.
Y es que esto de poner la mano sobre el fuego en defensa de la honradez, honorabilidad, integridad y demás retahílas de semejantes dados a la gobernanza, no siempre ha tenido final feliz. La carne es débil y ya se sabe. Don José Blanco desde un principio ha dicho que lo suyo era falso de toda falsedad. Algo así como que se trataba de una maldad. Además ha insistido en que “no hay caso ni lo habrá”. Y puede que diga verdad y tenga razón. Aún nada se ha demostrado y por tanto la inocencia le ampara.
Sea cual fuere el resultado final, el señor Blanco dejará de pronunciar, con la alegría que lo hacía, esa palabreja de ‘corrutos’
Pero esa inocencia es un pelín menor que al principio. La Sala Penal del Tribunal Supremo, debido a los inicios detectados por la juez de Lugo, Estela San José, ha abierto proceso penal contra el exministro de Fomento por su posible implicación en la ‘Operación Campeón’. Eso quiere decir que el electrocardiograma del enfermo presenta algunos síntomas, aunque nada se puede aún diagnosticar hasta que los especialistas estudien las derivaciones cardiacas del gráfico.
La parte positiva de este asunto es que, sea cual fuere el resultado final, el señor Blanco dejará de pronunciar, con la alegría y frecuencia que lo hacía, aquella palabreja de ‘corrutos’. Tanto ha sido su insistencia contra los de enfrente que, de tanto pronunciarla el gallego, se nos ha pegado. Por eso ahora volveremos a la normalidad. Recuperemos la palabra ‘corruptos’ para calificar a los chorizos.
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Comentarios de Con las manos en la brasa
Victor Virgós (12-01-2012 07:47)
Victor Virgós (12-01-2012 07:48)
Elsa (12-01-2012 10:21)
Paco (12-01-2012 13:18)
J.m. Robles (12-01-2012 13:24)
Lantaron (13-01-2012 12:41)
PERLITA (13-01-2012 21:09)
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