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En la Conferencia de Paris 2015 se juega el futuro climatológico de la Humanidad. Kioto y Copenhague no sirvieron para nada

16/11/2015 11:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A pesar de los disparos de los yihadistas y el terror que sembraron, se celebra la conferencia Paris 2015 en la que cientos de países y millones de personas han depositado su esperanza. La presencia de EE.UU y China podría garantizar el clima del siglo XXII, si llegan a entenderse

Pese a los atentados de estos días pasados, la Conferencia de París sobre el Clima se celebrará afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius. Asistirán más de cien jefes de Estado y de Gobierno. La COP21 o Conferencia de Estados  sobre el Clima prevista del 30 de noviembre al 11 de diciembre". El ministro precisó que las medidas de seguridad se han reforzado, después de los crímenes de los yihadistas que dejaron por lo menos 128 muertos y unos 300 heridos en París. En una intersante charla en Radio Paris, el pasado viernes, el científico Nicolás Hulot, el más preparado sobre el tema, dijo que la reunión de sabios en Paris, es un acontecimiento decisivo para el futuro de la Humanidad.

Se trata de un cónclave "absolutamente indispensable contra el cambio climático", recalcó el ministro Faubus.

En Washington, un responsable indicó que el presidente Barack Obama ha manifestado y que tiene previsto acudir a la Conferencia. Paris parece una ciudad  tomada militarmente por soldados de cien potencias que recuerda la toma de la ciudad por los SS de Hitler en 1940.

A mediados de junio, más de 400 representantes de todo el mundo llenaron el salón de la Universidad de Nanterre, ciudad de la Región Metropolitana de París, para preparar éstas y otras manifestaciones de la sociedad civil hasta diciembre. Las acciones están siendo articuladas por ONGs, movimientos sociales, redes y colectivos diversos, que incluyen grupos ecologistas y conservacionistas, agricultores, indígenas, profesores, artistas, sindicatos y estudiantes, entre varios otros.

“Sin la movilización de la sociedad civil no hay presión y sin presión los gobiernos son incapaces de actuar más allá de sus propios intereses, los cuales han dominado hasta ahora las decisiones en torno de las negociaciones del clima”, afirma Juliette Rousseau, una de las responsables por la Coalition Climat 21 –articulación de cientos de organizaciones de la sociedad civil– en Francia. “El objetivo es presionar a los negociadores para que ellos los gobiernos comprendan que, detrás de todo esto, hay una masa de ciudadanos preocupados y movilizados”, explicó. Rosseau también tuvo participación importante en la organización de la Cumbre de los Pueblos, durante la Río+20, en 2012.

La Coalition Climat 21 articula a 140 organizaciones de la sociedad civil cuyo objetivo es crear una plataforma para coordinar las movilizaciones en forma conjunta y global y establecer un canal de comunicación con los organismos institucionales durante la COP-21. Es coordinada por la WWF, Greenpeace, Amigos de la Tierra, Oxfam y Cáritas, además de la red de organizaciones católicas Cidse, y organizaciones altermundialistas, como la ATTAC (Asociación para la Tasación Financiera y Ayuda a los ciudadanos), creada en Francia.

A nivel internacional, los intentos de viabilizar una acción global de la sociedad civil venían ocurriendo hace varios años, principalmente después de la frustración de las conferencias anteriores.La desmovilización provocadas por la falta de éxito histórico de las Conferencias de Kioto y Copenhague (2009), de conseguir concretar un nuevo acuerdo climático internacional. “Después de Copenhague, hubo por lo menos un acercamiento entre los movimientos, que estaban separados, porque percibimos que no serían sólo las negociaciones las que salvarían al clima”, cuenta Alix Mazounie, de Climate Action Network (CAN).

El gran momento de recuperación llegó, en septiembre de 2014, cuando en una jornada histórica, en vísperas de la reunión de la asamblea de las Naciones Unidas sobre el Clima, 400 mil personas salieron a las calles de Nueva York y más de 2.000 manifestaciones ocurrieron en todo el mundo para pedir más compromiso contra los cambios climáticos. Nunca antes, una movilización por el clima había involucrado a tantas personas en el planeta. “Las demandas de las organizaciones que trabajan con el tema del cambio climático nunca fueron tan consideradas”, comenta Mazounie. La articulación, sin embargo, comenzó a tener importancia hace dos años, como resultado de la movilización realizada en la Conferencia del Clima de Varsovia, en 2013. En aquel momento, en un contexto de parálisis de las negociaciones, las ONGs y movimientos sociales concordaron, por primera vez, en un gesto común: abandonar la Conferencia denunciando la desidia de los países negociadores. “Ésta fue la primera vez que, mundialmente, conseguimos movilizarnos todos juntos y fue porque compartíamos la misma indignación”, recuerda Mazounie.

Es un mal presagio que Obama y el presidente Hollande se enfrenten

Uno de los lemas del movimiento, “Cambiemos el sistema, no el clima”, indica la necesidad de sobrepasar el modelo de sociedad que llevó al problema climático y poder repensar la manera de producir y consumir energía, de locomoción y de producir alimentos. Para el movimiento, esto implica un cambio en la forma de relacionarse con los territorios y con las ciudades. Otra cuestión fundamental es la justicia climática con los más pobres, que sufrirán más con las consecuencias del desequilibrio del clima.

La sociedad civil parece ver a París como una ocasión para consolidar un movimiento climático con visión de largo plazo. Por eso, desde ya está siendo planeada una marcha mundial para mayo de 2016. “El objetivo es impedir que la gente se desmovilice, por eso es necesario tener siempre manifestaciones en el horizonte para que podamos continuar juntos en esta lucha”, explica Mazounie.

Estados Unidos y Francia, como representante de la posición de la Unión Europea,   chocaron sobre el alcance del acuerdo contra el cambio climático que se espera cerrar en diciembre en París durante una cumbre en la que participarán 195 países. El secretario de Estado de EE UU, John Kerry, señaló al diario Finalcial Times que el pacto que salga de París no será un "tratado". Es decir, que no tendrá "objetivos de reducción vinculantes como Kioto", el acuerdo que se quiere sustituir ahora y que, a diferencia de aquel tratado, se espera que incluya a todas las economías del planeta.

Sin embargo, el ministro francés de Exteriores ha asegurado que serán los juristas de la ONU los que discutirán sobre "la naturaleza jurídica del acuerdo". Es decir, si debe denominarse "tratado o un acuerdo internacional",   indicó Fabius en unas declaraciones recogidas por Reuters. Pero de lo que no tiene dudas el ministro francés es de que "un cierto número de disposiciones deben tener un efecto práctico" y un carácter "legalmente vinculante". Fabius sostiene que, quizás, Kerry se ha "confundido".

EE UU y Francia entran así, públicamente, en uno de los puntos de discusión importantes para la próxima cumbre de París. El comisario europeo Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, reconocía a los medios la semana pasada que este era uno de los principales escollos, ya que podía traerle problemas a Barack Obama, que durante su último mandato ha situado el cambio climático en un lugar destacado. "EE UU tiene una situación comprometida y el Senado podría no ratificar un acuerdo muy concreto", advertía un observador. Así ocurrió con Kioto, que obligaba a los firmantes a una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero del 5% entre 2008 y 2012 respecto a 1990. Estados Unidos, como ocurre con el resto de tratados internacionales, no firmó Kioto. "Si los compromisos de reducción de emisiones son vinculantes, como quiere la UE, el Congreso y el Senado podrían impedir la ratificación", explicó el comisario europeo.

Durante la cumbre de París, los técnicos tendrán que hacer diabluras para encontrar los términos concretos que todos los países puedan aceptar y ratificar. Los presidentes de China y Francia se reunieron a primeros de mes en Pekín. Cerraron un preacuerdo sobre cambio climático parece que es "ambicioso y vinculante".

Según Nicolás Hulot lo que haga (o no haga) China en los próximos años repercutirá en el clima del mundo.

Que Estados Unidos dude del alcance legal del pacto de París no significa que este país, el segundo mayor emisor global de gases de efecto invernadero  detrás de China, se oponga a la políticas contra el calentamiento. De hecho, EE UU ha presentado ante la ONU un plan de reducción de emisiones, que prevé recortarlas en entre un 26% y un 28% en 2025 respecto a los niveles de 2005. 161 Estados han presentado ya sus contribuciones voluntarias ante Naciones Unidos. Pero el debate en París será sobre el estatus -o el nivel jurídico de vinculación- que se le dará a esos compromisos presentados.


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