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Consecuencias derivadas de la estructura competencial y orgánica del sistema de servicios sociales en Asturias

13/07/2009 20:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Se hace una reflexión sobre el servicio publico de servicios sociales en asturias y se muestra desde la visión de un ciudadano de a pie variedad de inquietudes

Consecuencias derivadas de la estructura competencial y orgánica del sistema de servicios sociales

El sistema público de Servicios sociales se rige por una serie de principios que guían su actuación y las competencias están distribuidas piramidalmente entre variedad de organismos autonómicos y locales, además de estar perfectamente ordenado, tanto funcional como territorialmente.

En el sistema de Servicios sociales la elaboración de la legislación y la planificación corresponden a la Administración, el desarrollo de parte de sus funciones está asignado a los Servicios Sociales Municipales (agrupados en unidades territoriales que incluyen a más de un concejo), y otra parte de las funciones las desarrollan los Servicios sociales autonómicos.

Los principios que rigen sus actuaciones merecen una reflexión si es que queremos ir más allá, si lo que deseamos es extraer consecuencias derivadas de estos principios y de la ordenación de las personas y los recursos sociales en nuestra comunidad.

La responsabilidad pública a la hora de procurar los servicios no lo es del todo, pues para muchas cuestiones delega en organismos ajenos a él, y mediante contratas temporales mantiene unos servicios de los que se debería encargar (atención a la inmigración, a los discapacitados, etc.). Deberá dotar de recursos humanos y materiales a las instituciones que trabajan en la atención de la sociedad y ampliar su marco de intervención, creando nuevos centros para nuevas cosas y no quedándose en el limbo como hasta ahora, pues el progreso social empieza por el impulso que se nos puede y deber dar desde la Administración. Tampoco es cuestión de regalar el dinero a las entidades sin ánimo de lucro para que desarrollen programas poco efectivos o lo inverso, no dotar a ciertos programas de medios para que subsistan lo necesario.

Una cuestión que me planteo como ciudadano asturiano, es porqué no recibimos la información necesaria para el acceso a estos servicios. Los recién llegados sí están recibiendo ciertas informaciones sobre tales accesos (por ejemplo ayudas para saneamientos dentales), y me quejo en este sentido, porque a los nativos de clase baja no se le dan tantas facilidades ni tanta información, ni se están comprometiendo tanto con este, como con otros grupos.

Debemos Creer que se respeta el principio de universalidad y que la administración con su ordenación territorial intenta llegar a todos los puntos de Asturias. La zonificación es un arma que facilita la distribución de los recursos humanos y materiales, y eso debemos analizar cada pocos meses; si la oferta se ajusta a la demanda, si se están satisfaciendo nuevas demandas, que nuevas demandas existen, si se cumplen los objetivos marcados, etc, todo ello buscando el acceso general de la población sin limitaciones.

Ahora con la entrada de Rumanía en la UE, podríamos pensar en las cargas que supone esto para nuestro sistema público de servicios sociales, ya que son muchos los inmigrantes rumanos que viven en Asturias. Hay razones para pensar bien (van a cotizar mucho) como razones para pensar mal (vienen a chupar del tetu), pero el caso es que un estado democrático debe asistir socialmente a sus ciudadanos sin distinción alguna.

Personalmente veo a los servicios sociales asturianos preparados para no hacer distinciones de este tipo. A la que no veo para nada preparada es a la sociedad, que previsiblemente se resistirá a igualar sus oportunidades con las de los recién llegados. No es que estemos inundados de campañas para la prevención y superación de las discriminaciones precisamente, y esto es una resistencia clara a la introducción de fuerzas multiculturales, que pasarán a ser fuerzas marginales y quizás perseguidas por una fuerza cultural única, que es hacia donde nos dirigimos.

Con el tema de la descentralización entramos en un callejón sin salida. El poder y el dinero está en manos del nivel menos cercano al ciudadano (administración asturiana) y la gestión corresponde a los niveles más cercanos al ciudadano (administración local). El dinero se va desde los presupuestos generales a los presupuestos municipales y todos ostentan el poder, todos menos el ciudadano.

Y cuando hay dinero de por medio, los noviazgos resultan mas llevaderos, y entre todas las administraciones se guisan y se comen los dineros del contribuyente, que por otro lado, al final del año no recibe un mensaje de cómo se ha gestionado el dinero que paga con sus impuestos, con lo que es normal llegar a sentimientos escépticos. Las necesidades sociales pueden ser detectadas por observadores, pero también pueden ser manifestadas por sus protagonistas. El problema es que estamos empeñados en darle más peso a una que a otra, y delegamos en los técnicos estas decisiones, que deberían contar con el valor que tienen los intereses de los destinatarios.

La eficiencia pregonada en esta Ley no parece querer optimizar los recursos al usuario, sino que parece buscar optimizar los recursos a la disponibilidad de los mismos. Y da la sensación de que se configura el mapa de servicios sociales según los recursos existentes y no según las necesidades detectadas en cada zona, pero en eso consistirá la eficiencia, en buscar el equilibrio entre recursos y necesidades.

Os riesgos derivados de la organización competencial del sistema público de servicios sociales se resumirían en:

Para mi, l

- Se le da excesivo protagonismo al papel evaluador de la administración y se deja en sus manos todo análisis, planificación y diseño de los servicios sociales, es decir, la mayoría de la potestad la sigue manteniendo. Se valida a ella misma para diagnosticar situaciones de riesgo y necesidades, para diseñar instrumentos de recogida de información en forma de datos que resultan poco fiables, pues en poco se pueden parecer las necesidades de un ovetense o un mierense. Pasa como con los informes PISA, que son datos orientativos y nosotros estamos empeñados en darles el valor del que carecen y es que no hay mayor locura que intentar comparar a un niño asturiano con uno de la Cuenca alemana del Rhur y pretender generalizar el tipo de necesidades que puedan tener.

Creo que es bueno que en nombre de la administración se presenten servicios, recursos y programas (aunque los presten asociaciones privadas), pues le obliga antes de ponerlos en marcha, a crear los medios para desarrollarlos. También me parece adecuada que haya toda una normativa para acreditar a ciertos centros para desempeñar algún servicio social y que se cumpla. No es cuestión de subvencionar a toda asociación, pero si que se deben ir integrando las más punteras, para ir configurando un mapa de asociaciones de atención social, aunque el pastel parece estar repartido entre asociaciones poderosas y mayoritarias.

Veo poco acertada la existencia de esa figura rígida del inspector de servicios sociales y creo que deberíamos tender hacia una comunicación cálida entre administración e instituciones y que la figura del inspector se viera como una mano tendida para los centros, y pocas veces es así.

Poco a poco vamos mejorando pero surgen nuevos problemas, y en darles solución pasaremos los próximos años de nuestra vida…

A la administración municipal le corresponde detectar las necesidades de su zona, la recogida de información para dársela a la administración, la titularidad y la gestión de los servicios generales y toda la gestión de ayudas o programas que le puedan encomendar desde la administración. Parece ser que el poder de los ayuntamientos está limitado, pues siempre tiene que rendir cuentas a la administración asturiana.

-

Podemos ver como se insertan las competencias de uno y otro, la administración dispone y los ayuntamientos ejecutan o delegan en empresas mediante convenios de colaboración (establecimientos para ancianos, palacio de los niños, etc), en lo que yo creo que es un error, pues asemejamos los servicios sociales a una empresa de catering.

Los riesgos derivados de la organización orgánica del sistema público de servicios sociales son:

- Sinceramente es la primera vez que escucho hablar de los centros de servicios sociales, a no ser que en Oviedo se llamen “centros sociales” a secas, que por otro lado, de sociales tienen poco. Considero que estos centros habría que renombrarlos y pasarlos a llamar “Centros de ocio para la 3ª edad” o replantearnos seriamente la situación, porque si que hay jóvenes que necesitan orientaciones serias sobre su vida, y estos centros podrían actuar de muchas más cosas que a lo que están acostumbrados. En estos centros se imparten cursillos para gente madura, van a pasar sus días libres muchos ancianos, van a estudiar universitarios, puedes ir visitar a la trabajadora social que está en su despacho o a la agente de igualdad de oportunidades, pero a todas luces estos equipos resultan insuficientes para dar atención a todos los problemas sociales, otra cosa es que se basten para resolver los problemas que les llegan, que tampoco son todos los que se dan en su zona de acción.

Creo que se debería invertir mucho más en personal y no sacar plazas de asistentes sociales o educador de calle con cuentagotas, pues así solo se está cerrando el acceso a los servicios, que cuanto más populares y vistos como necesarios sean, más usados serán por la población.

Estos centros no son dinamizadores de nada. Lo que se debería hacer es mandar a cada ciudadano información con las cosas que le puedan interesar si es que queremos mejorar los servicios sociales. Solo con un mínimo de información sobre a donde ir, que hacer, como afrontar determinadas situaciones, podremos impulsar la ciudadanía que se busca. La cuestión no es solo colgar folletos informativos en los paneles de los centros sociales, pues el ciudadano no ve el centro como algo familiar y cotidiano y pocas veces va allí. Tampoco es cuestión de sacar un desplegable de papel ecológico al que solo tiene acceso parte de la población, cuando creo que es de interés general para la juventud.

Considero que los servicios sociales especializados son bastante necesarios para el mantenimiento del sistema público, pues siempre habrá casos aislados que necesiten un tratamiento más complejo y específico.

En conclusión, entre las propuestas para reducir o minimizar los riesgos que presenta la actual organización del sistema público de servicios sociales están:

Para aumentar los mecanismos de participación ciudadana se podrían introducir foros de debate en esos centros sociales de cada barrio, para que quien quisiera expusiera públicamente sus problemas o propuestas. Se podrían también pasar encuestas a cada familia en las que se pidiera su opinión sobre ciertos servicios públicos, sea en forma de pregunta cerrada o abierta, al menos para tener alguna referencia evaluativa, y no solo la de la administración. - La prensa regional debería regalar folletos informativos sobre los servicios de los que disponemos, para que todos conociéramos los recursos que tenemos a nuestra disposición. Deberíamos tender hacia la integración de aspectos de la animación sociocultural con los puramente asistenciales, fundiendo en dos a la administración y a las asociaciones, y que estas pasaran a diseñar conjuntamente y en un mismo nivel las actuaciones para con la sociedad.

Creo que se debería ampliar el abanico de servicios generales hacia las nuevas demandas de la población, es decir, hay casos como los de los niños inikomori que ya se están dando en nuestra región y que necesitan de una prevención escolar y familiar. Tomamos por servicios especializados cuestiones que por algún día pueden generalizarse, y estaría bien que nos anticipáramos a consecuencias como estas. Es evidente que Japón y USA van por delante en lo que a tecnología se refiere, y si nosotros vamos un poco por detrás, podría ser normal que tuviésemos los problemas sociales que están teniendo ellos en pocos años.

Está claro que el engranaje de los servicios sociales en Asturias necesita de la colaboración de todas las partes, solo así pueden funcionar unos servicios, que por otro lado parecen haber mejorado tras el traspaso de competencias (menos listas de espera en hospitales, mayor acceso a la población, asistencia más individualizada, etc). El papel de todos es fundamental, la administración por correr con los gastos, los Ayuntamientos por implantar nuevos programas (con distinto éxito) y las propias asociaciones, que son los que dan vida a estos servicios, deben colaborar en busca de un mismo fin: el bienestar social.

Cabe la pena comentar el problema que se podría dar con el principio de universalidad si algunos sectores de población se empeñaran en priorizar sus derechos sociales básicos sobre los de otras personas y podríamos perder el rumbo de hacia donde deberíamos dirigirnos según esta la cosa, y este no es otro camino que el de la multiculturalidad.

Los servicios sociales generales y sus centros, como comenté anteriormente, deberían ser centros activos y dinamizadores de población. No podemos priorizar el hecho de que no se puede fumar en ese lugar pues ya no estaremos respetando la libertad de las personas, y si deberemos buscar fórmulas que hagan atractivos esos lugares para la población. Se pueden hacer exposiciones de gente del barrio, charlas del educador de familia, cuentacuentos, karaokes.. se me ocurren cientos de cosas, pero la situación no parece que vaya a cambiar.

Ha sido un error no adecuar estos centros a los intereses de la población y que fuesen vistos como “Casas del pueblo”, donde poder reunirse y contagiarse de muchas cosas buenas, y a partir de ahí ir abriendo unidades asistenciales según los problemas o demandas que se presenten en cada barrio, porque sabido es que cada barrio es diferente, y si no se está contando con ello se están haciendo las cosas mal, ya que considero que toda generalización cuando tratamos con personas resulta una burla.

También hay que mencionar el escaso personal que se contrata para estos menesteres, eso sí, trabajadores en la Cruz Roja no faltan. Lo normal es que la trabajadora social del barrio atienda problemas que debería resolver un mediador familiar o un educador de calle, o que un equipo de mediación de una zona tenga tantos casos que no pueda darles la debida atención que merecen; por ello, solicitaría un esfuerzo a los Ayuntamientos una inversión fuerte en personal, pues el de la atención social no es un problema que pueda remediarse como si penal fuera.

El desarrollo es lento pero seguro, la gente ya no tiene que venir a fichar al INEM de Oviedo ni a hacer sus radiografías al Hospital central; poco a poco vamos mejorando pero surgen nuevos problemas, y en darles solución pasaremos los próximos años de nuestra vida….

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Chikoastur (2 noticias)
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