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El Consejo Europeo contra los móviles, WiFi, antenas, etc... en los colegios. Las ondas electromagnéticas en el banquillo

08/11/2013 17:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Habrá que prescindir de las nuevas tecnologías? difícil. La OMS y el Consejo Europeo están en desacuerdo. Diasporaweb analiza el origen y desarrollo de la influencia de esas técnicas sobre la salud. Aquí un perfil de los mejores científicos de Europa y América

El Consejo Europeo ha elaborado un informe en el que alerta sobre el uso de teléfonos móviles y Wi-Fi y sus efectos perjudiciales para los menores y los niños. Un comité científico del Consejo ha confeccionado una hoja de ruta que incluye la prohibición de este tipo de tecnologías en colegios y escuelas de Europa, entre otras propuestas.

Los estudios sobre el efecto de la exposición a señales electromagnéticas se contradicen unos a otros. La Organización Mundial de la Salud-como hemos indicado- asegura que esas señales no suponen un riesgo para las personas pero la investigación del Consejo Europeo asegura que sí hay peligro y considera a los menores como el segmento más vulnerable de la población.

Los datos que han hecho saltar la alarma en el criterio de muchos científicos los ha obtenido la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), que asegura que sí existe un riesgo para la salud por la exposición a campos electromagnéticos. El Consejo Europeo cita esos estudios para justificar sus temores en un informe denominado 'Los peligros potenciales de los campos electromagnéticos y sus efectos en el entorno'.

"Según la AEMA, hay indicios precisos y evidencia científica más que suficiente sobre efectos biológicos nocivos, para invocar la aplicación del principio de precaución mediante la adopción de medidas eficaces, preventivas urgentes", explica el Comité del Medio Ambiente, Agricultura y asuntos Locales y Regionales.

El organismo europeo asegura que "las pruebas de los efectos potencialmente nocivos de los campos electromagnéticos sobre la fauna, la flora y la salud humana son definitivas". Por este motivo, el Consejo Europeo considera necesario "reaccionar y protegerse contra los riesgos ambientales y de salud potencialmente graves".

En este sentido, la Comisión Europea cita diversos estudios que indican que las señales podrían afectar a los cerebros en desarrollo de los menores y pueden incluso provocar cáncer. Por ello, la Comisión Europea propondrá a los estados miembros que tomen medidas en relación al uso de teléfonos móviles y redes Wi-Fi.

Entre las medidas propuestas está la prohibición del uso de teléfonos móviles y redes Wi-Fi en escuelas infantiles y colegios. El Consejo considera esta medida un acto de prevención y protección para los más pequeños.

Además de la prohibición de estas tecnologías en los colegios, se ha recomendado que se fijen nuevos límites en los niveles de exposición a las ondas que emiten los equipos móviles. El Consejo también ha incluido entre sus propuestas un sistema de etiquetado para los dispositivos en los que se alerte sobre la existencia de la emisión electromagnética.

Para completar la información, se proponen "campañas de información específicas dirigidas a los profesores, padres y niños para alertar sobre los riesgos específicos del uso temprano, imprudente y prolongado de los teléfonos móviles y otros dispositivos que emiten microondas".

Nuevos planes de información para la población y nuevas investigaciones sobre las consecuencias de estas tecnologías son otras de las propuestas del organismo continental, que pretende concienciar sobre las consecuencias de la exposición a este tipo de señales. El Consejo Europeo no puede obligar a los estados a acatar estas medidas, pero sus propuestas suelen ser bien recibidas y se suelen seguir sus consejos.

Tendremos que prescindir de las comodidades que nos han ofrecido las nuevas tecnologías

Las ondas electromagnéticas, invisibles e imperceptibles, nos permiten escuchar la radio, ver la televisión, comunicarnos donde quiera que estemos y a cualquier hora. Gracias a ellas podemos realizar muchas acciones que ya se han vuelto cotidianas y necesarias. Sin embargo, las ondas electromagnéticas inspiran desde hace algún tiempo muchas inquietudes.

En junio de 2008, veinte médicos y cancerólogos encabezados por el famoso David Servan-Schreiber, firmaron un documento para pedir una mayor vigilancia sobre la utilización de los teléfonos móviles. Pero la Academia de Medicina de Francia consideró que inquietar a la opinión pública de esa forma "tiende a la demagogia, y no a la investigación científica". Unos meses antes, a comienzos de 2007, los empleados de las mejores cuatro bibliotecas de París se quejaron de frecuentes dolores de cabeza, que atribuían a los puestos Wi-Fi instalados en la biblioteca para permitir a los visitantes provistos de una notebook conectarse a internet sin cables. Como consecuencia de esta protesta, el Ayuntamiento de París tuvo que desactivar el servicio Wi-Fi hasta nuevo aviso.

Por su parte, desde hace varios años las antenas de telefonía móvil suscitan cada vez más la inquietud entre las personas que viven cerca de ellas, por el temor de que amenacen su salud. Y ya se han diagnosticado casos de alergias atribuidos a las redes Wi-Fi y se han denunciado públicamente.

Vómitos, dolores de cabeza, migrañas, irritabilidad, insomnio e inflamaciones en la piel por culpa de "la alergia al Wi-Fi", son casos de personas afectadas por las ondas electromagnéticas que generan las redes de conexión inalámbrica.

En el Hospital Clínico de Barcelona, los especialistas han atendido a lo largo de tres años a un centenar de pacientes a los que se ha diagnósticado esta "sensibilidad" y calculan que afecta a una de cada 1.000 personas. Muchas veces estas personas padecen síntomas y trastornos sin saber su causa, y van de médico en médico, de terapia en terapia, sin lograr que les acierten en el diagnóstico y el tratamiento de sus problemas de salud.

El doctor Joaquín Fernández Solà del referido centro médico, asegura que estas personas no sufren técnicamente una alergia propiamente dicha a estos campos magnéticos, sino que desarrollan una “sensibilidad” que manifiestan con trastornos que pueden ir desde ansiedad, dolores de cabeza hasta migrañas, pasando por los males antedichos, hasta llegar a irritaciones en la piel visibles a simple vista.

El número de personas con síntomas no específicos como los descritos, que se declaran convencidas de que los campos electromagnéticos ambientales son la causa de sus problemas, está creciendo de forma imparable. De hecho, los médicos generalistas están ya familiarizados con este tipo de "autodiagnóstico", como reconoce el Dr. Alejandro Úbeda, jefe del Servicio de Investigación de Bioelectromagnética del Hospital Universitario Ramón y Cajal, en declaraciones a los medios. Se trata de una respuesta del organismo a la exposición crónica a las radiaciones de la telefonía móvil, el Wifi y las ondas electromagnéticos, generadas por las nuevas tecnologías.

La mayoría de afectados tenían ya antecedentes de sensibilidad química a agentes ambientales. En su mayoría, esta patología se ha presentado en trabajadores inmersos en un entorno, generalmente laboral, repleto de ondas electromagnéticas, “auténticos búnkers” que provocan trastornos en algunos de ellos…

Úbeda ha confesado que las limitaciones en el conocimiento de una dolencia "severa, discapacitante y en clara expansión", como es la electrohipersensibildad (EHS), dan origen a gastos sanitarios "significativos" y a cargas sociales "crecientes".

El investigador Raúl de la Rosa, perito judicial en los casos más relevantes por daños en la salud, dice que la epidemiología muestra que paralelamente al aumento de las emisiones se ha elevado significativamente el número de personas electrohipersensibles.

Según las últimas estimaciones realizadas en Suecia, que admite esta enfermedad como causa de invalidez laboral -en España se han dado algunos casos-, el número de afectados se ha elevado en apenas unos años hasta el 5 % de la población europea. "De seguir esta progresión, en pocos años toda la población será sensible en mayor o menor medida a la exposición a radiaciones electromagnéticas", ha aventurado.

Sin embargo, Úbeda ha aclarado que este trastorno no tiene un diagnóstico aceptado por la mayoría de los clínicos, ni existen tests médicos o marcadores biológicos universalmente reconocidos que permitan confirmar lo que describen los pacientes.

Así las cosas, no es raro pero nada convincente que la Organización Mundial de la Salud considere que la problemática no está resuelta y pida que se realicen más estudios y mejor enfocados. Al igual ocurre con su posible influencia en el desarrollo de enfermedades oncológicas".

De la Rosa, que ha actualizado con estas nuevas amenazas para la salud su obra "Medicina del hábitat. Geobiología", suscribe que esta "pandemia" podría atajarse con un cambio de tecnologías por otras más eficaces y que protegen la salud y el medioambiente. Así de fácil.

Las denuncias públicas, la opinión médica y la gente no parecen impresionar a los fabricantes de móviles y otros artefactos. La salud no les interesa

Tras revisar más de 1.500 estudios, el informe internacional Bio-Iniciativa sobre campos electromagnéticos advierte de que pueden dañar el ADN de las células en niveles muy bajos de exposición, llevándolas a producir proteínas de estrés, a causar reacciones inflamatorias y alérgicas, y a cambiar las funciones inmunes.

Pero no pueden ser confirmados muchos diagnósticos simplemente preguntando a los afectados cuáles son sus sensaciones. Es necesario abordar el tema recurriendo a otro enfoque con nuevos métodos de investigación.

Así que el científico apuesta por acudir a análisis a nivel celular/molecular en que sí se han obtenido resultados. Una de estas investigaciones, a la que ha hecho referencia, revela que una elevada proporción de pacientes de EHS presentaba signos bioquímicos de disfunción tiroidea y/o hepática y de procesos inflamatorios crónicos potencialmente causantes de, al menos, parte de los síntomas.

Mientras tanto, De la Rosa opina que habría que establecer medidas de protección para las personas más sensibilizadas, incluyendo zonas libres de campos electromagnéticos. En cualquier caso, ambos expertos consideran que los profesionales y las autoridades sanitarias no pueden hacer oídos sordos al sufrimiento de quienes, en número creciente, se autodeclaran sensibles a las ondas.

Algunos expertos han observado que cada vez es más corriente ver antenas, repetidores, redes WiFi, ordenadores y microondas en entornos comunes sin que se haya podido demostrar una acción en conjunto y en espacios cerrados.

La pregunta sin respuesta es: ¿cómo evitar el desarrollo de esta “alergia al WiFi” en medio y a la sombra de esos malditos campos?

Lo primero es tratar de evitar una exposición intensiva a estos campos electromagnéticos, contemplando incluso la posibilidad de comprar teléfonos móviles de tercera generación que reducen la emisión de ondas, así como pantallas LED y protectores de pantalla para el PC.

Los teléfonos móviles, Wi-Fi: están en el banquillo en todo el mundo y cada vez con más frecuencia se les acusa de peligrosos. Claro que los interesados por múltiples razones en esa actividad y muchos médicos responden que no hay pruebas. Las opiniones que hemos dado antes son de médicos muy concienciados respecto al problema. Y mientras no haya pruebas-no hay huellas, ni sangre, ni arma homicida, ni ADN… ¿Como evitar no temer a un asesino en serie que actúa con impunidad en cualquier sitio?. Ante esa situación tan corriente, el consejo fácil suele ser prescindir del teléfono móvil que es una herramienta diaria de trabajo y comunicación porque está probado que la actividad cerebral cambia por su culpa, aunque haya quien diga que no se sabe si eso es para bien o para mal.

Según el periódico The New York Times, Investigadores de varios instituciones oficiales de Salud de los Estados Unidos descubrieron que menos de una hora de uso de un teléfono móvil puede acelerar la actividad cerebral en el área más cercana a la antena del teléfono, lo que plantea nuevas preguntas acerca de los efectos en la salud de los bajos niveles de radiación emitidos por estos dispositivos.

Pero algunos científicos, encabezados por la directora del Instituto Nacional de Abuso de Drogas, Nora Volkow, instaron a interpretar este hallazgo con cautela, a no tomarlo como artículo de fe porque no se sabe si los cambios registrados en imágenes cerebrales, tienen algún tipo de efecto en la salud de las personas.

El estudio fue publicado en el Journal of the American Medical Association y ha sido uno de los primeros y más minuciosos en documentar que las débiles señales de radiofrecuencia de los teléfonos móviles que antes se menospreciaban pueden alterar la actividad cerebral.

"Este trabajo es importante porque demuestra que el cerebro humano es muy sensible a la radiación electromagnética emitida por los móviles –dijo Nora Volkow. También pone de relieve la importancia de realizar investigaciones más amplias para establecer de una vez por todas si hay o no consecuencias a largo plazo por la estimulación repetida a lo largo de los años."

A pesar de que son preliminares, los hallazgos de esa doctora seguramente reavivarán el debate sobre la seguridad de los móviles. Algunos análisis basados en la observación han sugerido un vínculo entre el uso intenso del móvil e infrecuentes tumores cerebrales, pero el grueso de la evidencia científica disponible no muestra mayores riesgos.

Pero muchos grupos de investigación clínica insisten en que los móviles son seguros, pero médicos muy conocidos, incluyendo al ex director del Centro de Oncología de la Universidad de Pittsburgh y prominentes neurocirujanos, han aconsejado utilizar audífonos como precaución. Para ellos el peligro nos ronda.

Volkow añadió que las últimas investigaciones planteaban nuevas áreas de investigación para entender mejor las implicancias para la salud que tiene el uso de estos teléfonos.

La mayoría de los grupos médicos más importantes de Estados Unidos, incluida la Sociedad de Oncología Norteamericana, el Instituto Nacional del Cáncer, y la Administración de Alimentos y Medicamentos, paradójicamente han dicho que los datos existentes sobre los móviles indican que éstos son seguros. Y un gran estudio que la Organización Mundial de la Salud hizo para Europa en 2012 no encontró riesgos especiales de extraños tumores cerebrales entre usuarios de móviles.

John Walls, vicepresidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, dictaminó que "la evidencia científica ha indicado en forma contundente que los dispositivos inalámbricos, dentro de los límites establecidos, no representan un riesgo para la salud pública ni causan efectos adversos", y agregó que “todos los sistemas sanitarios han coincidido en que no constituyen un riesgo para la salud pública". Claro que esta declaración puede considerarse como testimonio de parte interesada en lograr la absolución de sus defendidos.

Sin embargo los más recientes estudios difieren fundamentalmente de los grandes informes basados en la observación que se habían realizado hasta ahora. Y así en el trabajo de la Dra. Volkow, los científicos utilizaron imágenes cerebrales para medir cómo la radiación electromagnética afecta la actividad cerebral. Durante este trabajo, realizado hace dos años, se sometió a 47 participantes a una tomografía por emisión de positrones (PET), que mide el metabolismo cerebral de la glucosa, un marcador de actividad cerebral. Los sujetos utilizaron un móvil en cada oreja y pasaron por dos pruebas de 50 minutos cada una. En una de estas pruebas, los móviles se apagaron, pero en otra, el móvil de la oreja derecha se activaba para recibir una llamada de un mensaje grabado, a pesar de que el sonido se apagaba para evitar la estimulación auditiva.

El hecho de que el teléfono estuviera prendido o apagado no afectaba al metabolismo general del cerebro, pero las imágenes mostraron claramente un 7% de aumento en la región que se encontraba más próxima a la antena. El hallazgo fue estadísticamente significativo, según los científicos. Y agregaron que no era probable que la actividad pudiera asociarse con el calor del teléfono, porque ocurría cerca de la antena y no donde el teléfono tocaba la cabeza.

Los efectos de los teléfonos móviles fueron descartados al principio porque se creía que las ondas de radiofrecuencia emitidas desde esos dispositivos eran benignas

 Los móviles emiten radiación no ionizante, ondas de energía demasiado débiles como para romper los lazos químicos o desencadenar un daño genético que pueda llevar al cáncer. No hay ningún mecanismo biológico conocido que explique cómo la radiación no ionizante puede conducir al cáncer o a cualquier otro problema de salud.

Pero los nuevos estudios abren toda una nueva área de investigación que está por hacer. A pesar de que durante el normal funcionamiento del cerebro se registra un aumento en el metabolismo de la glucosa, la cuestión es si una estimulación artificial repetida podría tener efectos dañinos.

Aunque por ahora es especulativa, una teoría es que una estimulación artificial podría conducir a la creación de moléculas llamadas radicales libres, que pueden dañar las células sanas. O podría desencadenar una reacción inflamatoria, asociada con un sinnúmero de problemas de salud, incluido el cáncer.

Entre los investigadores en cáncer y otros interesados en todos los efectos nocivos de los móviles en el organismo humano, destaca Henry Lai, de la Universidad de Washington, desde hace mucho tiempo preocupado por el uso de móviles. El Dr. Lai dijo que esperaba que estos datos ampliaran la investigación en la relación entre móviles-salud. La investigación no debería alarmar porque simplemente utilizando audífonos se podría aliviar cualquier preocupación. "De ningún modo esto anulará o disminuirá mi uso del teléfono móvil", concluyó la Dra. Volkow.

La existencia creciente de aparatos inalámbricos añade problemas a la ciencia dado que, la emisión de señales inalámbricas contamina este espectro y los científicos que se dedican a captar y estudiar las señales electromagnéticas naturales, tanto de la Tierra como del espacio se sienten perjudicados.

Ahora bien, la publicación de tales estudios se pospone hace tiempo. Razones que se argumentan: la posibilidad de "rodeos estadísticos", que pueden arrojar resultados contradictorios como los que oponen a la OMS y el consejo de Europa y a muchos científicos.

FUENTE: DIASPORAweb ESPECIAL PARA GLOBEDIA          


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