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El consumo de cannabis precipita la aparición de la esquizofrenia

23/10/2009 17:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El consumo de cannabis es un factor precipitante para la esquizofrenia, "no es una causa pero sí que es uno de los factores que, junto con la vulnerabilidad previa, determina una mayor incidencia de la enfermedad", según explicó el doctor Miguel Bernardo, del servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico de Barcelona, dentro de XIII Congreso Nacional de Psiquiatría.

El cannabis en particular, por su alta prevalencia, y aquellas drogas sintéticas a base de estimulantes, activadores del sistema nervioso y sustancias que provocan alucinaciones, "juegan un papel muy importante en la precipitación y mantenimiento de la esquizofrenia, demás de producir el peor pronóstico de la enfermedad", añadió.

La esquizofrenia es un trastorno mental que sufren 400.000 españoles, al menos el 1 por ciento de la población, además en el mundo se calculan cada año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 15 y 30 nuevos casos por cada 100.000 habitantes y, "desafortunadamente, en la mayor parte de los casos va a ser crónica". Asimismo, se encuentra entre las cinco primeras causas de discapacidad entre la gente joven.

Esta enfermedad tiene unos costes sociales, familiares y económicos "importantes". Por este motivo se está investigando "mucho", sobre todo en el campo de la neurociencia donde "se han conseguido gran cantidad de nuevos hallazgos que hacen que nos replanteemos la enfermedad". "Desde un punto de vista conceptual se está considerando la enfermedad de una forma distinta; antes se consideraba exclusivamente una enfermedad mental. Hoy sabemos que este es un concepto restrictivo que no responde a la realidad", explicó.

Actualmente se sabe que la esquizofrenia es un trastorno complejo en el que están implicados numerosos factores como son genéticos, neurobiológicos, neuroquímicos, neuropsicológicos y ambientales. Es una enfermedad multisintomática, muy heterogénea -- "nunca hay dos enfermos iguales con una misma patología", señaló --, en la que se producen numerosos síntomas sobre la base de una vulnerabilidad genética. Es decir, "la enfermedad es consecuencia de la interacción de fenómenos ambientales sobre bases genéticas".

En la mayoría de las personas que desarrollan la patología, los primeros síntomas suelen manifestarse sobre los 22 años en los hombres y algo más tarde en las mujeres, alrededor de los 26 años de edad. En cuanto a como evoluciona la enfermedad, estos enfermos tienen mayor probabilidad de morir que la población en general. "En la esquizofrenia en conjunto hay una expectativa de vida inferior en un 20 por ciento a la población en general, ya que es una enfermedad que afecta a la salud del paciente", añadió.

Los síntomas iniciales son similares a los de la depresión: tendencia al aislamiento, disminución del rendimiento laboral o académico, desinterés por el cuidado personal o por las relaciones sociales, entre otros. Actualmente, los síntomas a los que se atribuye mayor valor diagnóstico son los síntomas de primer rango o de 'Schneider': voces dialogantes o comentadoras y vivencias de influencia a nivel del pensamiento, sentimientos, voluntad y corporalidad.

La falta de adherencia al tratamiento y el abandono total o parcial de la medicación es un problema importante en los pacientes con enfermedades psiquiátricas crónicas como la esquizofrenia. "Se estima que casi un 40 por ciento de pacientes con esquizofrenia abandona el tratamiento durante el primer año y el 75 por ciento durante el segundo", afirmó este experto.

EL 10% SE QUITAN LA VIDA

Casi el 10 por ciento de los pacientes esquizofrénicos muere por suicidio y, al menos, entre un 10 y 15 por ciento tiene alguna tentativa--estos casos se ven sobre todo en pacientes consumidores de drogas--; además el 90 y 95 por ciento de personas suicidas cumplen criterios de trastorno mental, sobre todo trastornos esquizofrénicos, en el momento del suicidio. Así, este experto recordó que "son pacientes con los que hay que tener especial atención durante los primeros años de la enfermedad o las semanas subsiguientes a un alta hospitalaria".

"El suicidio tiene una carga genética; concretamente se podría decir que el 45 por ciento del peso de una conducta suicida viene determinado por los genes. Lo que ocurre es que, al igual que con la esquizofrenia, no hay un único gen que genere vulnerabilidad al trastorno, sino que múltiples genes", explicó la profesora Pilar Saiz Martínez, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo.

Aproximadamente un millón de personas fallece al año por suicido en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud, y, concretamente, en España, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el año 2007, se suicidaron 3.263 personas. En los últimos años se ve un aumento de casos en jóvenes y, además, se sabe que los varones consuman el suicidio con una frecuencia entre 2 y 4 veces mayor que las mujeres, mientras que éstas realizan intentos de suicidio con una frecuencia entre 2 y 3 veces superior a la de los varones.

"Estas cifras suponen un número de muertes similar al de personas fallecidas en accidentes de tráfico e incluso superior al número de defunciones causadas por los conflictos bélicos", explicó Saiz Martínez, quien recordó la importancia de desarrollar campañas concienciación.

Entre las medidas prioritarias recomendadas mencionó la necesidad de incrementar la formación de los profesionales de la salud; restringir el acceso a los principales métodos suicidas; fomentar la concienciación sobre el problema a nivel comunitario y entre profesionales sanitarios y de otros sectores relevantes; implementar medidas para reducir los principales factores de riesgo asociados a los comportamientos suicidas --consumo excesivo de alcohol y drogas, depresión y estrés-- y, por último, facilitar las medidas de soporte adecuadas a aquellas personas que hayan realizado tentativas suicidas o que de modo indirecto se hayan visto afectadas por ellas.

Asimismo, indicó que existen una serie de "factores predictores" de riesgo, entre los que se encuentran: padecer un trastorno mental; la presencia de ideación suicida; las verbalizaciones suicidas y la planificación del acto; los antecedentes personales de tentativa suicida y el aislamiento social, entre otros, que pueden ayudar detener este comportamiento antes de que se produzca.


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