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Cornadas transgénicas

06/03/2010 16:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los políticos se han conformado como una nueva casta social atenta a sus propios intereses de clan por encima de cualquier otra consideración. Y saben que la mejor estrategia es la continua fabricación, propagación y empantanamiento de ciertas polémicas

Los políticos se han conformado como una nueva casta social atenta a su propios intereses de clan por encima de cualquier otra consideración. Y saben que la mejor estrategia para mantener su statu quo es la continua fabricación, propagación y empantanamiento de ciertas polémicas.

Estos grupos privilegiados, muchas de cuyas familias ya medraban en tiempos del franquismo o apoyaban convenientemente la “dictablanda” de Primo de Rivera en los años 20, un día se vistieron de demócratas o nacionalistas de toda la vida, y saben muy bien cómo manejar la opinión pública y los “timings”. No es mérito suyo, pues al fín y al cabo son patricios empeñados en mantenerse, que recurren a antiguos tratados, técnicas de ingeniería social y asesores que sí son competentes en su trabajo.

La parálisis y la confrontación que provocan determinadas polémicas (con la inestimable ayuda de sus medios de comunicación, que a conveniencia subrayan la importancia de determinados temas en detrimento de otros) actúan a modo de venda sobre el ciudadano-contribuyente, que cegado y desorientado por las eternas discusiones bizantinas, acaba confundiendo sus auténticas prioridades con las prioridades que le son dictados por aquellos que dicen representarles.

Este panorama de parlamentarismo hueco, retórico, endogámico, es ideal para esta clase parásita, pues es un escenario en que se olvida lo principal en aras de lo accesorio; y así, creando una masa crítica de ciudadanía desmovilizada, consiguen seguir teniendo todas las llaves en su poder.

Actualmente se está discutiendo en el Parlament de Catalunya la prohibición de las corridas de toros, fruto de una Iniciativa Legislativa Popular. Como es lógico y normal, existe el bando de los detractores y el bando de los defensores, cada cual con sus argumentaciones. Nada que objetar, nada más democrático que un parlamento discutiendo acerca de las cuestiones que los ciudadanos proponen directamente mediante sus firmas.

Es una incongruencia que el propio ente parlamentario donde el asunto se está debatiendo proteja determinadas tradiciones por considerarlas “propias” (¿acaso instalar a un toro un par de antorchas no es torturarlo también?). Pero, más allá del asunto en sí sobre corridas sí o corridas no, está implícito otro asunto de mayor calado que sería: ¿Es éste un asunto prioritario?

En este sentido, recordar que la tradición taurina lleva siglos instalada en estas tierras, y la opinión pública está suficientemente dividida al respecto como para que esta polémica se convierta potencialmente en un nuevo muro contra el que choquen y se dispersen las energías populares. Nada nuevo bajo el sol.

Es buen momento para recordar que han existido otras Iniciativas Legislativas Populares (ILP), como la presentada por la plataforma “Som lo que sembrem” presentó sobre los alimentos transgénicos (en Catalunya ya hay actualmente 20.000 hectáreas de maíz transgénico, sin que haya habido un debate previo…)

Y es que, sin quitarle importancia al sufrimiento animal, nos encontramos con la paradoja de querer proteger los derechos de otras especies mientras nosotros, los homo sapiens, nos estamos convirtiendo en conejillos de Indias de grandes corporaciones, con un potencial de terribles consecuencias a largo plazo –nuevas enfermedades, aumento de cánceres, deterioro irreversible de las superficies cultivables, etc-

La citada ILP sobre los transgénicos fue rechazada el 2/7/2009 por 95 votos a favor (CiU, PSC, PP), 35 en contra y 1 abstención. Cabría preguntarse porqué no interesa debatir sobre este asunto, cuando son tantas las incógnitas sanitarias y sociales que lleva asociado, y en vistas de que el consumo de estos productos semi-artificiales será generalizado en unas décadas. ¿A quien representan estos tres partidos?

Es buen momento para recordar que han existido otras Iniciativas Legislativas Populares (ILP), como la presentada por la plataforma “Som lo que sembrem” presentó sobre los alimentos transgénicos

¿Alguien recuerda el tema de las vacas locas, y cuales fueron sus causas? ¿Volveremos a repetir los mismos errores en aras de la codicia? ¿Hay algún estudio científico independiente –es decir, no financiado por compañías como BASF, Monsanto o instituciones colaboradoras- que garantice al 100% que son productos inocuos a largo y medio plazo? Aspecto aparte sería el papel inmoral de la FDA en todo este asunto, con su “principio de analogía”.

Estamos jugando con la salud de la humanidad, y este es un momento crucial para debatir abierta, serena y libremente sobre si a la sociedad le interesan los transgénicos, pues ya se están poniendo las primeras piedras de esta “revolución industrial-agrícola” que supondrá, entre otras, las siguientes consecuencias:

-diseño de “semillas suicidas” (es decir, plantas diseñadas para dar semillas estériles), que obligan al agricultor a depender de un suministro anual de éstas, estableciendo un régimen feudal respecto a la compañía propietaria de las patentes. Un buen negocio para los accionistas de ciertas compañías, pero una pesadilla para la autosuficiencia alimentaria

-algunos productos transgénicos incluyen genes resistentes a los antibioticos, como la patata "Amflora", que ha sido recientemente aprobada por la UE. Al extenderse su cultivo, pueden causar desprotección de la poblacion frente a enfermedades como la tuberculosis

-muchos de los transgénicos, contrariamente a lo que se piensa, no es que sean más resistentes frente a plagas, sino que se diseñan para sobrevivir a plaguicidas muy venenosos (como el “Round Up” de Monsanto), que contaminan la tierra y se filtran a las acuíferos

-la introducción en los organismos vegetales de genes de bacterias, gusanos o otras especies no ha sido suficientemente estudiado y no se sabe que efectos puede causar (recordar, por ejemplo, el descubrimiento de los priones a raíz del escándalo de las “vacas locas”)

-como efecto secundario, y dentro de este esquema de agricultura industrializada, es posible que se acentúe la conversión del agricultor en operario, dados los elevados costes financieros e inversiones que requerirá el nuevo concepto agrícola

-las empresas implicadas impiden que el ciudadano tenga conocimiento, mediante el etiquetaje, de si el producto que consume es transgénico o no. ¿Dónde está la famosa libertad de elección del ciudadano-consumidor?

-los efectos potencialmente dañinos se trasladarían rápidamente a través de la cadena alimentaria, lo que hará que cualquier enfermedad futura asociada sea una pandemia incontrolable

Parece que, a la luz de los posibles efectos adversos, rechazar este debate es irresponsable e incluso sospechoso ¿Sabeis cuanto dinero gastan estas compañías agroquímicas en comprar voluntades? Y lo que es peor: cuando un político habla del impulso a la biotecnología, en genérico ¿sabe realmente de lo que habla, o simplemente le escriben el discurso?

Y para finalizar, otro ejemplo de que sus prioridades no son las tuyas: “La Iniciativa Popular Legislativa sobre pisos sociales lleva año y medio atascada en el Parlament”.


Sobre esta noticia

Autor:
M.a (4 noticias)
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Opinión
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