Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Jesricart escriba una noticia?

De lo correcto y las medidas correctoras

12/11/2009 15:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

(Cuando la represión es una prerrogativa pública para la concordia general)

De lo correcto y las medidas correctoras. JesRICART

De la represión casi siempre que se oye hablar es por su el lado lesivo al prohibir los anhelos de justicia y de vida plena, raramente la imagen del represor es alguien que desea la paz o el bienestar colectivo, sino que obedece órdenes al postor que le paga y al que le hace de subalterno o de fuerza bruta. De la banalización del mal ya se ha hablado en otras partes y de la necesidad histórica de la disolución de los cuerpos represivos como una institución fija en contra de la libertad y las ansias de paz ya hay un caudal de argumentación imparable. Sabemos/se sabe que el arsenal y organización represiva mas compleja se basa en una materia prima fundamental: la de la obediencia aportada por cada uno de esos gendarmes dispuestos a castigar según las pautas dados por los estados a los que sirven por los que han sido contratados como lacayos.

Pensar en una represión que sea justa se hace conceptualmente mas difícil. Es un tema no zanjado dados los distintos puntos de vista de clase al respecto. La teoría de la dictadura del proletariado, en cuyo nombre se hicieron atrocidades, ya contemplaba la imposibilidad de convencer a unos sectores sociales a los que se expulsaba de sus privilegios y de lo que se trataba era de vencerlos en esa tesitura dado que presumiblemente no se les iba a convencer. Tal teoría fracasó rotundamente al inaugurar nuevas eras de terror y de burocracias elitistas como nuevas clases regentes pero eso tampoco demostraba que los modelos anteriores de sociedades clasistas e injustas sean más válidos.

Prefiero tratar el tema desde los supuestos cotidianos de la convivencialidad conflictiva que supone en regimenes dictatoriales la permisividad de todo tipo de conductas incluidas las inequívocamente anticívicas. Hay una impresionante multitud de hábitos de comportamiento totalmente inaceptables, mucho más en publico que ponen en peligro la buena vecindad e hieren la buena voluntad. Durante décadas vamos esperando que la gente aprenda de una puñetera vez a comportarse como personas pero hay multitudes que siguen sin hacerlo y además pautan deseducativamente a sus hijos para que tampoco lo hagan. Los comportamientos anticívicos son tantos que como ejercicio de aula no se agotaría en listarlos dedicando un rato cada día lectivo a tasarlos. Se supone que todo el mundo sabe lo que es un comportamiento antivico, toda aquella conducta que inconsciente o conscientemente se hace y perjudica a la comunidad sea porque destruye recursos y equipamientos de uso colectivo o porque molesta a los demás física o piscológicamente con la circulación de injurias.

Supuestamente, una vez denominados (los actos anticívicos) su fuerza de relato debería ser suficiente para que nadie se viera llevado por ellos. Es mucho suponer, el personal es demasiado propenso a lo incorrecto, en todo caso la virtud ha dejado de ser un parámetro claro que seguir y casi todo el mundo se disculpa en sus fechorías porque no hace mas que reproducir un esquema general. En la actualidad para que un acto incívico sea conceptuado como tal debe cumplir dos condiciones: un atentado a las cosas (es decir a los productos del trabajo ajeno) y un atentado a las personas, en su dignidad o en su bienestar.

Decirle a la ciudadanía que no debe hacer determinadas cosas es tanto como insultar el sentido de la corrección que la parte de la ciudadanía que ya está suficientemente educada por cumplirla y la cumple. Hay un montón de pequeños y no tan pequeños comportamientos incívicos a diario: dejar las basuras fuera de los containers respectivos a pesar de no estar llenos, dejarlas en lugares inapropiados, no hacer los reciclajes correspondientes en los deshechos, hacer ruidos innecesarios, usar las rotondas para hacer carreras, romper frascos de cristal en la vía publica, conducir en sentido contrario, fumar en lugares donde se molesta a los demás, tirar colillas encendidas junto a personas reunidas o sobre el ramaje seco de bosques, echar lapos o escupitajos, conducir imprudentemente, ensuciar las calles, rallar los ascensores, orinar en la vía pública, ...lo anticívico va desde las pequeñas molestias, pero que por fuerza de acumulación llegan a cansar y mucho y ser grandes molestias, a los atentados graves, echar productos tóxicos al alcantarillado o hacer despilfarro.

En la sociedad individualista en la que la gente se mira de reojo, advertir al que no sabe puede tener reacciones hirientes o incluso agresivas. En parte eso explica la desconfianza y la indiferencia mutua. Nadie se mete con nadie salvo situaciones muy extremas.

En la sociedad individualista en la que la gente se mira de reojo, advertir al que no sabe puede tener reacciones hirientes o incluso agresivas

Un ayuntamiento, el de St Sadurni d' Anoia que ya se destacó sancionando -ademas de otros- por no hacer los reciclajes de basuras, ajora propone sancionar severamente comportamientos incívicos, hablando de una cifra considerable, 3mil euros. A mi pesar, y contra lo que tenia previsto de mi propio pensamiento, me parece una resolución valiente y acertada. La decisión apoyada por todos los grupos menos por dos: PSC y PP (que curiosamente se ponen de acuerdo para oponerse a medidas de progreso a pesar de su pugilismo al que han acostumbrado a la sociedad española a escala estatal) puede poner las medidas para convertir su ciudad en un jardín o un lugar digno de pasear además de admiración. Es una manera, entiendo, de poner fin a la barbarie ciudadana consentida y comunitarizada. Ya basta de gente que tira escollos y runas a rincones de bosques, que tala arboles, que ensucia calles. La peligrosidad de la medida es la discriminación en la que pueda incurrir según sea el autor del delito o -si se prefiere atenuar la palabra- de la guarrada. . Por otro lado la media es eficaz si incluye al propio ayuntamiento, ya que hasta donde sabemos los ayuntamientos como empresas de obras publicas también incurren en medidas anticiudadanas no pocas veces. Lo interesante de la cuestión es la de entender que lo correcto no se organiza por emanación espontanea y que ademas de toda la cultura de civismo potenciada de mil maneras tiene que haber medidas correctoras ante quienes lo otro les entra y le sale sin concederles la menor consideración.

Empíricamente es muy fácil detectar los actos anticívicos. En la época de usuario de cabinas telefónicas, tenia que tantear en 2 o 3 cabinas antes de conseguir una que funcionara correctamente. Como usuario me he hartado hasta la saciedad de tropezar con vómitos en las calles, cacas de canes, marquesinas rotas, claxonazos de susto, botellas de cerveza rotas, lastas tiradas, ceniceros vaciados en los parquings, bolsas de plástico y suciedad artificial por doquier. La acumulación de todo esto hace de la vida urbana el peor de los paraísos imaginables. Eso sabotea la perspectiva de un mundo mejor del que tanto hablamos. El balance es que por la desidia sistemática de unos (que tampoco son pocos) nos toca aguantarlos (a los demás que creo que sí somos los mayoría) en sus feos.

Para aplicar unas medidas de ese tipo, las de reprimir al anticívico, debería haber una especie de protección civil (el voluntariado que ya secunda tantas oenegés, podría extenderse a este campo) integrado por los mismos ciudadanos que por turnos e identificados se ocuparan de advertir a los ciudadanos pillados in fraganti en un montón de conductas incívicas de acuerdo con un baremo previamente aprobado. Esos educadores de calle en el sentido mas exacto de esta denominación, serian completados al tiempo por los directamente sancionadores, munipas y otros agentes del llamado orden, poniendo las multas pertinentes, que podrían ser recurridas etc y pagadas en forma de voluntariado social. Ya se está ensayando algo parecido.

Por distritos y barrios tener a unos vecinos conocidos y dedicados a esa zona ayudaría a la modificación de hábitos a corto plazo. Sabemos que a nadie le gusta ser avisado en sus conductas, pero puesto que la sociedad y el futuro depende de depurarla de sus malos hábitos la intervención pasa por ese gesto.

Esa es la propuessta: equipos de proteccion civil con personas formadas para avisar los actos de antivecindad en los incívicos complementados por una atribución mas de las guardias municipales en tomar datos de los impugnados para corregirlos por vía sancionadora. La cuantía de la sanción tiene que ser considerable (se pensará que desproporcionada) para que sea efectiva. La no posibilidad de liquidarla monetariamente podra ser compensada como tiempo de trabajo para la comunidad.


Sobre esta noticia

Autor:
Jesricart (4 noticias)
Visitas:
1262
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.