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Corrupción latente e indemostrable jurídicamente

04/10/2010 12:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"- Pero ¿de verdad cree usted, don Jerónimo, que usted es persona sagrada? Usted, que ha matado a tanta gente..., que ha incendiado..., que ha violado a las criadas de las posadas y les ha dejado de recuerdo un pequeño Merino; Usted, que ha robado...

- ¿Yo robar?

- Para el partido no para usted.

- ¡Ah! Eso es otra cosa"

Pío Baroja. Con la pluma y el sable.

La situación en la que estamos es de estas en la que no sólo el lenguaje nos traiciona y en la que hemos sido traicionados por el lenguaje, sino que va más allá: traicionamos y somos traicionados por los hechos.

Son muchos los políticos que dicen que no existe corrupción, y no sólo los políticos, sino mucha gente que vota a uno u otro partido, no ve corrupción, o al menos si la ve, la ve en los políticos del partido contrario al que vota. Pero generalmente no ve corrupción, sino envidia de no estar donde esa persona, a la que llamamos corrupta, está, o no poder estar en su misma situación.

No valen las traslaciones metafísicas ni las orgánicas para explicar qué es la corrupción social: las metafísicas porque no estamos hablando de ningún paso del ser al no-ser; ni las orgánicas porque tampoco hablamos de un cuerpo sano que se pudre o se corrompe.

Es una cuestión de criterios morales; y todo criterio moral es susceptible de ser interpretado desde unos paradigmas u otros. Si cambiamos esos paradigmas, cambiamos la moral y de esa forma lo que antes parecía malo, ahora es bueno.

Para explicar qué está pasando y si es corrupción o no, pongamos un ejemplo y así cualquier persona puede juzgar por sí misma:

Una persona decide hacerse "panadero" y monta una panadería; y otra persona quiere ser "político" y se mete en uno de los dos partidos que existen.

El panadero, para montar su empresa, pide un crédito a un banco o una Caja de Ahorros, y además coge a un empleado; el político, se presenta a las elecciones por uno de los dos partidos existentes, y "sale" elegido Alcalde.

El Alcalde, para favorecer a sus amigos que le han votado, "mete" en el Ayuntamiento a varios de ellos en el "puesto que sea"; como no hay dinero en el Ayuntamiento recurre a dos métodos: primero, pedir un crédito a una Caja de Ahorros, y segundo, sube un poco los impuestos. De ahí, también, el Alcalde toma un "buen pellizco" para su "salario", pues no puede "vivir del aire".

El "panadero" tiene que mantener los precios para mantener su empresa; pero al subir los impuestos, peligra el puesto de trabajo de su empleado.

Dicho empleado, conoce a un trabajador del Ayuntamiento, el cual habla bien de él al Alcalde: al final, hace un hueco en el Ayuntamiento y lo mete a trabajar; el empleado deja la panadería, y se va al Ayuntamiento porque "gana" más. Para pagar ese nuevo salario, el Alcalde ha subido de nuevo los impuestos.

El panadero, al final, no puede pagar más impuestos y al no poder subir los precios, tiene que "cerrar" la panadería. Tiene la suerte de que su antiguo empleado le ha hablado bien al Alcalde y le "encuentra" un nuevo puesto de trabajo en el Ayuntamiento.

El Alcalde no se atreve, aún, a subir más los impuestos y pide un nuevo crédito a la Caja de Ahorros, donde por cierto, ha entrado de "consejero" el anterior Alcalde. Los créditos para la Alcaldía están asegurados; no así para la "panadería" (que se ha ido a pique) porque era "demasiado riesgo".

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Los hijos del Alcalde no estudian nada porque saben que su padre le "encontrará" un puesto en el Ayuntamiento, o bien, como está muy bien relacionado, en otro Ayuntamiento cercano; los hijos de panadero tampoco estudian pues ven que la panadería no tiene "futuro", y sí lo tienen el "meterse" en el Ayuntamiento de "funcionario" para lo cual no exigen ni estudiar ni nada.

El partido al que pertenece el Alcalde (y el de la oposición está de acuerdo), ha creado unas "Diputaciones Provinciales" en unas provincias, y en otras han mantenido las "Diputaciones Forales", las cuales mantienen las tradiciones y el sabor de la historia y la cultura de la zona y de la región.

Así cuando el Alcalde se "jubile", pues no va a estar toda la vida "de político", hay que "agradecerle" los grandes servicios que ha hecho a la comunidad: así se le nombra "diputado" en la Diputación. Ya ha sido "elegido" cuando fue Alcalde, bien es verdad que por el partido por el que se presentó, pues por su cuenta no hubiera podido; y como ya fue "elegido", entra dentro del grupo de los "elegidos" y lo nombran "diputado foral".

No sabe nada de historia, ni de cultura, ni de nada, pues no ha estudiado nada ya que ni el partido por el que se presentó ni la propia Alcaldía le exigía nada; por eso es igual que sepa que no sepa nada.

Además, hay que agradecerle que pidió muchos créditos a la Caja de Ahorros de la que el partido se nutre en sus avales y además tiene muchos consejeros, que de otra forma no tendrían trabajo.

Más aún: ha hecho grandes servicios al pueblo al meter a muchos de sus vecinos en el Ayuntamiento, aunque hayan tenido que dejar sus empleos.

Pero que no se preocupen, los empleos del Ayuntamiento son empleos "seguros" y "fijos", frente a la "empresa" que siempre es fluctuante y además responde a los criterios del "mercado" que nunca son seguros: por supuesto el "mercado" está al albur de los caprichos de quien sea, cosa que el Ayuntamiento, al ser "público" está prevenido moralmente contra los abusos: los criterios son fijos, al igual que los salarios.

Más aún todavía: una vez como diputado no electo, pues es una "forma de continuar la elección que tuvo previamente en su anterior estatus", ha metido como secretario suyo al antiguo panadero, el cual se garantizará, así, la jubilación.

El partido se encargará de, en aquellas provincias, donde no haya Diputaciones, pues "quizás no tienen ni historia ni cultura"; se encargará, decimos, el partido de crear "asesorías" para asesorar a las nuevas generaciones de Alcaldes, jóvenes todos ellos y ambiciosos pues se han metido en esa "gran profesión" que es la política: todos han dejado los estudios, pues ya en otros países se dedican a la ingeniería, a la filosofía, al trabajo, a la abogacía, etc... nosotros nos dedicamos a ese gran saber que es la política.

Las nuevas generaciones de Alcaldes y concejales están preparadísimos: han aprendido de ese Alcalde que abandonándolo todo se fue al partido, que lo acogió, y al que ha dedicado grandes sacrificios y prácticamente toda su vida.

Alguien podría preguntar ¿dónde está la corrupción? Y aunque la hubiera, ¿cómo demostrarla? Y más aún, ¿cómo probarla judicialmente?

Y moralmente, ¿estamos violando el séptimo mandamiento? O ¿quizás los mandamientos responden a una ética ya pasada de moda, fruto de la opresión de la religión?

Vemos todo lo que está pasando que llamamos corrupción y, primero, no se puede probar y, segundo, si se prueba, la justicia los absuelve o no los condena.

¡Pero cada vez pagamos más impuestos y cada vez somos más pobres!

Antonio Fidalgo

Secretario de Cultura del CDS

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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