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La crisis de valores o cómo los vampiros se han transformado en seres angelicales

11/05/2009 18:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los medios de entretenimiento de masas "beatifican" a vampiros chupasangres y otros seres de ultratumba.

Hace mucho tiempo que tengo comprobado que vivimos en una profunda crisis de valores.   Primero se manifestó en el arte de las élites - mientras lo hubo-, luego en el arte de las masas y más tarde entre las masas mismas.  O quizás primero hizo mella entre las masas y luego se contagió a su arte, no lo tengo muy claro todavía, lo confieso; y ahora la crisis ha estallado en la bolsa como una bomba y  ha vaciado los bolsillos de medio mundo.   La crisis de valores por fin llegó a la bolsa y todos se echan las manos a la cabeza.  Se echan las manos a las manos a la cabeza porque esto es un atraco, colega. Un atraco perpetrado por Madoff y otros magos negros de las altas finanzas.  La crisis de los valores éticos no preocupa gran cosa a la gente hasta que llega la otra, la que se lleva la pasta.  La primera les parece una cosa demasiado sutil y filosófica.  Quizás si alguien les explicase que cuando los magnates y sobre todo, sus bufones, pierde los valores éticos, ellos pierden hasta la chaqueta - incluido probablemente usted que me lee, si es que lo hace -  la gente se preocuparía un poco más por la ética.    La crisis moral de ayer es ahora la bancarrota de todos.   Esto de la crisis de valores, a veces podemos verlo más claro si aplicamos la lupa a pequeñas cosas sin importancia aparente, como los cuentos que nos cuentan, por ejemplo, y sobre todos a los “héroes” que los protagonizan.  ¿Quiénes son los héroes populares del momento? Pues resulta que no son otros que los vampiros.   Cuando yo era pequeño los vampiros eran unos seres muy malos.  Te chupaban la sangre y esas cosas – más o menos como los especuladores de toda laya-   Pero ahora resulta que son unos seres angelicales.   La cosa ya empezó hace unos años con la saga de “Entrevista con el Vampiro”  Yo no podía creer lo que veía: ¡Que buenos que eran los vampiros! ¡Qué profundas reflexiones morales o inmorales que se hacían! ¡Qué atormentadamente vivían su sangrienta y alocada vida o no vida! Estos son, amigos míos, los no- héroes del día.   En la última entrega de la saga la vampira protagonista era prácticamente una santa: Santa Vampiresa de los Cárpatos subida por arte de magia (negra) a los altares cinematográficos.  Luego siguió la cosa con el Drácula de Coppola que era también una bellísima persona o no persona (aquello parecía el “Romeo y Julieta” o el “Tristán e Isolda” de los  chupasangres, sólo que con mucha hemoglobina por medio, y al final sólo faltaba que aparecieran las Chicas de la Cruz Roja en plan donantes de sangre para vampiros románticos y exangües.  Y ahora llegan los vampiros crepusculares donde nos encontramos de todo: Vampiros buenos, vampiros malos y vampiros regulares   ¡Pues no, señor!  Los vampiros son todos muy malos.  O para ser más exactos, los seres humanos somos malos y los vampiros peores.  Porque por lo menos los seres humanos no chupamos la sangre del semejante, a no ser que seamos mafiosos o banqueros corruptos, que son la fase intermedia entre el humano y el vampiro.   Es cierto que el vampirismo siempre tuvo su lado erótico e hipnotizante, y las victimas femeninas ponían una expresión sumamente transida y arrobada y lanzaban unos extraños gemidos cuando el famoso conde les mordía en la carótida o en la aorta, (no sabemos qué cara ponían los varones); pero esto ya es el desmadre o el despelote vampírico y a mí se me pone muy mala sangre.

 

Que los cantantes no sepan cantar, o los actores no sepan actuar y se limiten a posar, podría ser algo sin importancia si los ladrones tampoco supieran robar. Pero ese arte no se pierde, sino que  crece más y más, conforme se pierde el arte de las tablas.  Así que, mientras las celebridades y los políticos bailan en sus saraos el baile de la conga de (Jalisco), va creciendo la cola de los parados.   Quizás ahora los verdaderos artistas - sin fondos, sin fondo -   tengan que escribir o pintar con su propia sangre.  ¿Serán los próximos héroes del momento los mosquitos o las moscardas? Quizás, si nos vemos forzados a comérnoslos a falta de otra cosa más sustanciosa.  ¿Qué se puede esperar cuando la gente piensa que el vampiro que le chupa la sangre es una persona o no persona maravillosa? 


Sobre esta noticia

Autor:
Francis Bullion (17 noticias)
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Tipo:
Opinión
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