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Critica | El Dilema

24/06/2011 13:13 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Casi siempre distante de cualquier personalidad, más allá de la artesanía mecánica de fácil encaje en la industria, Ron Howard vuelve a la comedia que ya desempeñara en la bonanza ochentera del género y, más tarde, con bastante menos gracia y a través de títulos como "EdTv" (1999). No era aquella comedia inofensiva, sino una que incidía, a rebufo de una intachable película de Peter Weir, en la pérdida de intimidad y la penetración de la televisión en lo cotidiano. Más de una década después, "¡Qué dilema!" (ver tráiler) plantea cuestiones no tan alejadas sobre la conveniencia o no de elegir el momento para la honestidad, la necesidad de poner un orden a un combinado tan complejo como la sinceridad, la fidelidad matrimonial y la de la amistad, el daño colateral de esa sinceridad y la frontera en la que raya con el entrometimiento en los asuntos ajenos.

"¡Qué dilema!" disfruta de una química casi incuestionable entre sus parejas protagonistas, y especialmente en el fraternal tándem que conforman Vince Vaughn y Kevin James, compatibles sin abandonar sus propios tipos cómicos. Sin embargo, el equilibrio que pretende entre su comedia alrededor de la inmadurez de la mediana edad, y el tratamiento solemne de esos temas, no sólo no parece posible, sino que se desbarata con la misma intensidad con la que el atribulado personaje de Vaughn va sembrando el caos a su alrededor. En las manos de Howard, ese compromiso de la comedia con cierta trascendencia buscada parece inevitable, incluso cuando el director da muestras aquí de adherirse a cierta incorrección política que más se atribuiría a otros avanzadillas del género: momentos como la incomodidad salvaje del brindis apuntan a que hay más irreverencia, más mala baba de la aparentada y de la que extraer otras conclusiones; pero son el circo terapéutico y la en exceso alargada catarsis a varias bandas las que ponen en su sitio los escasos atrevimientos del director y el —primero— prometedor y —luego— olvidable guión de Allan Loeb.

En esta previsible maratón de redención personal, hay personajes más o menos relevantes que se bastan con existir como chiste —Queen Latifah y su verborrea sexual, Channing Tatum perdido sin saber en qué— y otros que adolecen de aquello que más se les presume. Es decir, alguna profundidad emocional en el de una Jennifer Connelly testimonial, o razones más poderosas para creer que el dilema titular es una emboscada del tamaño que se pretende. No es cuestión de reclamar una severidad que ya sobra, sino, antes al contrario, de quitar hierro y metraje como medida para convertir una comedia meramente funcional en una que trasciende en algún recuerdo más allá de los créditos.

Jordi Revert


Sobre esta noticia

Autor:
Antorchaplanet (1272 noticias)
Fuente:
antorchaplanet.com
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202
Tipo:
Reportaje
Licencia:
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