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La cruel guerra del Coltán en África: los teléfonos de sangre muy comprometidos (I)

27/08/2012 12:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Se le llama la segunda guerra del Congo y ha producido ya más de cinco millones de muertos. ¿Remedio?: boicotear al Congo y comprar los minerales estratégicos en otros países. Hay organizaciones militantes que ya lo están haciendo

África es una inmensa mina: posee importantes recursos de minerales estratégicos que representan un tercio de las reservas mundiales.

Cabe indicar, por ejemplo, que el 89% de las reservas de platino se encuentran en África, el 81% del cromo, el 61% del manganeso, el 60% del cobalto, y el 85% del Coltan (mezcla de Tantalita y Columbita), de ahí su nombre material básico). Este mineral no renovable se puede encontrar en Sierra Leona, Brasil, Australia y el Congo, siendo éste último el que detenta el 80% de las reservas naturales mundiales y el que más produce.

A este mineral se le debe la miniaturización de los productos electrónicos, gracias a su superconductividad, su propiedad ultrarrefractaria (capaz de soportar temperaturas que alcanzan los 2.996°C), su capacidad para almacenar carga eléctrica temporal y liberarla cuando se necesita, y su alta resistencia a la corrosión.

Todas estas propiedades hacen que sea el material electrónico básico incluso del ejército de Estados Unidos (especialmente la aviación y los satélites) y de todas las fuerzas armadas del mundo. Y lo utilizan también las empresas que fabrican productos electrónicos de precisión para todos los mercados, a los que se añade últimamente China. Todo eso ha hecho de África un continente mártir de su propia riqueza mineralógica.

Los móviles o los smartphones que utilizan el coltán "teléfonos de sangre", han sido tristes protagonistas de toda la tragedia que DIASPORA va a relatar…

Los expertos opinan muy certeramente que los “minerales estratégicos” al igual que antes los diamantes, a los que se les llamó “minerales de sangre” han prendido universalmente uno de los conflictos más violentos en el mundo: últimamente llamada la guerra del Coltán y la de “móviles de sangre”.

Desde 1998, aproximadamente 5.5 millones de personas han muerto en el Congo por causas relacionadas con las guerras mineras de África, incluidas las enfermedades.

No es que el coltán sea más sangriento que otros que se emplean en los móviles sino que es una referencia al hecho de que el coltán sobre todo depende de zonas comprometidas en la guerra en la República Democrática del Congo, aunque traten de liberarse…

Pero aunque hemos tenido nuestras dudas sobre el orden de este reportaje, para su mejor comprensión empezamos ofreciendo los hechos tal como sucedieron cronológicamente aunque los primeros sean los más sangrientos…

Empezando donde todo comenzó y sigue sin esperanza de soluciones estables y humanas sobre todo para la población

Las promesas de la globalización de hace más de un cuarto de siglo sirvieron de estímulo a las aceleradas reformas y captura de recursos en África. Por ejemplo, bajo el programa global de ajuste prescrito por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el BCE y otros prometieron a los países africanos ricos en minerales estratégicos que obtendrían una justa porción de la renta económica por la explotación de esos recursos si desregulaban y privatizaban el sector.

Con esa promesa, muchos países africanos accedieron a reestructurar su minería liberalizándola de manera radical, retirando al gobierno de su control, mientras ofrecían generosos paquetes de incentivos a los inversores. Estos cambios abrieron la puerta a las compañías multinacionales o transnacionales que llegaron en tropel a los recursos mineros libres de África, generando monopolios gigantes de recursos básicos que provocaron conflictos entre comunidades, compañías mineras y gobiernos y países.

Casi todo los países africanos habían tomado la salida como gestores a la par que los grandes países soberanos en esa carrera de ajuste y restructuración que empezaban el Banco Mundial y lo países industrializados, liderados por Estados Unidos. Pero careciendo de la capacidad, instrumentos económicos e infraestructuras los países menores no pudieron beneficiarse de la globalización, ni tan siquiera proteger a sus ciudadanos contra unos pocos estados poderosos que amparaban a las multinacionales. Es difícil especificar culpas pero sí decir que la resultante de esa globalización fue el enfrentamiento entre los estados amos y los pueblos esclavos. Y la confusión de un tipo de machismo armado y siempre violento, se volvió la causa de conflictos con los recursos minerales como fondo.

Los gobiernos de África esclavos fueron incapaces de controlar la voracidad de las corporaciones de la estados señores y sus multinacionales ni de asegurar la más mínima protección de sus ciudadanos, el medioambiente y sus débiles economías nacionales. Y la globalización entendida como proceso, política y marco legal, lo que hizo fue dar más poder a los “señores de África” y empobrecer al estado de esclavitud.

Esa fue la chispa de una guerra entre países y guerrillas financiadas por potencias extranjeras para mantener el control de los yacimientos minerales.

En el Congo se ha eliminado el 92% de la población de gorilas de la zona, y se ha mermado gravemente la población de elefantes a consecuencia de la caza indiscriminada y la deforestación de sus hábitats naturales para obtener este preciado mineral.

Como hemos dicho el control de los yacimientos de coltan son la causa directa de una guerra llamada “la Segunda Guerra del Congo” que ha dejado tras de sí 5’5 millones de muertos, y poblaciones sitiadas donde el crimen y la violación de hombres, mujeres, niños y niñas se efectúa de modo sistemático por ejércitos corruptos bajo el mandato de la República del Congo y los Cascos Azules de la ONU, que paradójicamente aprovechan la vulnerabilidad de los civiles a los que se supone deberían proteger.

Sorprendentemente, es la segunda guerra contemporánea más sangrienta desde la segunda guerra mundial. El control de las minas que están en territorio Congoleño, ha desencadenado el conflicto entre varios pueblos vecinos de la zona, como son Ruanda y Uganda financiados por Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que controlan el territorio congoleño a golpe de gatillo, y bala. La extracción y la exportación de dicho mineral se hace a través del grupo LIVE, quien hace a su vez de puente entre el país africano y occidente.

Por si fuera poco, a este conflicto armado se le suma las condiciones de semiesclavitud a la que se somete a los trabajadores (un 75% niños) que deben extraer el Coltan de yacimientos que en su mayoría albergan elementos radioactivos como son el Radio o el Uranio. Según la revista Journal of Radiological Protection, científicos del Departamento de Física y del Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad de Nairobi han evidenciado dosis de radiación en los trabajadores congoleños de hasta 18 mSv por año.

Pero tal fatídica suerte no queda sólo reservada para los adultos ya que se dice que la producción de dicho mineral está asociada a la explotación infantil y que para la obtención de un kilogramo de Coltan tienen que morir entre dos y tres niños.

Las estructuras e instituciones democráticas y parlamentarias regulatorias nacionales existentes hasta la guerra no pudieron vetar acuerdos abusivos de inversión en el sector minero, y cualquier aspiración de la población y la visión misma de la nación, todo, se vino abajo. Eso no parece fácil de comprender desde un ángulo occidental y humano pero en África lo fácil resulta difícil o imposible para el esclavo. Para el estado señor, la ficción no existe.

Desde 1998 y sobre todo desde 2001 surgieron grupos armados que crecieron y se multiplicaron en África nacidos y patrocinados por las multinacionales europeas y americanas, comandados por militares profesionales blancos, mercenarios y dos años después con mayoría de niños soldado africanos…

Algunas de estas querellas entre grupos étnicos involucran a comunidades locales, productores informales y de pequeñas familias, o mineros miserables de corporaciones transnacionales y el Estado dominador e injusto que generalmente es la República Democrática del Congo (RDC) en cuyo suelo está el 80% de los yacimientos de los minerales estratégicos más fácilmente explotables y una red bien organizada de exportación…

La mayoría de estos conflictos se dirimieron con armas modernas y las comunidades indefensas fueron a veces atacadas militarmente con tanques, aviones y hasta misiles por el propio gobierno del Congo a instancias o patrocinio de las grandes compañías multinacionales mineras.

Tan solo en Amnistía Internacional hay alguna constancia de los atentados a los Derechos Humanos: muertes, violaciones, mutilaciones, desnutriciones, hambre… contaminación de aguas, la usurpación de sus tierras sin justa compensación. En suma, en diez años se han destruido los modos de vida de múltiples pueblos africanos sobre todo subsaharianos que intentan desde hace tiempo huir de África y llegar a Europa, el Medio Oriente u otro mundo.

En medio del caos descrito apareció La Ley Dodd-Frank de reforma financiera y de protección de los consumidores (que debe su nombre al congresista Frank y al senador Dodd), fue refrendada y entró en vigor en julio de 2010.

A los demócratas norteamericanos hay que acreditarles el primer paso: los parlamentarios Dodd y Frank dieron en 2011 el primer paso bajo la batuta del Presidente Barack Obama

Era obra del presidente Barack Obama, y constituía una profunda reforma financiera y un duro golpe a los monopolios internacionales. DIASPORA captó su trascendencia y fuimos de las primeras web en darle publicidad.

La Ley Dodd-Frank creaba una Agencia (“Consumer Financial Protection Agency”) con la única responsabilidad de velar por la protección del inversor frente a las compañías financieras no bancarias-, y facilitaba a los consumidores la información concisa necesaria para tomar decisiones financieras, y abogaba por la estandarización creciente de productos sencillos para prevenir posibles discriminaciones y abusos.

Pero la Ley comentada se refería sobre todo a Estados Unidos aunque intentaba crear una mejora de la cooperación internacional, pretendía reforzar el marco internacional, mejorar la supervisión global de los mercados financieros, aumentar la supervisión de firmas financieras internacionales, reformar la prevención de crisis y su gestión por las autoridades y procedimientos, aumentar el papel del FSB (“Financial Stability Board”), impulsar las normas de supervisión prudencial, incluir mejores prácticas remuneratorias, promover estándares más elevados en las áreas siguientes: normas prudenciales, impuestos, áreas de intercambio de información, contabilidad y supervisión de las agencias de calificación crediticia.

La reacción que se esperaba de personas civilizadas y sensibles, responsables para con los demás y su medio fue la de buscar proveedores de celulares, y tablets que no compraran el mineral en el Congo, sino en otros países que también tienen reservas. Si indagamos por la red veremos que la transparencia de las empresas no está clara y que aunque hay técnicas que permitirían identificar el origen del tantalio de los dispositivos.

Dichos procedimientos no se llevan a cabo en la mayoría de los casos, y se estima que tan solo Samsung, Sony, y LG, tienen políticas de compra de Coltan “limpio de sangre”, aunque dicho compromiso está sujeto a las oscilaciones y necesidades del mercado. El Grupo Live, distribuidor de Coltan procedente de África, asegura que la demanda en Occidente es tan fuerte que no puede ser satisfecha, y eso no es transparente respecto a la política responsable de muchas empresas, si se las compara con el enorme flujo de productos que son capaces de lanzar al mercado.

Pero recientemente han surgido del seno de militantes de grupos pacifistas organizaciones como el Comité Internacional de Rescate, que es un grupo que actúa al margen de las Naciones Unidas en pro de los Derechos Humanos, abolición de la esclavitud y por un comercio equitativo.

Gracias a ellos los metales del Congo empiezan a ser cada vez menos "sangrientos", según un informe presentado recientemente por Enough Project, una organización militante en contra del genocidio y los crímenes contra la humanidad, la minería esclava y el comercio justo.

En parte, el progreso se debe al esfuerzo de compañías tecnológicas como Intel, HP, Dell, Microsoft y Apple para localizar la fuente de los metales utilizados para fabricar sus gadgets. También se implementó un sistema de auditoría para las fundidoras, las instalaciones industriales donde se procesan los metales en bruto. Y está en proceso un sistema de certificación que permitiría a las empresas reconocer a algunos metales del Congo como "libres de conflicto".

Sin embargo, otras empresas de tecnología —como Nintendo, Canon, Nikon, Sharp y HTC— recibieron bajas calificaciones. Es decir que no se sumaron al "Enogh Project" algo así como "Basta Ya". De las 24 firmas clasificadas por el Enough Project, Nintendo fue la única que recibió una puntuación de cero, por no tomar medida alguna para asegurar que sus teléfonos de sangre o sus aparatos electrónicos no apoyan a grupos armados en África Central.

"Creo que Nintendo es la única empresa que básicamente se negó a reconocer el problema o demostrar que hacen algún esfuerzo al respecto", dijo Sasha Lezhnev, analista político del Enough Project. "Y esto es a pesar de llevar dos años de intentar ponernos en contacto con ellos". En un comunicado enviado a CNN, la empresa aclaró que "Nintendo subcontrata la manufactura y el ensamblaje de todos los productos de la firma a nuestros socios de producción y por lo tanto no está involucrada directamente en el suministro de materias primas que finalmente se utilizan en nuestros productos".

Y añadió: "No obstante, tomamos muy seriamente nuestras responsabilidades sociales como empresa global y esperamos que nuestros socios de producción hagan lo mismo". Una habitual portavoz de Nintendo se negó a comentar específicamente sobre los minerales de conflicto.

En el caso de otras empresas no comprometidas directamente con el "Enough Project" sus calificaciones mejoraron en comparación con un informe similar de 2010.

Intel encabezó la lista del Enough Project con una puntuación de 60, lo que significa que tomó el 60% de las medidas recomendadas por el grupo para asegurar un seguimiento responsable respecto al caso de los minerales de conflicto. Esa cooperación significa más del doble de su calificación en 2010 que fue de 24 puntos.

Apple y Microsoft tuvieron una puntuación de 38, 13 y 15 puntos más que en 2010, respectivamente. Nokia obtuvo 35 puntos, desde 19 en 2010, mientras que IBM, Sony, LG y Samsung recibieron 27.

El informe indica que todavía hay mucho por hacer

"A pesar del progreso logrado el año pasado tanto por los gobiernos como por la industria, todavía queda un largo camino por delante", afirma el grupo en su reporte Taking Conflict Out of Consumer Gadgets (Eliminando el conflicto de los dispositivos electrónicos de consumo).

"La explotación de los recursos minerales del Congo sigue exacerbando el conflicto y la inestabilidad en el territorio y los consumidores continúan desinformados sobre si sus productos están libres de conflicto o no", agrega.

"Llevará un esfuerzo integral de múltiples gobiernos e industrias regular el flujo de minerales de conflicto ilegales. El responsable de ese esfuerzo sigue siendo el consumidor consciente y su voluntad".

El Enough Project señala que los resultados ya son evidentes en el Congo. La cantidad de dinero que los grupos armados obtienen de tres de los principales minerales de conflicto (estaño, tantalio y tungsteno) cayó en un 65% en los últimos dos años, según el informe publicado en líneas anteriores.

Una norma presentada en 2010 en Estados Unidos podría exigir que las empresas revelen si utilizan metales provenientes de zonas de conflicto. Se espera que la Comisión de Mercados de Valores de Estados Unidos (SEC) vote sobre las regulaciones relativas a los minerales de conflicto. Algunos grupos industriales, incluida la Cámara de Comercio de Estados Unidos, piden que la SEC reconsidere las normas debido a que su implementación es muy costosa, compleja y obsoleta.

Los grupos armados se benefician de la explotación de los cuatro metales básicos. A punta de pistola han tomado como rehenes a algunos trabajadores para forzarlos a trabajar por un salario mínimo o nula, según el grupo Free the Slaves (Liberad a los esclavos).

Sin embargo, los nuevos sistemas de certificación tienen como objetivo adjuntar códigos de barras a los paquetes de metales provenientes del Congo clasificados como libres de conflicto. El Enough Project también señala los esfuerzos para diferenciar los metales congoleses de otros por su color y otras propiedades físicas.

Todavía quedan muchos retos. El crecimiento de un grupo rebelde llamado M23 y el contrabando de oro amenazan con desestabilizar la industria minera, indica el informe.

Las empresas que anteriormente alguna “hicieron la vista gorda acerca del origen de sus materiales”, -según Lezhnev- “tras una presión considerable por parte de grupos militantes y estudiantes universitarios, cada vez son más conscientes del problema”.

"La luz del sol es el mejor desinfectante", dijo.

Continua en "El pueblo congoleño indefenso es la verdadera víctima de las guerras de los minerales de sangre"


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