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De cara a la crisis

25/12/2010 20:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La crisis nos ha afectado a todos; pero sobre todo por unos cambios específicos que han venido a agravar nuestra situación anterior. El fenómeno de una economía en continuo receso no es sólo un tema continuo de los medios de comunicación

Europa  Press

Echando un vistazo a los precios, en comparación con los de años pasados, nos damos cuenta de que la carestía de vida ha aumentado considerablemente. Tanto el encarecimiento de los productos como la subida anunciada del IVA han sumido nuestras ya mermadas economías en una profunda “crisis”, por no llamarlo de otra manera. Nos encontramos, sin embargo, ante un dilema bastante peliagudo. Si queremos que los sueldos suban, ¿no tenemos que elevar también el precio de los productos para pagar esos sueldos? Y si aumenta así el precio de los productos, ¿no se reduce a su vez la capacidad adquisitiva del consumidor? Como diría alguien: esto es “la pescadilla que se muerde la cola”; un dilema que no tiene por donde cogerse y que, para más “inri” ha venido acompañado por otros inconvenientes como la subida constante de impuestos por parte del Gobierno, cosa que no nos ha ayudado en nada y que además nos empobrece más de lo que ya estábamos.

La solución más plausible, por otro lado, no parecen ser las huelgas, de las que se deduce que únicamente sirven para perder dinero y darle unas pequeñas vacaciones a los ajetreados trabajadores más que para solucionar algo. La voz del obrero, cada vez menos escuchada, se ha convertido en los últimos años un motivo más de burla que de orgullo. Parece ser que el querer “ganarse el pan” no es nada beneficioso para un país que prefiere vivir de especulaciones y fraudes. Pero dejemos la cuestión aquí, porque la razón de escribir este artículo no es causar polémica, sino emitir una queja que está constantemente en la boca de todos.

A quien no quiere escuchar- por muy alto que se digan las cosas-, todo le resultan palabras necias: y así ha sucedido en esta ocasión. La solución no la conocemos ninguno, puesto que si algún economista supiera la salida de este laberinto económico, ya habría aportado su opinión. No obstante, aún nos queda el deseo de esforzarnos y cambiar las cosas, el caso es que este esfuerzo nuestro consiga cambiar algo.


Sobre esta noticia

Autor:
Silvia Patón Cordero (10 noticias)
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Tipo:
Opinión
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