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De las fricciones con la realidad

16/11/2009 04:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La inmersión en la realidad es dura para todo viviente. La lucha por la existencia pasa por relaciones de reparto -y a menudo de conflicto- con los otros vivientes

De las fricciones e inadaptaciones con la realidad. JesRICART

La inmersión en la realidad es dura para todo viviente. La lucha por la existencia pasa por relaciones de reparto -y a menudo de conflicto- con los otros vivientes. Este es un teorema universal que vale para todas las especies animales extensible al campo de la vegetación. Vistos en perspectiva todos los individuos vivos (humanos y no humanos) convergemos en un gran ring de lucha por el espacio y por sus recursos. A diferencia de un combate de boxeo, en las luchas que contiene la naturaleza no hay siempre un vencedor claro. En las peleas concretas uno sobrevive y otro muere, pero en la visión global de todo el panorama las especies formamos parte de una compleja escala trófica: nos comemos los unos a los otros para sobrevivir en el sentido más exacto de tal afirmación. Los individuos mueren a cambio de que el grupo prevalezca. En las imágenes, tantas veces pasadas de la vida animal africana, cada vez que un depredador se lanza a una manada de animales de la que uno de ellos cae como presa, esa presa permite la continuidad dentro de la relativa tranquilidad del resto de su grupo hasta un siguiente ataque. Los animales más pacíficos son los herbívoros, algo que también se ha confirmado en la reducción de los niveles tensionales de violencia en los humanos que hacen dieta vegetariana.

El darwinismo social quiso entender que los esquemas de lucha por la supervivencia en la vida animal salvaje son los que en el fondo siguen rigiendo en la vida animal inteligente de la condición humana. Afortunadamente, no es una teoría consensuada y tiene por réplica otra forma de entender la coexistencia humana desde la cooperación y la concordia.

Una parte de la patología mental conectada con la inseguridad (la de la personalidad inestable) está relacionada específicamente con el temor al daño que pueda ocasionar la relación con los demás. Las pequeñas y grandes fricciones con el otro compendian estados de inadaptación con la realidad pero también de la realidad con el que quiere vivirla desde la autenticidad. No es un juego de palabras sino una toma de posición rigurosa. La persona que se reconoce como inadaptada por su trastorno de personalidad o de conducta (de hecho el trastorno de personalidad es medido por el trastorno de comportamiento) se parapeta para no fracasar en nuevas experiencias participativas en sus reuniones con los demás. Una vez que cae en su pozo del que teme salir todo lo que le llega de la realidad, de ese afuera, es un fragmento que le permite ver su escotilla. El famoso mito de la caverna platoniana se puede aplicar a la interpretación de la salud mental. La falta de ésta lleva a interpretar los hechos por sus sombras proyectadas -metafóricamente hablando- en las paredes de la cueva; de un modo similar la falta de raciocinio equilibrado lleva a tomar por válidos todas las imágenes y conceptos alimentados por falsas interpretaciones de la realidad.

El problema conceptual empieza con la noción -en singular- de realidad como si solo hubiera una. Si se habla continuamente de la pluralidad, de las culturas, de las tradiciones, de los demás, de las diferencias ¿por qué ese empeño en disfrazar la realidad como una sola? Al hacer de esa amalgama de realidades la Gran Realidad, es tanto como no dejar opción a los individuos para crear la suya propia como si todo estuviera decidido -o predestinado- de antemano. Lo cierto es que la realidad cambia por el conglomerado de todas las realidades que contiene y el hecho de que siga existiendo una interpretación dominante de ella no impide que emerjan interpretaciones alternativas más fiables. Eso compete al campo de la salud mental. La categoría del loco ha dejado de ser el del tipo estigmatizado y enjaulado al que los demás temían y del que se libraban (desde encerrarlo hasta matarlo) a la de la persona con unas determinadas limitaciones que dependiendo de su grado de su incapacitación admiten una cura y una readaptación al medio.

La psiquiatría se ha distinguido tradicionalmente por sus intervenciones en adaptar -a toda costa- a los inadaptados, para revalidarlos como entes sociales reintegrados o devueltos al sistema para no solo hacer vida normal sino también productiva y consumista. Ha intervenido en los formatos y los efectos más que en las causas y en las explicaciones de los orígenes de las disfunciones conductuales. Tomando la plantilla de la medicina biológica ha neutralizado síntomas dopando las consciencias. De esa manera la cura ha quedado relegada su profesionalización negando el rol de superación de los propios afectados.

La presentación de la realidad como una sola a la que doblegarse todas las conductas ya tiene algo de falaz al estigmatizar todo lo distinto como inaceptable. Eso hizo que con la excusa de la locura se acribillara a todo lo que no convenía. El enfermo mental marcado por esa visión institucionalista y desahuciado socialmente ha llegado a creer en ese papel pasivo y victimizado que se le ha asignado. La explicación biogenetista de que la enfermedad era una herencia o lacra por la via del ADN1 dejaba al enfermo sin armas propias para enfrentarla.

En medicina natural se habla de que hay enfermos y que es un error hablar de enfermedades, tambien desde la psicoterapia analítica evolucionada hay que enfrentar cada situacion concreta. Cada persona es su universo y sean cuales sean los condiciones de tipo familiar y biológico su cura pasa por la autoasunción de su síntoma y el compormiso protagonista en su solución.

Reclamación de normalidad se basa en la idea de que la realidad es una sola

A menudo se pregunta por una solución definitiva y estable porque en la mente del sujeto psicopatologizado se fantasea sobre la categoría de normalidad en la que no lo está olvidando que no hay ni un solo individuo vivo que no pase por la lucha existencial y por la autodefensa de su equilibrio. Dicho de otra manera, no hay ningún otro que sea modélico para vivir o que pueda ser tratado como el paradigma más representativo de la especie. Lo que a cada cual le toca trabajar por y para sí mismo no es substituible por la intervención externa, aunque obviamente la contribución profesional tenga una responsabilidad importante en la cura.

La realidad, esa gran realidad asi presentada, en versiones distintas según zonas de poder y tradiciones, no puede ni va a complacer todo el mundo, aunque no faltan castas con morriña de los viejos tiempos en que decían vivir mejor con rigideces y restricciones cuando las palabras eran prohibidas y las sonrisas brillaban por su ausencia. Una sola realidad -así tomada- es máxzs difícil de complacer que un aglomerado de realidades convergentes que complacen a distintas posiciones personales de sus habitantes. Ante la realidad como un todo, en su versión totalitarista, el individuo asintótico desde sus rarezas y discrepancias, no puede vivir en la complacencia. Eso junta en marginalidades equivalentes la genialidad con la locura, la personalidad excéntrica con la patología. La reclamación de normalidad se basa en la idea de que la realidad es una sola en lugar de una plural que continua distintas normotipicidades. El sujeto disfuncionado -y que lo pasa mal- por sus pulsiones y compulsiones no puede ignorar que nadie está exento de sufrimientos a perpetuidad ni a salvo de los prejuicios que los actos de vivir en sociedad le ocasionen. Su proceso de cura pasa por dejar a un lado los calmantes para vencer las crisis desnudas y crudas con técnicas de autoprotección, consiguiendo la madurez por la via del autoconocerse y no por la adaptación a toda máquina para pasar por lo que no se es por normal que se aparente ser.

Ciertamente, la condición de norma y/o normalidad pasa por el estudio de características comparativas y de propiedades discriminativas que distinguen a una especie y a los grupos y subgrupos. El hecho de no pertenecer a los grupos dominantes de la especie no significa que se deje de pertenecer a ella ni que sea imposible la coexistencia compartida y reconocida con el resto. En la cinematografía española se acaba de dar un gran paso2 teniendo por protagonista de una historia, a un afectado por el síndrome de Down cuyo actor Guillem Jiménez lo padece de verdad. Este trabajo plataforma dos conceptos cruciales: 1/ no hay nadie que no tenga sus propios síntomas y déficits, y 2/ se tengan las limitaciones que se tengan y por distinto que se sea a los demás todos tenemos la necesidad de proyectar lo que somos y el derecho a la atención ajena.

En la psicopotalogía diagnosticante a propósito de los conflictos de relación y adaptación se ha confundido el retraso con las dificultades de adaptación y alas diferencias. Contribuciones como las de Chelly, Jamel en la identificación del gen(oligofrenina-1) del retraso mental actuante en 3 por mil hombres y que afecta menos severamente en las mujeres siendo que la causa genética está en el cromosoma X, del que las mujeres poseen dos3 no reduce el hecho de la lucha en la inserción en la realidad (es decir en la pluri-realidad) desde su cuota de real de cada persona con sus atributos y faltas.

Si no se pierde vista que toda interacción en la realidad como sujeto interviniente no se libra de las fricciones y los esfuerzos de adaptación la categoría de normal se sustituye por la de la distinción posibilitando la facilidad de vivir con los demás y facilitándoles que vivan con uno.

1Crick. Instituto Salk de California. investigador del ADN junto con Watson en 1953 descubren la doble hélice. Satisfizo una explicación de la copia celular a partir de las bases del ADN. Eso abrió paso a la comprensión del código genético y al dogma en biología de un gen-una proteína.

2En León y Olvido, digirida por Xavier Bermúdez.

3Nature mayo 1998


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Jesricart (4 noticias)
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