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La defensa del acusado de matar a su mujer en Murcia alega "trastorno paranoico, celopático y drogadicción"

01/12/2009 15:38 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La defensa del acusado que mató a su mujer y trasladó su cadáver hasta la Jefatura Superior de la Policía Nacional de la capital murciana en enero de 2008 alegó hoy, en la primera sesión del juicio que se celebra en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Murcia --que se reanudará a las 16.30 horas--, que éste padece un "trastorno paranoico, celopático y que es drogadicto de larga duración".

El juicio, que comenzó pasadas las 12.30 horas tras la constitución del Jurado Popular --compuesto por tres hombres y seis mujeres--, se prolongará durante tres sesiones y en el mismo, las tres acusaciones --Ministerio Fiscal, Acusación Particular y la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género del Ministerio de Igualdad-- anunciaron que presentarán pruebas "demoledoras" que demostrarán que los hechos cometidos son constitutivos de un delito de asesinato.

El abogado defensor, José Muelas, comenzó su intervención dirigiéndose a los miembros del Jurado Popular, a los que puso de manifiesto que "hay momentos en lo que nadie te quiere y te convierten en una especie de apestado a quien todo el mundo le gustaría verte muerto". En este momento, argumentó, José V. "es como si no tuviera hijos y hermanos".

En este sentido, Muelas desmontó la presentación de los hechos que las tres acusaciones expusieron al Jurado Popular, por cuanto consideró que su defendido "inició su actividad delictiva arrebatando la vida a otra persona con 64 años, cuando jamás había cometido un delito, no tenía ni una multa de tráfico y había creado una empresa, estaba casado 38 años y tenía tres hijos".

Así, sacó a colación el informe que un psiquiatra y un psicólogo del hospital psiquiátrico Román Alberca de Murcia realizaron al procesado la semana pasada a instancia suya; informe en el que se pone de manifiesto, según estos médicos expertos, que José V. pasaba, en los momentos en los que cometió el crimen, "por una depresión diagnosticada", que lo certificará su médico, adelantó el letrado.

Dicho informe dista del que realizaron los médicos forenses después de que José V. matara a su mujer asestándole dos puñaladas con un cuchillo de 13 centímetros de hoja, según Muelas, puesto que los forenses "no dijeron" en su momento que el presunto asesino "llevaba consumiendo durante más de ocho años una sustancia 6.000 veces más potente que la morfina, una morfina sintética" que le es administrada vía oral, "con un palo en la boca".

De hecho, José V. hizo su aparición precisamente a los asistentes a este juicio tomando esta medicación, sin esposar, con una botella de agua y un estado de salud "deteriorado", apoyándose de muletas para andar escoltado por dos agentes policiales.

Expuesto todo esto, el letrado defensor preguntó a los miembros del Jurado Popular si "el estado mental y emocional" de José V. "es tan equilibrado como el que puedo tener yo o ustedes", tras lo que añadió que el ser humano "es un animal complejo y en las relaciones sentimentales brotan nuestros sentimientos a flor de piel". Una persona en estado normal, indicó, "no puede hacer ese tipo de cosas y en la cabeza del acusado se ha tenido que fundir algún fusible y no está sano para que cometiera los hechos".

A ello se une el hecho de que afirma que "no puede haber" en el mismo hecho "alevosía con frialdad premeditada e ira", puesto que si se habla de una cosa no puede decirse la otra, además de que "malamente puede decirse que dentro del coche y mientras circulaba, se había planificado" el crimen.

LOS HECHOS SE COMETIERON "DE FORMA CONSCIENTE".

Por parte de las tres acusaciones, el Ministerio Fiscal aseguró que hay datos "suficientes" que demuestran que José V. es el autor material del crimen, ya que se cuenta con su propia confesión, una vez que trasladó el cadáver de su mujer a la Comisaría de Murcia.

Así como las distintas pruebas que se expondrán a lo largo del juicio: el arma homicida --un cuchillo-- "en el que había restos de sangre", el jersey del acusado, "también con restos de sangre", y el informe del médico forense, en el que se dicta que la causa de la muerte fue ocasionada por el cuchillo que se le clavó a la víctima.

También la fiscal advirtió que la víctima "no pensó que su marido la iba a matar y no pudo defenderse en ningún momento" hasta el punto, resaltó, de que "ni siquiera se quitó el cinturón de seguridad, ya que lo llevaba puesto cuando llegó a Comisaría".

Por todo ello, sostuvo que fue un "ataque totalmente sorpresivo, un asesinato en el que concurre la circunstancia agravante de parentesco y la atenuante de confesión".

Durante la presentación de los hechos al Jurado Popular, subrayó que los hechos se cometieron "total y conscientemente por parte del acusado", al tiempo que señaló que éste no padece "ninguna enfermedad mental ni psiquiátrica", aunque no negó tampoco que tenga problemas para caminar. "Tiene una enfermedad, toma una medicación muy fuerte por los fuertes dolores, pero significa eso que puedes matar impunemente", cuestionó.

Su exposición de lo acontecido se apoyó, igualmente, en el informe de los médicos forenses, en el que se concluye que el procesado tiene una personalidad "muy narcisista y conserva plenamente su capacidad mental y sabe cómo y por qué lo hizo".

Tanto la Abogacía del Estado como la Acusación Particular coincidieron en calificar el hecho de asesinato, así como la imposibilidad de la víctima de defenderse y la actitud "cobarde y de alevosía" de José V. en el momento de cometer los hechos. También están de acuerdo con el Ministerio Fiscal en que el acusado tiene un padecimiento físico "pero no psíquico" y que el dictamen de los médicos del hospital Román Alberca "se emite dos años después del crimen".

LOS HECHOS.

Los hechos ocurrieron en enero del pasado año, cuando José V. mató a su mujer, con la que llevaba 38 años casado y tenían tres hijos en común, al negarse ésta a retomar la relación, y llevó su cadáver en coche hasta la Jefatura Superior de la Policía Nacional.

El acusado fue a recoger a su mujer a casa de su hijo, y una vez que ambos ya estaban en el vehículo, comenzaron a hablar sobre su situación personal y la posibilidad de volver juntos, a lo que la mujer se negó.

En ese momento, iniciaron ambos la marcha hacia la autovía para que ésta volviera a casa de su hijo, momento en el que el acusado, tras insistir nuevamente y "contrariado por dicha negativa", cogió un cuchillo que llevaba en el bolsillo lateral de la puerta del conductor, de 13 centímetros de hoja, y "de modo sorpresivo y sin que pudiera ser advertido por la fallecida, le asestó una primera puñalada en el hemitórax izquierdo, que lesionó el pulmón produciéndole una fuerte hemorragia y un 'shock' hipovolémico que le causó la muerte".

La segunda puñalada en la espalda afectó al quinto espacio intercostal de la víctima, que si bien no era mortal de necesidad, coadyuvó a que se produjera el desenlace fatal.


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