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Del Bosque, el pseudoentrenador

25/06/2009 12:51 9 Comentarios Lectura: ( palabras)

El seleccionador nacional repite los mismo errores desplegados en su etapa madridista e incorpora otros nuevos que denotan su falta de trabajo y de rigor

La derrota de la Selección Española de fútbol en la semifinal de la Copa de Confederaciones no supone un fracaso desde el punto de vista de la competición en sí, menor en comparación con un Europeo o un Mundial. Pero si que ha de provocar una reacción en el cuerpo técnico que les haga ver que, a pesar de contar con excelentes jugadores, un equipo se arma desde la seriedad táctica y la congruencia entre todas sus líneas, además de con un mínimo de preparación física, lo necesario para afrontar un encuentro de élite con ciertas garantías. Del Bosque ha demostrado que, a día de hoy, no ha conseguido aunar esos requisitos. El combinado nacional, desde que él acudió a su dirección, ha ido devaluando el brillante juego que llegó a ofrecer en le Eurocopa con Luis Aragonés. Sólo se recuerda un momento de gran notoriedad: el choque amistoso disputado contra Inglaterra. El resto, un par de victorias en el último minuto (Bélgica y Turquía, ambas fuera de casa), y otras dos por la mínima (Turquía en el Bernabeu y Bosnia), que delatan que no es oro todo lo que reluce. Sí es cierto que España ha mantenido su apuesta por el fútbol de toque. Bueno sería que, encima, el nuevo entrenador hubiera optado por cambiar la fórmula del éxito. No obstante, ese juego vertical y rápido de movimientos, se ha ido depreciando hasta un ámbito de actuación en el que predominan los pases horizontales, ejecutados desde la lentitud y, en ocasiones, también reforzados por la imprecisión, resultado de querer llegar a la portería cuanto antes.

Pero no han sido estos los únicos defectos que ha ido acumulando el gran Vicente desde que llegó a la Federación. Como cada maestrillo tiene su librillo (mal que le pese al entrenador este dicho, pronunciado por Florentino como excusa para no renovarle el contrato con el Madrid allá por 2003), el salmantino ha recuperado para la Selección aquellos errores que salían a relucir con demasiada frecuencia cuando su Madrid saltaba al campo. A saber: no hay rigor táctico ninguno. La defensa se desparrama a las primeras de cambio, se diversifican los desajustes en los marcajes y no hay capacidad para contener las embestidas de los rivales, sobre todo cuando se traducen en contragolpes. Más: las líneas ofensivas (mediocampo y delantera) se han olvidado de presionar, y en el momento que se acuerdan de la conveniencia de hacerlo para recuperar el balón lo más pronto posible, se disponen de manera desordenada, a destiempo y sin acuerdo previo. Sigamos: no ha estrategia, como bien recordarán Zidane, Roberto Carlos y compañía. Para Vicente, eso no existe. Si acaso, se limita a ejecutar, una vez tras otra y cansinamente, el llamado gilicórner, con la ineficacia que caracteriza a esta absurda acción. Para muestra, un botón: ayer España lanzó 17 saques de esquina, todos y cada uno de ellos, sin peligro para la zaga americana. Aún hay más: como cabía esperar tras observar, temporada tras temporada, como se las gastaba su Madrid en los balones aéreos, cada falta o córner en contra implica desconcierto para los nuestros, además de fallos en las marcas y, la mayoría de las veces, serio riesgo de gol. Vuelta al Madrid de los galácticos. Ese Madrid que, además de aglutinar todas estas taras, no mostraba signos de buena condición física, fruto de la inexistente preparación al respecto.

Del Bosque, asimismo, tampoco está sabiendo utilizar sus efectivos de forma correcta. Ha ideado para Cesc un lugar en la banda derecha que no le corresponde por físico, estilo de juego ni características. Se le condena al ostracismo. Los dos delanteros permanecen invariables arriba, sea cual sea su estado anímico, que se traslada sobre el terreno de juego, y su actuación en el partido, en el caso de Torres más mala que buena. Güiza ha desaparecido, cuando se antoja un jugador útil para desatascar defensas rivales con su movilidad y capacidad técnica. Pero es que, amigos, esa es otra de las innegables cualidades de Vicente: no sabe leer los partidos. Retrasa una enormidad los cambios, si es que llega a hacerlos, cuando resulta evidente a ojos del más ignorante en la materia que el equipo necesita de ellos. Y si los efectúa, es de forma errónea, tardía e incomprensible. ¿Dónde estaban ayer Güiza y Silva? Si vas a colgar balones al área en los últimos minutos, ¿por qué no dar entrada a Llorente? ¿Cesc se merecía ser el primer sustituido? ¿Tan bien estaban jugando Riera, Ramos, Villa o Torres como para que gozasen del privilegio de continuar en el césped? Sólo el gran Del Bosque sabe la repuesta. Luis Aragonés, en cambio y aunque parezca mentira, sí supo oxigenar el grupo en cada momento y acertó de pleno en las sustituciones que llevó a cabo durante toda la Eurocopa. Vicente, esa es otra, no entiende de dosificaciones. Eso no va con él. Pregunten a Zidane, Roberto Carlos y compañía.

Llegados a este punto, mucha gente pensará y exclamará que Del Bosque no tiene que ser tan malo cuando está donde está y, más argumentos a su favor, cuando ganó lo que ganó con el Madrid. Pero Vicente es uno de las personas más afortunadas del mundo. Se le dio la oportunidad de hacerse cargo del Madrid cuando su currículum en los banquillos aún estaba sin estrenar. Sólo había dirigido a grupos de la cantera, en los años previos a su llegada al primer equipo ni siquiera eso, ya que permanecía como mero observador de “la Fábrica”. Se inventó una defensa de circunstancias compuesta por tres centrales (Karanka, Helguera e Iván Campo) para conquistar la Octava Copa de Europa. Ese es uno de los pocos logros en su haber. Con la presidencia de Florentino, se le puso a su disposición una serie de jugadores inigualables, en su plena madurez. Muchos, fueras de serie. Pero nunca supo hacer de ellos un conjunto. El Madrid de los galácticos no jugaba bien. Hacían malabarismos, cada uno por su cuenta. Su calidad individual resolvía partidos. El Madrid de los galácticos fue fiel reflejo de todos los defectos arriba mencionados, tal y como lo está siendo ahora, cada vez más, la Selección. Del Bosque murió con Hierro en la semifinal de la Copa de Europa del año 2003 en Turín, para vergüenza del propio jugador, aunque se duda de que la llegase a sentir (ahora, como secretario técnico de la Federación, le recompensa con el cargo de seleccionador) e incredulidad de los aficionados, que asistían a un ejercicio de chantaje consumado pocas veces visto. Mientras, Ronaldo recién salido de una lesión, aguardaba en el banquillo. A pesar de todo, Vicente ganó otra Copa de Europa y dos Ligas. El mérito de Del Bosque fue, según se dice, controlar al vestuario. En efecto, es bastante fácil mantener a los jugadores en firme si no se habla con ellos, no se les exige trabajo y no se preparan los entrenamientos. ¡Cómo no iban a estar encantados con él!

Del Bosque ha depreciado esta Selección: no hay rigor táctito, no se presiona al rival y el juego es demasiado previsible y estéril. No se trabaja la estrategia, fruto de la falta de preparación

Del Bosque no fue renovado en 2003. Recordemos el detalle: no se le prolongó el contrato, en ningún momento se le rescindió. Pero él ha querido hacer de ese hecho un alarde demagógico contra Florentino, que ha sido creído por mucha gente, dispuesta a considerar a Vicente como una persona inquebrantable, inhabilitado para decir una mala palabra de nadie. Pero sí las dice. Discretamente, cada vez que tiene una oportunidad, critica al nuevo presidente del Madrid. La última: unos grandes jugadores no hacen un gran equipo. En efecto, habla la voz de la experiencia. Él nunca lo logró hacer. Por eso no continuó en el Madrid, con independencia de que Pérez fracasase en sus contrataciones posteriores. Del Bosque ha de estar agradecido a todas las personas que trabajaron con él en el Madrid y, por supuesto, a quienes le mantuvieron en su puesto más tiempo del necesario, pese a no aprovechar convenientemente un equipo llamado a cotas más altas y compatibles (ganar una Champions no implica dejar de hacer lo mismo con la Liga, y viceversa).

Tras su etapa en el Madrid recaló en el Besiktas. Fracaso, con todas las letras. Cuando no hay grandes jugadores, el verdadero Vicente aparece en su plenitud. Seis meses duró en Estambul, tres más de lo que inicialmente pretendía la junta directiva del club turco, que cedió a las exigencias de su presidente para aguantar al salmantino durante más días de lo que hubieran deseado ¿Y luego? Nada. No volvió a entrenar hasta que su amigo Hierro lo llamó para la Selección. ¿Por qué semejante asueto? Primero: no tiene nivel para dirigir un equipo de forma coherente, ya que es enemigo del trabajo y sus entrenamientos son estériles en producción. Quizá muchos presidentes se hayan dado cuenta de ello. Segundo: cuando el bueno de Vicente, recto donde los haya, ha recibido alguna oferta, se ha desmarcado solicitando un sueldo desorbitado, inalcanzable para la mayoría de los clubs. Quizá él mismo sea consciente de que, en caso de aceptar, se le destaparían las vergüenzas como ya le sucedió en Turquía, donde, por cierto, le hubieran ido mejor las cosas si hubiera insistido en tratar de formar un equipo con el mismo ingenio y el mismo empeño que puso para cobrar su finiquito.

Ahora en la Selección, Vicente vuelve a revelarse como un técnico limitado, incapaz, no ya de sortear las dificultades que le surgen en el camino, si no de consolidar a un equipo que ya estaba edificado y que, con él, corre el evidente peligro de derrumbarse.


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Carlos Balboa (266 noticias)
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Carlos (25/06/2009)

Totalmente deacuerdo... para el español de bien es una vergüenza, que digo una vergüenza, un fracaso, que un equipo como el combinado nacional, que ha llegado a maravillar al universo con su fútbol desplegado haya caído con Estados Unidos. Por favor señores que aquí no juega Kobe Bryant

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TeTo (25/06/2009)

Excelente documento charlie!!! hierro ha metio a un pelele de seleccionador, una marioneta, enhorabuena por tu supernoticia!!! mas de estas, mas!!

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luis v (25/06/2009)

Estoy de acuerdo con tu noticia, aunque la selección pare que perdía desde le primer minuto y el partido dura 90 minutos, volvemos a las andadas, los triunfos con los grandres llegan cuando jugamos con un punta.

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MIGUEL (25/06/2009)

ESPAÑA LA HAN REGRESADO A SU REALIDAD, SU MEDIOCRIDAD,
CONTRA ESO NINGUN ENTRENADOR POR MAS BUENO QUE SEA
COMO DEL BOSQUE PUEDE HACER NADA

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Kanu (25/06/2009)

anda PSEUDOPERIODISTA, no seas tan demagogo y relata tb lo bien k le ha ido a esa persona tan bien educada k es luis aragonés en turquía, igual k a Del Bosque. Sólo le tenéis odio porq no traga a Florentino como la mayoría, k le hacéis felaciones a diario en todos los medios. CON DEL BOSQUE HASTA LA MUERTE !.

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Shus (25/06/2009)

el soplapoyas se va a cargar la seleccion!! cagon la ostia!! ala callee ya antes de cagarla y lamentarnos en el mundial!!

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Msuarez (26/06/2009)

Que del Bosque no es un entrenador brillante lo sabemos todos. Al menos Luis Aragones se retiro de manera inmejorable y dejó un legado de futbol y una seleccion unida y con buen ambiente, y jugadores humildes. En fin, que si la seleccion se estrella en el Mundial, seria una pena porque tenemos un bloque muy bueno y solvente para llegar muy lejos y aspirar al titulo, pues echaran a del Bosque, pero el daño ya estará hecho.

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Fanso (26/06/2009)

Carlos te felicito por la nota, muy bien expuesta y argumentada tu opinón, con la que además estoy bastante de acuerdo. España tiene que ir poco a poco, y dejarse de ponerse etiquetas de "invencibles" o "mejor seleccón del mundo", cosas que nunca ha sido. Con los pies en la tierra este equipazo puede conseguir muchas cosas.

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Donmondolio (27/06/2009)

Se te podría tachar de oportunista y que se nota que estar escrita subjetivamente, pero creo que tienes más razón que un santo. Aún así, pensaba que Del Bosque era el mejor o de los mejores para sustituir a Luis (aunque pienso que no le tenían que haber forzado a irse) precisamente por las características-defectos que has citado, pero este equipo no está tan cimentado como yo creía