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Derribo en Ucrania. Misiles de combate contra aviones civiles

19/07/2014 05:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El derribo de un B777 de Malaysian Airlines por un misil antiaéreo en el este de Ucrania con el terrible balance de 298 victimas pone de relieve la terrible vulnerabilidad del tráfico aéreo civil ante el armamento antiaéreo moderno y la terrible de la posibilidad de error

En el momento de escribir esta crónica y tras una serie de rumores e informaciones contradictorias iniciales todos los indicios apuntan a las milicias prorrusas del derribo del avión de pasajeros malasio por motivos que todavía se desconocen aunque la confusión del B-777 por un avión de transporte ucraniano, quizás un Antonov de transporte, podría ser la explicación más lógica frente a la suposición un tanto simplona de este crimen como un simple asesinato a sangre fría.

¿Cual habria sido el arma empleada en el derribo? No parece haber duda que un sistema de misiles conocido en occidente como SAM-11 "Gadfly" (Tábano) en código de identificación OTAN y BUK 9K37 en Rusia

Ahora bien si fueron los milicianos prorrusos los responsables del derribo la pregunta surge: ¿De donde obtuvieron los prorrusos el arma? ¿Como aprendieron a manejarla? ¿Cual fue la secuencia del derribo? Y lo cierto es que las respuestas pueden ser más sencillas de lo que la situación aparenta.

¿De donde salieron los SAM-11?

Desde que se inició el conflicto en el este de Ucrania entre el nuevo gobierno de Kiev y el ejército de esa república contra las milicias que pretenden anexionar las provincias orientales de Ucrania a Rusia, estas solo contaban con armamento ligero y medio y su capacidad antiaérea se basaba en misiles portátiles SA-16 y SA-24 disparados desde el hombro y de guía infrarroja. Son armas de corto alcance, 6.000 metros a lo sumo, y solo validos para el derribo de helicópteros y aviones en vuelo bajo.

Con este equipo ya obtuvieron algunos éxitos como el derribo de varios helicópteros y de dos caza-bombarderos ucranianos en vuelo rasante así como de un avión de transporte An-24 que volaba a baja cota, con todo la aviación ucraniana volando a alturas medias y altas eran invulnerables a este armamento con lo que aumentar la altura en sus misiones de combate anulaba la amenaza.

La situación cambió totalmente cuando a finales de junio los milicianos asaltaron un base ucraniana en la región de Donetsk y se hicieron con no menos de tres lanzadores de misiles antiaéreos SAM-11 con sus respectivos vehículos de apoyo.

Orgullosos y conscientes del efecto propagandístico de su éxito los rebeldes colocaron las imágenes del material capturado con profusión de fotos y comentarios en Twitter. Ya disponían del material para enfrentarse a la aviación enemiga a media y alta cota.

¿Como manejar el sistema?

El SAM-11 no es un simple Kalashnikov el complejo consta de tres vehículos: Un puesto de mando, un vehículo radar y el vehículo lanzador. Cada parte del sistema es vital para funcionar como un todo de forma efectiva.

El puesto de mando es el cerebro del sistema, es  desde él donde se dirige todo el complejo y cargado de pantallas y controles en las que se disponen frente a ellos los artilleros que manejan el sistema  se dirige toda la batería.

Los ojos son el vehículo radar en el que se alojan dos antenas, una de exploración encargada de vigilar el cielo y otra de un radar de seguimiento encargada de seguir al objetivo designado. Tras detectar un blanco en el área de búsqueda del radar de exploración y este eco aparecer en las pantallas del puesto de mando, desde este se enciende el radar de seguimiento que lo fija y lo sigue mandándose todos los datos al lanzador de misiles.

Es necesario desarrollar un sistema de identificación de aviones civiles que si no eviten nuevas catastrofes estas no puedan ser excusadas por el error o la ignorancia

El lanzador son los puños y solo se emplean al final cuando todos los datos han sido introducidos en los misiles. Y cuando el blanco esta fijado y enganchado desde el puesto de mando se da la orden de fuego, de habitual para asegurar el derribo de un avión de combate moderno la salva suele ser de ser de tres disparos, solo sí sobra munición cosa bastante llamativa por el coste de cada proyectil, aunque es desde el puesto de mando en que se decide cual sera el tipo de fuego a realizar de uno o más misiles dependiendo del objetivo.

Desde luego el manejo de radares controles y pantallas de ordenador y sistemas informáticos no está al alcance de cualquiera y para una guerrilla de campesinos un sistema como el BUK es simplemente inútil por la incapacidad obvia para manejarlo y mantenerlo pero las milicias prorrusas no son un enemigo de esa clase, sus miembros son antiguos soldados y oficiales de los ejércitos soviético, ruso y ucraniano que han recibido una instrucción completa, incluido el manejo de sistemas antiaéreos como el SAM-11 y entre sus combatientes se encontraría personal capacitado para su manejo, para colmo Rusia puede ser reticente a suministrar armamento de esta clase a los rebeldes pero muy permisiva a que "voluntarios" crucen la porosa frontera ruso-ucraniana a ayudar a sus hermanos de "mas allá del D´Nieper" y les ayuden a manejar armamento especializado.

Con estas premisas la capacidad de empleo de este arma por parte de los rebeldes está garantizada.

Detectado y derribado

Con todo el escenario colocado la escena del derribo bien pudo ser así. Sin un control superior que les autorice o deniegue la orden de fuego y sin una perspectiva de lo que pasa en el resto del espacio aéreo, pues solo son capaces de cubrir su área de vigilancia, los operadores de un sistema SAM-11 desplegado en el terreno ven un objetivo entrar en su zona de control, una burbuja de detección radar de 40.000 metros de diámetro.

Por la velocidad, altura y tamaño del objetivo  y sin recurrir a un escalón superior que les informe de la naturaleza del blanco confunden un B-777 con un avión de transporte Antonov 24, 26 o incluso uno de los cinco An-70 que dispone Ucrania de tamaño y velocidad de crucero similares, el objetivo es blocado por el radar de seguimiento y bastante convencidos que van a derribar un transporte lleno de tropas ucranianas disparan un misil sin valorar siquiera que es un vuelo civil que no puede estar cometiendo el dislate de sobrevolar una zona de guerra.

Contra un misil antiaéreo un caza actual tiene sistemas de alerta que le avisan del peligro, puede ejecutar maniobras evasivas, activar defensas e interferencias electrónicas o lanzar señuelos, tiene posibilidades reales de zafarse pero un vuelo comercial en una trayectoria rectilínea a velocidad constante y a una altura de 10.000 metros, cuando un "Gadfly" puede abatir objetivos hasta 25.000 metros de altura, está totalmente indefenso es como un pato ante la escopeta de un cazador.

El resultado es evidentemente trágico 298 vidas se pierden.

 

Incógnitas y antecedentes

Muchos puntos oscuros están por aclarar y muchas versiones contradictorias se han hecho publicas: que el objetivo era el avión del presidente Putin, que el derribo lo realizó un caza ucraniano, ¿donde están las cajas negras?, etc.

Y con la investigación siquiera en su alborear muchos factores irán surgiendo y nuevas incógnitas planteándose. Sin contar las connotaciones políticas, bélicas y geoestratégicas que este asesinato en masa provocará.

Pero no será la primera vez que un avión civil es derribado por una confusión. En 1983 un B-747 Jumbo surcoreano que había equivocado su ruta de vuelo fue abatido sobre la península de Kamchatka por un caza Su-15 soviético que lo confundió de noche, y toda la defensa aérea rusa cayó en el error, con un avión espía estadounidense que hubiera estado vigilando un lanzamiento de satélites. La tragedia con 269 muertos encendió a grados peligrosos la guerra fría temiéndose una escalada que hubiera llevado al enfrentamiento directo entre las dos superpotencias.

En 1988 el crucero estadounidense USS Vincennes en medio de un combate con lanchas rápidas iraníes en el Golfo Pérsico confundió un Airbus A-300 de las Lineas Aéreas Iraníes, Iran Air, con un caza F-14 de Irán que pensaban se acercaba para atacarle, los misiles antiaéreos Standard del buque lo abatieron con el resultado trágico de 290  fallecidos. Los mismos marinos americanos pese a toda su tecnología solo fueron conscientes del derribo del avión civil cuando restos y cadáveres aparecieron flotando en el mar,   hasta ese instante solo festejaban con jubilo el haber derribado un caza enemigo.

Estos incidentes tendrían que empezar a replantear totalmente los parámetros de la seguridad aérea desarrollándose los sistemas precisos de identificación para que un avión comercial no pueda ser confundido ni identificado por error con un objetivo militar y que su naturaleza sea indubitada al ser detectada por cualquier elemento militar en cualquier lugar del mundo. Puede que no se eviten nuevas catástrofes como estas pero si en el futuro se repiten tragedias de este calado no se pueda alegar confusión ni ignorancia.

Ante un misil antiaéreo un avión civil está tan indefenso como un pato ante la escopeta de un cazador


Sobre esta noticia

Autor:
Antonio Rodríguez Jiménez (163 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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