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Descubriendo el mundo de las personas sordociegas

21/06/2009 11:12 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El día que conocí a una persona sordociega, cambiaron muchas cosas dentro de mí. Cosas a las que nunca le dí importancia, ahora la tenían, porque para ellos, cambiar un detalle de nuestra rutina, significa mucho más

El día que le conocí, estaba muy nerviosa.

Como todos los días, me encontraba en la asociación haciendo el curso de Comunicación en LSE... la tarde estaba siendo más aburrida que de costumbre, la especialista tenía uno de sus días malos, y no le apetecía mucho dar clase... estábamos viendo un vídeo... entonces ella salió y vino con una sorpresa. Era él. Quería conocernos. Le encanta conocer gente.

Algunos recordamos haberle visto pasear por la calle. Si, era la misma persona ciega a la que alguna vez veíamos pasear por la ciudad acompañado de su bastón. Sin embargo ninguno de nosotros sabía que, él, también era sordo. ¿Cómo nos iba a conocer?... ella nos contó algo sobre él... quién era, qué le sucedía... todo muy breve para ponerse a hablar con él rápido... Cogió sus dos manos... las puso encima de las suyas, y empezó a signar como hace con nosotros, como nosotros estábamos aprendiendo a hacerlo. Y él... colocaba sus manos para saber exactamente que figuras estaba haciendo ella... tocaba los dedos... volvía a subir arriba... otra vez a los dedos... era increíble... ¿Cómo podía saber él que un signo salía de la mejilla y significaba azul, o salia se la frente y significaba mientras?

Y llego nuestro turno... primero una compañera, y después yo...

Nervios.

Nunca creo que sentí tantos nervios por conocer a una persona.

"Hola, mi nombre es Uve, mi señal es ..., encantada de conocerte". La manera en que sus manos recorrían mis dedos para conocer todas las letras de mi nombre cuando lo deletreaba... era increíble... Y en ese momento, se inclinó, y me dio dos besos. Justo al nivel que se tenía que agachar... ¿Cómo sabía el punto exacto en el que estaba mi rostro?... yo era más pequeñita que la anterior... y la siguiente incluso más alta...

La manera en que sus manos recorrían mis dedos para conocer todas las letras de mi nombre cuando lo deletreaba... era increíble..

Y después... un olor muy intenso me acompañaba a todos lados. Durante todo un día. Su perfume. Sus manos.

Desde aquel día me gusta el día que puedo encontrarlo paseando por la ciudad. Y suavemente le toco el brazo, y vuelvo a presentarme diciendo que soy alumna de tal persona... (siempre pienso que no lo recuerda, claro... le encanta conocer gente...) ... y le pregunto que tal está... brevemente, y nos marchamos cada uno por nuestro lado... él sonriendo porque durante un momento alguien le ha mantenido fuera de su aislamiento. Yo... respirando tranquila porque una vez más desaparecen los nervios...

Y muchas preguntas, sobre él... a la profesora. Para conocer, por ejemplo, como hace cuando se encuentra con un semáforo en rojo... Muy fácil- nos dice- Suele pasear por el centro por lo que siempre habrá alguien en el semáforo... o casi siempre. Así que... se pondrá muy cerquita de alguien... de tal forma que pueda sentir si esa persona avanza... y entonces, avanzará él... también porque sentirá el movimiento (aire) de las personas al moverse. Ya, lo dije, es increíble.


Sobre esta noticia

Autor:
Uve (1 noticias)
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187
Tipo:
Opinión
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