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De la difusión cultural a la conciencia de clase: Centros culturales en la II República española

09/07/2009 18:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A la hora de crear y consolidar una cultura alternativa a la dominante, un eje fundamental lo constituyen los centros de sociabilidad, especialmente cuando están orientados hacia la difusión cultural e ideológica. Los casinos republicanos, las bibliotecas populares, los ateneos obreros o las casas del pueblo contribuyeron decisivamente a la formación cultural y ciudadana a finales del siglo XIX y el primer tercio del XX.

Cantabria no fue ajena a este fenómeno: centros, ateneos y casas del pueblo en algunos casos abiertos durante el reinado de Alfonso XIII, pero que por lo general proliferaron en los años de la Segunda República.

Es de justicia subrayar la importancia del Ateneo Popular de Santander, fundado en 1910, y por cuya dirección pasaron personalidades de la cultura y la política local como el periodista Luciano Malumbres o el arquitecto Mariano Lastra – a quien se debe el edificio del Ateneo levantado en 1935– . Entre sus actividades se incluían cursos y conferencias de divulgación científica y cultural, clases de instrucción elemental y formación profesional, promoción de la lectura a través de su biblioteca, excursiones, recitales o conciertos. No tenía formalmente carácter político, pero constituyó un centro de encuentro de republicanos y socialistas, del proletariado y la pequeña burguesía progresista de la capital. El ejemplo se trasladó a otros lugares, con la creación de los ateneos populares de Monte (1930) y Torrelavega (1931).

Los diferentes partidos republicanos contaban con centros propios donde se solían realizar actividades culturales, como el histórico Centro Federal de Santander o las agrupaciones locales radicales y radical-socialistas, en algunos casos con secciones culturales. También se crearon iniciativas de específico carácter educativo, como el Centro Instructivo Radical de Cueto o el Centro Instructivo Republicano Obrero de Liaño, ambos en los años treinta.

Como núcleo suprapartidista destacó la Casa de la Democracia, creada en plena dictadura de Primo de Rivera, concebida como un club que reunía a demócratas de las diversas tendencias.

Por su parte, el movimiento obrero se esforzó en la creación de centros propios, que difundiesen una cultura de clase y emancipatoria. La referencia más importante son las casas del pueblo socialistas – Santander, Torrelavega, Maliaño… – , con un papel de primer orden en la socialización, concienciación y educación de gran número de trabajadores y trabajadoras.

También aparecieron centros próximos a otras opciones, como el Ateneo Obrero de Santander (1930), vinculado al republicanismo federal y el anarcosindicalismo, que contaba con biblioteca, grupo naturista y cuadro artístico, o el Ateneo Libertario de Torrelavega. A su vez, los comunistas impulsaron en Santander un Cine-Club.

Fuente: Diagonal 10jul09


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Autor:
Juanjoll (288 noticias)
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aupv.net
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Reportaje
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