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La dignidad Regional y la dignidad Nacional

13/01/2010 15:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Autor: Antonio Checa

"La situación provocada por los errores de Zapatero, en relación con el Estatuto de Cataluña, representan una emboscada y será acusado de complicidad en el desmembramiento constitucional de la nación española, que es acto de un político de tres al cuarto, no el de un hombre de Estado, algo que el Tribunal Constitucional debería tener presente. La historia será implacable si no lo hace".

J. H. H. WEILER, Catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York y Catedrático Honorario de la Universidad de Londres.

Próximos a conocer la sentencia del TC, después de ¡más de tres años de intolerables presiones e indecisiones!, se han radicalizado peligrosamente las posturas: el catalanismo independentista, con un incongruente socialismo y su Honorable "charnego" a la cabeza se aunan para, muy amenazadoramente, presionar al TC anunciando movilizaciones y desobediencia civil si no les gusta la sentencia.

El provocativo escrito "La dignidad de Cataluña" publicado como una fotocopia remitida pagada en todos los periódicos catalanes, de forma tan uniforme, idéntica e inédita que ni siquiera el 23-F ni, como alguien recordaba, el franquismo llegó tan lejos, es un episodio antidemocrático de consecuencias impredecibles.

El citado escrito parece que fue previamente conocido y aceptado por Moncloa, lo que no sería extraño pues todo tiene una génesis que siempre conduce, como tantos otros desvaríos políticos, a la debilidad de Zapatero, político que incluso a nivel internacional merece las peores calificaciones, carente de criterios y autoridad para imponerse a sus correligionarios catalanes, permitiendo llegar a una posible ruptura democrática, tal vez sin retorno político, territorial y constitucional: ¡"aceptaré el Estatuto tal como venga de Cataluña"!, dijo en una sus muchas "visiones" estadistas.

Frente a la dignidad de Cataluña, o mejor de los catalanes, que sin representarlos se arroga el escrito, está la de España, o mejor la dignidad de los españoles, donde si reside, entre otras, la soberanía estatutaria, mientras siga vigente la Constitución pero, para su control ajustado a derecho, esta última ya prevee el decisorio Tribunal Constitucional.

Por eso, es muy peligrosa la desleal e ilegal postura que se quiere imponer de negar legitimidad al TC para anular, en parte, lo ya aprobado por los parlamentos catalán y español, y ratificado en un indiferente Referéndum en el que la participación no llegó al 50%, con un 30% de afirmaciones, es decir, sólo 1 de cada tres votantes ratifican el Estatuto, frente a más del doble que lo hicieron con la Constitución.

Hace ¡4 años!, en noviembre de 2005 escribí un Artículo titulado "Revisión de los Estatutos de Autonomía:¿de la Reforma a la Ruptura?", donde analizaba el entonces proyecto de Estatuto catalán, que ya articulaba su deslealtad, falta de consenso e incontitucionalidad respecto a la Constitución de la Concordia de 1978, así como una Ruptura frente a la muy trabajada y consistente Reforma democrática, que había prevalecido en la Transición con sus evidentes logros, dando paso a la fragmentación del Estado que el profesor Sosa Wagner expondría después en su libro.

La gran mayoría de los votantes socialistas en Cataluña no son precisamente nacionalistas, y no digamos independentistas. Si personas como Maragall, Montilla y otros apoyan Estatutos como el actual, deberían abandonar un partido nacional y constitucionalista como el PSOE, presentarse con su propio partido y programa nacionalista concreto, y esperar el resultado electoral.

Lo anterior marca una importante diferencia con el País Vasco donde los socialistas no aceptan aventuras independentistas y, en todo caso, hay un mejor entendimiento con el PP en estos y otros temas.

El Presidente socialista de Castilla-LaMancha, Barrera, decía:"El Estado no puede estar acomplejado al asegurar la unidad de España".

Del español por "obligación" se ha pasado al español por "convicción", por "derecho", e incluso para muchos por "devoción", lo que no significa un "patrioterismo" anacrónico y, por supuesto, respetando las Autonomías.

Además la Comunidad Internacional, y en particular la Unión Europea (UE), están preocupadas por los incipientes procesos independentistas en sus Estados miembros: Córcega, Bretaña, Irlanda del Norte, País Vasco Francés, ..., que podrían tomar el caso español como referencia: cuando la dirección es hacia una Federación-Unión de Estados Europeos, el independentismo se mueve en la contraria.

Respecto al Estatuto, los aspectos más previsiblemente incontitucionales harían referencia a cuestiones:

-Identitarias sobre el concepto Nación, la Autodeterminación, los Derechos Históricos, el deber de conocer el catalán, el Principio de Bilateralidad en las relaciones Estado-Generalitat, y "su" papel en la Unión Europea.

-Financieras como la capacidad normativa y responsabilidades fiscales.

-Institucionales como la creación del Consejo de Garantías Estatutarias, para suplantar al Consejo General del Poder Judicial, reforzando el Tribunal Superior de Justicia de la región como última instancia judicial.

-Competeciales solicitando la delegación de diferentes transferencias.

La síntesis anterior sería contraria a la Constitución, entre otros, en sus Artículos 2, sobre la indisoluble unidad de la Nación española, el 138-1, garantizando el principio de solidaridad, el 149-1, sobre competencias exclusivas del Estado.

En contraposición con Zapatero, Suárez tenía una inequívoca voluntad de hacer cambios en profundidad, porque España los necesitaba, eran fundamentales y contaba con un respaldo muy mayoritario nacido del consenso.

Cataluña es una región insigne de España, unida a sus destinos desde hace más de cinco siglos, muy querida, respetada y visitada: nadie va a conseguir el frentismo, porque no tiene ninguna base, salvo para ciertos independentistas, algunos semi catalanes, ciertos nacionalistas socialistas de ambiciones desmedidas, y algunos "progres" de nueva ola que manejan fórmulas organizativas que ni saben lo que significan, ni mucho menos les importan sus consecuencias.

Con Ortega y Gasset convendría recordar "La Rebelión de las masas" y también su "España invertebrada": algunos políticos deben pensar más en la vertebración, el consenso y la solidaridad que en sus propias ambiciones y deseos, ya que por encima de la política de partido y de la política regional debe estar la política de Estado, porque si no, modificando las palabras de Churchill: "Nunca tan pocos pudieron hacer daño a tantos".

Deseo que la solución se reconduzca a los supuestos estrictamente constitucionales, al interés general y solidario pero las amenazas, presiones y desplantes no predicen nada bueno para esta muy centenaria nación, la más antigüa de Europa.

Clases Medias Aragón


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