Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que www.criterioliberal.com escriba una noticia?

Los dineros de la Sanidad Pública

21/09/2010 13:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Desde hace tiempo, los responsables autonómicos de la Sanidad tratan de crear un ambiente propicio para, al menos, introducir el denominado copago sanitario. Se aprovecha cualquier circunstancia, utilizando todos los medios de comunicación, para pregonar continuamente las dificultades económicas que soporta el Servicio Público de Salud. Al ritmo que actualmente crecen los gastos, de manera especial el capítulo de prestaciones farmacéuticas, dicen que en muy pocos años se producirá indefectiblemente la quiebra de la Seguridad Social.

No podemos negar la evidencia, ya que las dificultades económicas por las que atraviesa nuestro sistema público de salud son claramente manifiestas. Es normal que el gasto farmacéutico crezca por encima de lo habitual. La mejora sustancial de las condiciones de vida, combinadas con una buena actuación de la Sanidad Española, han dado lugar a un aumento notable de la esperanza de vida entre los españoles, hasta límites desconocidos hasta ahora. Esto da lugar a un aumento constante de usuarios que precisan atenciones médicas y muchos de ellos, cómo no, un buen número de recetas.

Pero este hecho, por otra parte plenamente constatable, no autoriza a que, desde los distintos Gobiernos autonómicos, como hizo en Asturias Ana Rosa Migoya, se pida sin pudor a los médicos que limiten las pruebas diagnósticas y disminuyan, lo más posible, la prescripción de recetas. Se supone que el médico es lo suficientemente responsable y, en consecuencia, las pruebas que pida serán necesarias para el diagnóstico correcto de la enfermedad del paciente. Y me imagino que, del mismo modo, las recetas se ajustarán a las necesidades demandadas por la situación transitoria del enfermo. Tampoco sería racional que, para ahorrar unos pocos euros, se recorten algunos de los servicios habitualmente prestados por la Sanidad Pública.

La introducción del copago sanitario, al menos para los jubilados antiguos que adquirieron el derecho a esa cuestionada gratuidad a lo largo de una dilatada vida laboral y pagando amplias cotizaciones para ese fin, no solucionaría definitivamente el problema, lo diferiría en el tiempo. El problema económico no proviene de unas cuantas recetas gratuitas que precisan los pensionistas. El problema tiene otras raíces más profundas que no están ocasionadas por los médicos y, mucho menos, por los que han tenido la desgracia de enfermar. El problema viene del mal uso que suelen hacer los responsables políticos de los recursos disponibles que debieran ir destinados exclusivamente para financiar los servicios públicos sanitarios.

Son muchos los chiringuitos habilitados dentro de la sanidad española para pagar complicidades y dar cobijo a un buen número de amigotes, acostumbrados a vivir exclusivamente de la mamandurria y del cuento. Se trata, ni más ni menos, de una especie de PER sanitario con un coste muy elevado que pagamos todos los usuarios de la Sanidad Pública. Son muchos los cargos, carentes de contenido real, que están viviendo a costa de los presupuestos de la sanidad pública. Pero aún hay más. La Seguridad Social corre con todos los gastos originados por los inmigrantes ilegales y otros muchos extranjeros que, sin cotización alguna, acuden masivamente a sus Centros de Salud.

Hay otros sumideros, prácticamente incontrolados, por donde se van importantes cantidades de dinero del presupuesto de la Sanidad Pública. En Asturias, por ejemplo, se han inventado las famosas peonadas y la discutida prolongación de jornada. Se trata de una nueva modalidad de trabajo, evidentemente poco práctica y que, en cambio, resulta demasiado cara si atendemos a los resultados que se obtienen. Un notable despilfarro más de medios económicos en algo que no cumple con los fines teóricos previstos cuando se puso en marcha. Las peonadas, e incluso la prolongación de jornada, serían muy útiles si sirvieran para reducir las escandalosas listas de espera de la sanidad. Todos lo esperábamos, pero hemos sido ampliamente defraudados ya que las listas de espera siguen ahí, aumentando desgraciadamente.

Tanto las peonadas como la prolongación de jornada se prestan al chanchullo, a la picaresca personal y a las componendas interesadas para mejorar el salario sin que, por ello, mejoren sustancialmente las prestaciones asistenciales. Todos sabemos que hay servicios sanitarios que se realizan por la mañana y que figuran posteriormente como hechos en horario de tarde o que, incluso, se disminuya intencionadamente la actividad ordinaria de la mañana para transferir algún que otro caso para la tarde y así justificar la peonada. Los responsables políticos no hacen nada para vigilar y exigir el estricto cumplimiento de sus obligaciones a quienes disfrutan de ese horario extra, que indudablemente sirve para mejorar las percepciones salariales.

Para que no peligre la viabilidad del sistema sanitario que, en líneas generales, ha sido eficiente y muy útil para los usuarios de la Seguridad Social, hace falta una gestión escrupulosa de los recursos sanitarios. Y si es preciso, dejar a un lado ideologías trasnochadas y utilizar más frecuentemente los servicios que ofrece la sanidad concertada, que es hasta tres veces más barata que la pública, como refleja El Comercio de Gijón del pasado día 2 de agosto.

José Luis Valladares Fernández

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

Sobre esta noticia

Autor:
www.criterioliberal.com (1594 noticias)
Visitas:
246
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.