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Discurso en la investidura de Mariano Rajoy de Aitor Esteban

01/09/2016 12:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El portavoz del PNV salió contrariado de la primera votación de Mariano Rajoy

Señoras y señores diputados.

 

 

Permítame que, antes de entrar de lleno en lo que respecta a su candidatura, haga unas reflexiones que tienen que ver con el tema que hoy nos ocupa.

 

Hay que reconocer que es usted único, Sr. Rajoy, en gobernar sin Parlamento, en tirar adelante e ignorar al legislativo, saltándose el Estado de derecho, la división de poderes y haciendo de su capa un sayo. Pasaron sus más de cuatro años de legislatura sin hacer ni caso a la oposición basándose en su mayoría absoluta, aprobando por decreto-ley decenas de materias que no se le habría ocurrido ni al más conspicuo de los padres de la Constitución que pudieran ser objeto de un instrumento como el decreto-ley, creado para casos excepcionales y que desde luego la Carta Magna no admite. Ha llegado a aprobar no cuatro, sino cinco presupuestos en una legislatura de cuatro años.

 

Y después, desde que dejó de tener esa mayoría absoluta, y con la excusa de estar en funciones, lleva gobernando 10 meses ¡sin ningún tipo de control parlamentario! Se supone que la vida sigue, la crisis económica sigue estando ahí, y el Gobierno va tomando decisiones o dejando de tomarlas produciendo unos efectos concretos, en cuanto al impulso o no de la actividad productiva, el mantenimiento del empleo, el estado de bienestar…

 

Pero a su gobierno no se le puede preguntar nada, sus Ministros (cada vez menos, por cierto) no se dignan acudir al Parlamento a las sesiones de control o a contestar preguntas por escrito. O sea, que usted hace y deshace y los demás no podemos saber si está actuando dentro del ámbito que el hecho de estar en funciones le atribuye, o si se ha excedido. Ni podemos decirle que en este tránsito en funciones debe actuar de una manera o de la otra al tomar determinada decisión.

 

Sin embargo, el Parlamento es hoy la única instancia que representa legítimamente la expresión popular, porque un Gobierno en funciones no la representa. Y encima tienen los bemoles de decir que ¡este Parlamento no puede controlarles porque pertenece a una legislatura distinta a la que les eligió! ¿A quién representa usted desde hace 10 meses para negarse al control parlamentario? Es alucinante. 10 meses sin control parlamentario en un país europeo. Y no pasa nada.

 

Y luego dicen a los catalanes que están actuando fuera de la legalidad. Comparado con lo suyo, una bagatela.

 

Dos palabras también para el Tribunal Constitucional, que corre como si le fuera la vida en ello en cuantas ocasiones ha sido requerido por un Gobierno en funciones para enfrentarse al Parlamento catalán, pero al que no le corre prisa para resolver sobre el control parlamentario que pueden ejercer las Cortes. Están de vacaciones, es lo último que he oído. Pues mientras están de vacaciones tienen a la representación popular del Estado con las manos atadas para ejercer su labor. Como si este hecho no pusiera más en cuestión que cualquier otro la falta de vigencia de la propia Constitución que dicen defender. España defiende la Constitución cuando le conviene al que manda y para lo que les interesa a algunos. Para los intereses de aquellos que representan el cuore del sentido patrio sus líneas pueden ser retorcidas como la plastilina. El resto, a los que no son de la liga patriótica española, a esos sí se les aplica la legislación vigente (como al indiferente).

 

Y en este caso es el Tribunal Constitucional de nuevo, con su desidia, quien lo está consintiendo. Y luego nos hablan de legitimidad, neutralidad y derecho. En Euskadi y Cataluña ha perdido cualquier pátina de neutralidad que hubiera podido tener.

 

Señor candidato, ayer hizo un discurso que no esperaba. Me sorprendió desagradablemente. Y me ha dejado muy preocupado.  Fue un discurso rancio e irresponsable. Considerando que es usted un candidato con un grupo parlamentario que no goza de la mayoría absoluta y que con los escaños que parece haber sumado no es suficiente para su investidura, parecería lógico pensar que su discurso debiera estar trufado de menciones a asuntos que interesan a esos grupos parlamentarios de quienes requiriera solicitar sus votos. Desde luego, es evidente que el nuestro no lo buscó.

 

Usted cree que todos estamos obligados a socorrer su candidatura puesto que los asuntos planteados por usted son insoslayables. Dicho de otra manera, debemos actuar así por puro patriotismo. Y es que como usted mismo dice: “España es un gran país” y, consecuentemente, debe estar lleno de patriotas preocupados por la unidad territorial y un poco menos por la economía, las finanzas, el mantenimiento de los servicios sociales, el cumplimiento de las obligaciones internacionales y hasta por proteger el buen nombre del país de unas terceras elecciones que le convertirían en el hazmerreír del ámbito europeo.

 

Este ‘gran país’, con abundantes partidos patrióticamente constitucionalistas, ahora no ya dos, sino cuatro. Esos partidos que vertebran, que velan por el nombre y el progreso patrio, que son la garantía de la unidad constitucional y la buena marcha de España no son capaces de ponerse de acuerdo en un mínimo, no ya para hacer un pacto de legislatura, sino ni tan siquiera para echar a rodar la legislatura, para poner en marcha un Gobierno por precario que este sea.

 

Y hete aquí que, al menos hasta ayer, según numerosos agentes políticos y muchos más mediáticos, éramos los partidos nacionalistas, como el que represento, quienes debíamos soportar sobre nuestros hombros la responsabilidad de echar a andar la legislatura y mantener el Gobierno sea este el que sea. ¿Pero no estamos hartos de oír que los nacionalistas vascos y catalanes son la expresión de una mentalidad pueblerina, egoísta, retrógrada y poco viajada, y como dijo usted ayer, poco democráticos? ¿Vamos a ser nosotros quienes salvemos el buen nombre de España en el contexto internacional?

 

Aunque,   a fuer de sincero, a usted hay que reconocerle que personalmente no ha hecho el mínimo esfuerzo para intentar atraer nuestro voto. Es evidente que  usted no quiere nuestro voto.

 

Nosotros tampoco queremos votarle, por las razones que expondré posteriormente. Pero sus correligionarios en Euskadi se han hartado las últimas semanas en reclamarlo. Tanto Alfonso Alonso (“salgan del frente del no”, “contribuyan a que no haya terceras elecciones”), como Borja Semper (“pacten con el PP”).

 

Lo que resulta más curioso es que el otro gran pilar de la estabilidad española, el Partido Socialista, se haya pasado los dos últimos meses intentando empujar al voto nacionalista vasco y catalán hacia el PP, diciendo que PNV y PDC somos sus aliados ideológicos naturales  Hace falta tener rostro cuando todos sabemos que Pedro Sánchez intentó llegar a la Moncloa la legislatura pasada negociando con nosotros. Tampoco se ha reprimido el señor Iglesias y su entorno, los más puros entre los puros, también patriotas españoles según se autodefinieron, en augurar sin duda nuestro voto favorable a usted.

 

Lo que nos vamos a reír todos si recibimos la llamada del líder socialista para conformar una mayoría alternativa, si como parece fracasa su candidatura, señor Rajoy. Habrá pasado el PNV, en el particular daltonismo de las afinidades ideológicas del señor Sánchez y del señor Iglesias, de ser un verde azulón a ser un verde rojizo cada vez más colorado como los tonos del tomate maduro. Eso si se atreve a intentar gobernar, claro. Porque igual coger las riendas en semejante coyuntura socio-económica no le apetece nada al PSOE.

 

El tercer pilar de la unidad patria, adalid retórico de la igualdad de todos los españoles: Ciudadanos. Ese partido capaz de cualquier contorsión con tal de estar en la pomada.

 

Por si había alguna duda, ya les ha dejado claro que al PNV no le quieren ver en un acuerdo ni en pintura. La señora Arrimadas diciendo que C’s no aceptará que PNV o Convergencia faciliten la investidura de Rajoy, o el señor Villegas asegurando que “el PNV es incompatible por la distancia ideológica que nos separa”.

 

Estos son los que van a poner a vascos y catalanes en su sitio. Para eso nacieron. No para ser un partido de centro, sino un partido intransigente defensor de una idea de España propia de otros tiempos, sin voluntad de llegar a acuerdos con los partidos políticos mayoritarios en Euskadi y Cataluña. El partido que con su presencia haría insignificantes los escaños nacionalistas vascos y catalanes. Yo diría que vistos los resultados en las dos últimas convocatorias electorales han logrado justamente lo contrario. No deja de resultar irónico.

 

Pero están de suerte, Sr. Rajoy. Efectivamente, el PNV no nació con la vocación ni objetivo de ser el partido que proporcionase la estabilidad a España a costa de sus principios, sino para dar cauce al reconocimiento nacional vasco y la articulación de su soberanía.

 

Aléjese de nosotros esta responsabilidad que no nos corresponde en absoluto. ¿Dar cauce a un Gobierno que a partir del día siguiente a la investidura impulsaría iniciativas de recentralización como trofeo a exhibir por el señor Rivera? ¿Un Gobierno al que nuestros votos no podrían limitar por no ser suficientes para obtener la mayoría de la Cámara?

 

No, para eso ya están los cuatro grandes partidos patriotas españoles: PP, C’s, PSOE y PODEMOS. Arréglense entre ustedes si es que verdaderamente piensan más en España que en sus propios intereses partidistas.

 

Ayer, señor candidato, hizo usted una descripción de España intolerante. Para usted el problema más importante no era ni el paro, ni la economía, ni Europa, ni los recortes de su Gobierno. Lo más importante, como dijo usted, es que “fíjense de lo que estamos hablando, de la ‘unidad’ de España”. Una unidad como ustedes la entienden. Excluyente e uniformizadora.

 

Según usted aquí sólo hay una nación. Se lo voy a dejar claro, porque es lo que piensa la mayoría de los vascos. Euskadi es una nación. Los vascos somos una nación. Una nación a ambos lados de los Pirineos. Con una lengua propia que no tiene nada que ver con la española.

 

Para solucionar problemas de identidad del siglo XXI nos saca a colación la Constitución de 1812. Pues mire: el sistema constitucional español tuvo que ser impuesto por la fuerza durante todo el siglo XIX ante las protestas constantes de Diputaciones y Juntas Generales y culminando con un ejército de ocupación. Nunca hemos dado el visto bueno a ninguna Constitución española. Ni a la de 1978 tampoco, donde sólo el 30% del censo la validó.

 

Quiero que le quede claro. No hemos dado el visto bueno a la Constitución española, y siempre nos rebelaremos ante una Constitución y un Estado que no nos reconozca como nación. Usted me habla de unidad, yo le hablo de libertad.

 

¿Pero qué razones podríamos tener para apoyar su candidatura, Sr. Rajoy? Créame que las he buscado en su trayectoria como Presidente del Gobierno y en el acuerdo que ha suscrito recientemente.

 

Porque, señor candidato, nosotros ya le conocemos como Presidente de Gobierno. ¿Por qué deberíamos apoyarle cuando ha utilizado como excusa la crisis económica para recentralizar las competencias? El señor Rodríguez Zapatero modificó con usted al alimón el art 135 de la Constitución convirtiéndose el Estado en la niñera de las Comunidades Autónomas, que ven limitadas sus competencias económicas y financieras y, por lo tanto, su capacidad de ejercitar las políticas que les corresponden. El señor Montoro se ha convertido en una especie de superintendente que prohíbe, concede, castiga y premia a su antojo.

 

¿Por qué tenemos que apoyarle cuando ha sido quien ha aprobado la ley de la Autoridad fiscal independiente, la Ley de Unidad de mercado, el Decreto ‘ómnibus’ 8/2014 que modifica más de 25 leyes de un plumazo, la Ley de Licencias deportivas….todas ellas invasoras de competencias hasta entonces autonómicas?

 

¿Por qué hemos de apoyar su candidatura cuando se permite usted recurrir una y otra vez las convocatorias de la Ertzaintza destinadas a mantener sus efectivos? Simplemente porque les da la gana, a través de la Ley de Presupuestos, sin pasar por la Junta de Seguridad que es donde debería dilucidarse cualquier problema que hubiera. Todo un ataque a la Disposición Adicional 1ª de la CE. La relación foral se basa precisamente en que un Gobierno, por muy español que sea, no puede, a través de una ley propia, saltarse lo que necesariamente ha de ser materia de acuerdo. Tienen usted y el señor Montoro a muchas personas que no saben si podrán acceder a su empleo como Ertzainas por culpa de sus maniobras.

 

¿Por qué habríamos de apoyarle si su Gobierno maltrata a la Ertzaintza como si fuera una policía de segunda categoría negándole información, usurpando su posición como policía judicial natural que le otorga el Estatuto, impidiéndole acudir a los foros de seguridad europeos, negándole el carácter de policía Schengen? En definitiva, tratándola como una especie de policía municipal. ¿Por qué habríamos de apoyarle entonces?

 

¿Por qué habríamos de apoyar su candidatura cuando mantiene a un Delegado del Gobierno en el País Vasco que está obsesionado con interponer un recurso tras otro contra las leyes del Parlamento vasco y las normas forales de nuestras Juntas Generales? Un personaje que machaca a los ayuntamientos vascos con un ciego celo que le lleva a recurrir cualquier resolución que haya sido adoptada en euskera pero nunca aquella que habiendo sido adoptada en castellano no es traducida al euskera?

 

 

¿Por qué habríamos de apoyar su candidatura cuando a nuestro requerimiento de proceder al estudio del traspaso de las líneas de ferrocarril de cercanías a la Comunidad Autónoma del País Vasco usted responde con la aprobación en la  Ley del Sector ferroviario de un catálogo de líneas de interés general tan amplio que elimina toda posibilidad de transferencia futura?

 

¿Por qué habríamos de apoyar su candidatura cuando a nuestro requerimiento de proceder al estudio del traspaso a la Comunidad Autónoma de los aeropuertos usted responde privatizando AENA impidiendo así la gestión propia de los tres aeropuertos?

 

¿Por qué habríamos de apoyar su candidatura cuando ha tratado de imponer sus políticas en el ámbito sanitario, como por ejemplo el copago, políticas con las que estamos en completo desacuerdo, cuando la CAV tiene competencia exclusiva sobre la materia?

 

¿Por qué habríamos de apoyarle cuando aprobaron una ley como la LOMCE? ¿Por qué apoyarle cuando se saltan a la torera la competencia exclusiva de Euskadi en materia educativa basada de manera específica en la Disposición Adicional Primera de la CE y pretenden limitar nuestro sistema de enseñanza, limitándolo como el de otra CCAA no foral, recurriendo nuestro currículum educativo propio?

 

¿Por qué apoyar su candidatura si quiere imponernos un modelo educativo centralista cuando las estadísticas del nuestro en cuanto resultados educativos y fracaso escolar son mucho mejores que la media en el Estado?

 

¿Por qué habríamos de apoyar su candidatura, Sr. Rajoy, cuando su Gobierno ha estado una y otra vez apostando por la reapertura de Garoña, una central nuclear obsoleta y vieja, que produciría una cantidad desdeñable de energía eléctrica y que por los riesgos que conlleva nadie quiere, ni siquiera su propio partido en el País Vasco?

 

¿Por qué habríamos de apoyar su candidatura cuando hace usted de su capa un sayo con la Ley de Memoria Histórica, eliminando las partidas presupuestarias asignadas, manteniendo los nombres de golpistas y asesinos en calles de muchos pueblos en los que gobierna, reteniendo la documentación del Gobierno Vasco de 1936 en Salamanca y negándose a devolver las ikurriñas de nuestras sedes sociales y batallones que se encuentran en diversos archivos y museos del Estado?

 

¿Por qué íbamos a apoyar su candidatura cuando en unos tiempos en que cualquier ciudadano europeo puede ver desde Al Jazeera a cualquier cadena del extremo oriente pasando por las europeas y americanas, ha impedido con celo que la retransmisión de EITB llegara a Navarra? ¿Por qué íbamos a apoyar ese gesto cateto y retrógrado?

 

¿Por qué deberíamos apoyar su candidatura cuando, contradiciéndose a lo que dicen predicar, su Ministro de Interior obstaculiza una y otra vez la “Vía Nanclares”, cuando impulsa una transposición tramposa del marco europeo de cumplimiento de penas, cuando no da un solo paso para contribuir en pro de la normalización en Euskadi tras el fin de la violencia de ETA continuando con su discurso como si nada hubiera cambiado? ¿Cómo le vamos a apoyar, Sr. Rajoy, cuando se ha negado, no ya a un acuerdo, sino al diálogo con el Gobierno Vasco en este asunto de la pacificación?

 

¿Cómo vamos a apoyarle cuando ha impulsado una reforma del Código Penal que contiene una cadena perpetua encubierta (bajo el eufemismo de prisión permanente revisable), una reforma penal que ha tenido como objetivo principal incrementar las penas como si este fuera el bálsamo de Fierabrás para solucionar el problema de la delincuencia?

 

Un autoritarismo que se rebela también en la eliminación de las faltas del Código Penal reconvirtiendo algunas en delitos y dejando el resto en manos de la Administración con la consecuente disminución de garantías, así como endureciendo las sanciones en la nueva Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, la “Ley Mordaza”.

 

Un giro autoritario que se rebela también en la voluntad de ignorar las denuncias de tortura, que podrán ser ciertas o falsas, pero deben ser investigadas. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado varias veces a España por no investigar supuestas torturas así como al pago de daños morales. El Gobierno no ha ordenado nunca ninguna investigación para esclarecer el asunto. La Unión Europea les ha instado a adoptar las medidas recomendadas por el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa. Ustedes ni caso. ¿Y pretende que le apoyemos?

 

 

¿Qué hemos conocido, por fin, a través del Boletín parlamentario de economía y presupuestos? Que, como sospechábamos, su apuesta por las inversiones del Estado en Euskadi era mucha palabra y pocos hechos. La única partida reseñable en el presupuesto de 2015 en cuanto a inversiones estatales en Euskadi era la de Adif. Pues bien, de los 221, 81 millones que se tenía previsto gastar, sólo se han gastado 57’85, es decir, el 26’1% de lo previsto. O sea que de cada cuatro euros que el PP del País Vasco iba anunciando a bombo y platillo que se iban a gastar, sólo gastaban uno. El resto a la buchaca del Estado.

 

¿Cuál es la situación del proyecto? ¿Qué plazos tenemos para finalizar la Y Vasca? El 2019 que machaconamente repetía la ex ministra Pastor ya no se lo cree ni ella.

 

Y qué decir de la Ley de Cupo. Va a acabar el período de lo que tendría que haber sido la Ley Quinquenal 2012-2016 y aún no se ha aprobado sin que se haya liquidado tampoco el período de la ley anterior. Y no será porque no se les haya pedido. De las negociaciones para la Ley Quinquenal 2017-2021 no hay ni rastro ni se las espera. Esto no es serio.

 

¿Por qué deberíamos apoyarle si sigue vaciando la hucha de la Seguridad Social sin buscar ningún consenso parlamentario para asegurar la viabilidad de las mismas? ¿Por qué deberíamos apoyarle cuando se niega al traspaso de las pensiones vascas a Euskadi a pesar de la competencia en cuanto a la gestión del régimen económico de la Seguridad Social que corresponde a la CAV según el Estatuto? Y no me hable de que son deficitarias. También lo son a nivel de todo el Estado. Traspáselas y ya asumiremos nosotros el riesgo. Seguro que estarán mejor gestionadas y aseguradas.

 

¿Por qué íbamos a apoyarle, Sr. candidato, si su política económica no ha sido la más adecuada ni en términos sociales, ni en términos de reforma de las bases económicas del Estado? No apoyamos un modelo basado en la deflación salarial y la precariedad laboral (bajos salarios y despido barato) sino que debemos encaminarnos a un modelo de mayor valor añadido, un modelo que se sustente sobre la innovación, la formación y la inversión pública. Es necesario un aumento de la productividad y para ello es fundamental un nuevo modelo de crecimiento. Para que esto sea así, nada o muy poco se ha hecho.

 

En efecto, el problema de fondo de la economía española es la baja productividad. El empleo crece al ritmo del PIB, luego el aumento de la productividad es nulo. Para 2017 se proyecta un aumento del PIB de 2’3% y se augura un aumento del empleo de un 2’36. Sin productividad es imposible mejorar los salarios y crear empleos cualificados. El contexto económico internacional hace que todos los indicios proyecten una ralentización de la economía española para el año 2017. No puede fiarse todo a la inversión privada. Es necesario un aumento de la inversión tanto en obra pública como en I+D+I.

 

Europa sigue en sus trece. Las únicas recetas que llegan siguen siendo las del recorte. No contempla la incentivación económica. Y usted no parece dispuesto a enfrentarse a ese planteamiento. Ya nadie habla de aquel cuento de la lechera llamado ‘Plan Juncker’ que iba a reactivar la economía por encima de los ajustes. ¿Dónde se ha quedado? ¿Su Gobierno en funciones lo ha reclamado?

 

Usted me dirá que se han hecho grandes progresos. Como dijo Alfred Montapert, ‘no confunda movimiento con progreso’. Un caballito de balancín se mueve pero no avanza nada.

 

Su acuerdo con Ciudadanos, lejos de modificar nuestra visión, nos ha reafirmado y dejado meridianamente claro que es imposible un acuerdo. Ciudadanos ha hecho con ustedes exactamente lo mismo que con el PSOE, sólo que en esta ocasión no sólo se recentraliza el ámbito social sino también el económico.

 

Del texto que han firmado no se desprende el contexto político-institucional que hay en España. Parece como si no existieran las competencias de Comunidades Autónomas o los ayuntamientos. Todo puede hacerse desde la voluntad del Estado omnipotente que no conoce barreras a su intervención. Así aparecen de nueva creación organismos y comisiones encargadas de supervisar el desarrollo y ejecución de competencias que no corresponden al Estado con la potestad añadida de poder compeler a las CCAA a tener que actuar bajo los criterios que aquellas les impongan. Ejemplos: Secretaría General de la unidad de mercado, Autoridad Independiente de Protección al Consumidor, Agencia estatal de evaluación de políticas públicas y calidad de servicios para actuar en educación, sanidad y servicios sociales, Instituto estatal para el talento en el empleo, en el ámbito de políticas activas de empleo, etc. Dicho de otra manera, el fin de la autonomía política de las Comunidades Autónomas. El vaciado de las competencias autonómicas en el camino a una mera descentralización administrativa.

Pretenden dar media vuelta de tuerca más a la Ley Orgánica de estabilidad presupuestaria y financiera de manera que quede aún más constreñida la capacidad de los entes autonómicos y redoblen las competencias fiscalizadoras del señor Montoro.

Pretenden armonizar los tributos propios y cedidos a las Comunidades Autónomas. ¿Dónde queda de nuevo la autonomía política? Y quiero pensar, pero no está nada claro y personalmente no me fío ni un pelo, que no incluyen entre los citados a los tributos concertados. Quieren cargarse la autonomía fiscal y financiera.

 

En definitiva, quieren proseguir la vía centralizadora ya adoptada en la legislatura anterior pero de manera reforzada, sin cambiar la Constitución ni los Estatutos de autonomía. Lo que podríamos comparar a una amputación de un miembro, con anestesia, eso sí, para que parezca amable y no te des cuenta, pero el resultado es la amputación.

 

Hay algunos ámbitos en los que parece que se han quedado colgados en el tiempo. Han descubierto ahora el “Capital Semilla” para la creación de las empresas. Un sistema que ya se utilizaba en Euskadi en los años 80. Y el verdadero problema no son los estados iniciales de creación de startups. En su documento se centran en la situación en la que la dificultad es menor y casi inexistente. En estos momentos la principal dificultad se encuentra en financiar la continuidad de muchos proyectos, en etapas intermedias previas a la consolidación y de eso no dicen nada.

 

Hablan de crear una red de transferencia tecnológica exnovo como si no existiera nada. En Euskadi ya hemos dado muchos pasos en este terreno. No necesitamos que nos igualen a peor ni nos controlen. Hacen una separación en compartimentos estancos entre innovación, ciencia y tecnología, un modelo caduco y que ya no se aplica. El sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación es un todo continuo que trabaja junto con la industria constituyendo una cadena de valor completa. Al menos es lo que llevamos algunos haciendo exitosamente en Euskadi desde hace muchos años como para que vengan ustedes ahora a cambiárnoslo por un modelo caduco e ineficiente.

 

¿Pretenden llegar al 2% del PIB en el año 2020? Es un objetivo pobre y alejado de la media europea.

 

Lo del “Complemento Salarial Garantizado” merece una mención específica.  O sea, que en vez de subir el salario mínimo y hacer que las empresas paguen mejores salarios, lo que pretenden es que entre todos los contribuyentes subvencionen a las empresas que se ahorran un dinerito que llegará al trabajador a modo de aguinaldo al hacer la declaración de renta. Que no. Que aquí lo que hay que hacer es mejorar las retribuciones y aumentar el salario mínimo. Y por otra parte, eso a los que malviven trabajando, ¿qué pasa con los que no tienen empleo?

 

Y por si no fuera poco, llega la ocurrencia del “Contrato de protección creciente”, que va a ser utilizado previsiblemente para que no tengan una duración prolongada y así la indemnización sea menor, y que además está subvencionado en los primeros 500 euros de la base de cotización durante cuatro años si se convierte en contrato indefinido. O sea, redondeando, 6.000 euros en cuatro años por cada contrato que pierden las arcas de la Seguridad Social. Nada, nada, sigan dando exenciones empresariales en las cotizaciones a diestro y siniestro y vaciando la hucha. Insisto, pedimos la transferencia de del régimen económico de la Seguridad Social, incluidas las pensiones, a Euskadi tal y como prevé el Estatuto, porque viendo cómo las gestionan ustedes es la única manera de asegurarlas.

 

En el apartado en que hablan de la Ley de Dependencia uno no sabe si reír o llorar. Van a llevar a cabo un proceso de evaluación y coordinación para garantizar unos estándares comunes de calidad. Será broma, ¿no? O sea, que a Euskadi, la única Comunidad Autónoma que está cumpliendo la legislación impuesta por las Cortes, y que, como el Estado es un moroso, está pagando de su bolsillo los elevados costes asociados a estos servicios, ustedes le van a decir cómo deben prestarlos. El Estado no tiene competencia, no paga y encima nos va a supervisar y decir lo que debemos hacer.

 

Por cierto, es curioso que cuando hablan de infraestructuras dicen que deben priorizarse en función de su rentabilidad social, económica y financiera. Pero a continuación, por si acaso, no entran en esos criterios objetivos y señalan que deben agilizarse los trabajos del AVE a Galicia y la variante de Pajares-León. Se les ve el plumero. Oiga, si es por rentabilidad y uso potencial, ¿qué hay de la Y vasca?

 

Pero, por supuesto no puedo dejar de mencionar la traca final del documento, aquella que dice hablar del fortalecimiento de las instituciones y el modelo territorial pero cuyo objeto es un ‘Pacto por la Unidad de España’ y la defensa de la Constitución con un compromiso firme de oponerse a todo intento de convocar un referéndum. Si estábamos poco animados, y tal y como lo expuso usted ayer, ahora ya dan ganas de irse. Nada de reconocimientos nacionales a vascos y catalanes. Una única nación, grande y libre. Traidor el que se atreva a hablar con ellos sobre estos temas. Pues hala, sigan así, con su desestructurado país en el que no se ponen de acuerdo ni para tener un Gobierno, hasta el triunfo final.

 

Voy concluyendo, señora Presidenta.

 

El PNV está abierto al diálogo siempre. Pero no nació para solucionar los problemas de Gobierno de España.

 

El PP no ha hecho nada para intentar acercar nuestro voto. Ni un gesto, ni una señal, ni un anuncio de nada que pudiera estar entre nuestras prioridades. Al contrario, por si su actuación durante los últimos cinco años no nos lo hubiera dejado claro, el acuerdo suscrito con Ciudadanos y su discurso de ayer evidencian que ni les interesa nuestro voto ni tienen intención de redirigir su estrategia a una política en la que impere el diálogo institucional por encima de la imposición a través de recursos judiciales, ni piensan tratar a Euskadi en una relación bilateral, sino que piensan seguir considerándola una Comunidad Autónoma más sujeta en cualquier caso a las decisiones del poder central por encima del marco competencial pactado.

 

No sé si algún día caerán en la cuenta de que enfrentarse a las realidades sociales y políticas tal y como son, y tratar de buscar soluciones mediante el diálogo en vez de la imposición es la única manera de arreglar las cosas. Iría en beneficio de España y también de las naciones vasca y catalana. Cuando están dispuestos al acuerdo, a no recurrir continuamente a los tribunales, a no diluir las competencias autonómicas y cumplir el Estatuto cabalmente, a llegar a un nuevo acuerdo bilateral en las relaciones Euskadi–Estado reconociendo que los vascos somos una nación con voluntad mayoritaria de ser así considerados, entonces llámennos.

 

Mientras tanto, agur.

 

Eskerrik asko.


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