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Donde las dan, las toman

17/12/2010 13:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hace ya mucho tiempo, allá por el sigo IV antes de C., a Antístenes y a Diógenes de Sinope se les ocurrió reinterpretar, aunque no con mucho acierto, las enseñanzas impartidas diariamente por Sócrates en el Ágora de Atenas. Así apareció en la antigua Grecia una nueva filosofía que, en realidad, no tenía nada que ver con la doctrina socrática y que conocemos con el nombre de filosofía cínica. De siempre, el cinismo ha sido un distintivo característico de los socialistas. Y entre ellos, como discípulos aventajados de Antístenes, nos encontramos con los socialistas españoles y sus palmeros. Manejan como nadie la anaideia, que es el nombre mitológico que los antiguos griegos daban al daimon o espíritu de la desvergüenza y la provocación. A cinismo no hay quien los iguale y lo practican de un modo extremadamente irreverente e inmisericorde.

Hay veces que se cansan de lanzar escupitajos a los adversarios políticos, tachándoles de corruptos, unas veces con razón y otras sin ella, sin pensar que ese escupitajo les puede caer encima. Es el caso del portavoz del PSOE en Valencia, Ángel Luna y del fiscal del "caso Palma Arena", Pedro Horrach. El "caso Gürtel" que, al menos en sus derivaciones valencianas ha sido intencionadamente magnificado, ha servido a Ángel Luna para lanzarse sin contemplaciones a la yugular de Francisco Camps. Está bien que se investigue el alcance del "caso Gürtel" y sus implicaciones y se pidan toda clase de responsabilidades. Pero sin contravenir las más elementales normas judiciales, respetando siempre los principios básicos de presunción de inocencia y no condenar a nadie antes que lo haga el juez.

Por lo que se ve, no todos los casos de corrupción son iguales, ni todos merecen la misma publicidad aunque sean más graves. En el "caso Pretoria" de Santa Coloma, por ejemplo, media mucho más dinero que en el "caso Gürtel" y no ha sido tan aireado como este ni en la prensa ni en la televisión. A unos se les detiene ante las cámaras de televisión, mientras que a otros se hace de tapadillo para que no trascienda. En el "caso Gürtel" valenciano se han violado todos los derechos, menudeando las filtraciones judiciales sin el menor sentido de responsabilidad, provocando la indefensión de los encausados. Todos hemos visto por televisión al personaje menos indicado, Ángel Luna, exhibiendo ufano, desde la tribuna de oradores, un documento de la Brigada de Blanqueo de Capitales del Cuerpo Nacional de Policía que estaba bajo secreto sumarial.

No acaba aquí la desfachatez del portavoz del PSOE en las Cortes Valencianas. Después de un duro debate sobre temas económicos y a pesar de haber trascendido ya su implicación en un claro caso de cohecho, se atreve a lanzar una pequeña piedra desde la tribuna de oradores, mientras pronunciaba aquella frase evangélica que, según San Juan, dirigió Jesús a los letrados y fariseos: "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra". El portavoz socialista y antiguo alcalde de Alicante perdía su control ante Camps y le dirigía epítetos de grueso calibre. Lo habitual era que lo tratara de delincuente por el dudoso asunto de los trajes. Y como suele suceder a quien no duda en escupir para arriba, a Ángel Luna le cayó encima su propio escupitajo, ya que fue imputado por el TSJ valenciano por un delito de cohecho.

Al parecer, según desveló en su día La Gaceta, Ángel Luna adjudicó al empresario Enrique Ortiz obras por valor de 7, 2 millones de euros. La compensación por estas obras, según revela ´Intereconomía', se produjo dos años y medio después de que Luna dejara la alcaldía alicantina. Entre noviembre de 1997 y febrero de 1998, el empresario Enrique Ortiz, uno de los principales imputados en el "caso Brugal", abonó una factura de 698.600 pesetas por la reparación de un piso propiedad de la mujer de Luna. Tampoco ha justificado Ángel Luna el pago de un Audi A6 que previamente había pertenecido a Ortiz. Como es normal, Ángel Luna se defiende afirmando que él pagó todas sus facturas, aunque no las conserva.

Un caso de cinismo similar a este lo tenemos en el caso del segundo fiscal Anticorrupción de Baleares, Pedro Horrach. Pedro Horrach, fiscal del "caso Palma Arena", imputó un delito de falsedad documental a Jaume Matas, para el que solicitó tres millones de euros de fianza, que el ex presidente de Baleares tenía que depositar en 24 horas. Y se da la circunstancia de que el mismo fiscal, que se muestra intransigente con Jaume Matas, según se descubre ahora, escrituro dos casas muy por debajo de su valor de mercado. Se trata de un sobreático de 217 metros cuadrados, comprado en 1999 y un chale de 118 metros cuadrados construidos adquirido en 2006. Y no terminan aquí las andanzas irregulares del segundo fiscal Anticorrupción, Pedro Horrach, ya que el precio que consignó en el Registro de la Propiedad, también fue notablemente inferior a la tasación hecha por el banco BBVA.

El segundo fiscal Anticorrupción no se despacha solamente con este delito de falsedad documental. También se ha dedicado a negocios particulares de intermediación, incurriendo manifiestamente un una incompatibilidad, prevista en el estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal. Los hechos son estos. Se interesó primero, a través de Internet, por la compra de un hotel en Panamá y posteriormente por la compra de una fábrica de alimentos, ubicada también en Panamá. Y en ambas ocasiones, los correos electrónicos que buscaban ese contacto personal o pedían datos aclaratorios, partieron de un ordenador perteneciente al Ministerio de Justicia.

Tanto la conducta del portavoz del PSOE valenciano, Ángel Luna, como la del fiscal del "caso Palma Arena", son sumamente cínicas o de auténtica cara dura. Ambos personajes, como todos los que presumen de progres, suelen actuar con este tipo de cinismo extremo, pero son incapaces de imitar la conducta de los creadores de la escuela cínica. Los creadores de la corriente filosófica cínica despreciaban las riquezas y todo aquello que pudiera ocasionarles preocupaciones materiales. Consideraban que hasta la misma civilización y sus diferentes formas de vida eran un mal del que había que prescindir. La felicidad y la libertad se conseguían llevando una vida simple y carente de necesidades.

José Luis Valladares Fernández

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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