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Dos crónicas del 17A

19/08/2011 10:02 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Dudo que a estas alturas del día haya personas que no sepan lo que sucedió ayer, 17 de agosto del 2011, en Sol en Madrid. Ruta 42 no estuvo allí, hacemos todo lo que podemos pero no llegamos a todo lo que queremos, así que vía Twitter hemos pedido ayuda para que se nos hiciera llegar (siempre de primera mano) información sobre lo ocurrido.

Dos personas han tenido a bien de hacernos el favor y aquí os dejamos sus crónicas. Antes de terminar si quiero dejar claro que esta gaceta no se adhiere a ninguna de las visiones u opiniones que pueda haber, siendo estas solo representativas de las autoras de los textos.

Así os dejamos con las palabras de @henarlb (como firma en Twitter), una de las periodistas retenidas por la Policía, y Nuria Val (periodista en "El Mundo"), que en sus palabras nos cuentan lo sucedido.

Lo que sucedió ayer , de Henar León (@henarlb)

Desde mi punto de vista la manifestación de ayer (#17A) no tenía el tono pacífico, festivo y tranquilo de otras manifestaciones, aunque lo intentaba. Me explico. A priori lo parecía, pero se fue incendiando a medida que pasaba el tiempo y provocaban los peregrinos. Hasta que todo estalló por los aires.

El problema fue en Sol. Un grupo numeroso de peregrinos decidieron asistir a la misma hora que estaba convocada la manifestación a ocupar parte del recorrido, provocaron y los manifestantes entraron en la provocación.

Efectivamente había peregrinos que no sabían qué hacían allí, pero esos, en cuanto se daban cuenta de lo que sucedía, se iban sin mayor problema. Pero había muchos otros, de distintas nacionalidades, que sí sabían qué hacían allí: reventar la manifestación. La escena de un grupo de peregrinos arrodillados, con los brazos enlazados y rezando delante de la cabecera espontánea de los que defendíamos un Estado laico (porque la otra cabecera, la oficial, trataba de reanudar su marcha hacia Tirso) fue espeluznante. Y una provocación de manual. Una de tantas. Hubo gritos por ambas partes. En ese punto lo que se les decía a los peregrinos ("esa mochila la he pagado yo" y "vuestro Papa es un nazi" o "yo soy pecador, pecador, pecador") era respondido con enfrentamientos cara a cara, con peregrinos brasileños bailando desafiantes al ritmo de las palmas de la manifestación, y con lindezas en todos los idiomas. Y entonces llegó la bandera española estampada en la cabeza de una manifestante del #17A. Y llegaron, también, los acorralamientos a los peregrinos que insistían en no irse. Lo peor de las dos Españas estaba en ese momento en Sol. Un estallido de bilis como no había visto yo nunca.

Y entonces. Entonces llegó la policía. No sabían qué hacer. Primero un amago de acordonar la plaza para separar a peregrinos de manifestantes. Esa habría sido una buena idea si la hubiesen hecho a las 19:00h, pero llegado ese punto, había serias discusiones (desde donde yo estaba no veía más que discusiones, no agresiones) en el acceso a Sol desde la calle Mayor, así que colocándose en mitad de la plaza, poco podían hacer. ¿Y qué dirán que hizo la policía? ¿Disolver a los provocadores de la JMJ, que a fin de cuentas no deberían estar allí y habían encendido la mecha o cargar contra los que habían solicitado de forma legal una manifestación, con su permiso, su horario, su recorrido y sus cosas? Efectivamente. Carga contra los manifestantes. Desmedida. Una vez más.

Una vez que hubieron hecho su trabajo, los provocadores del JMJ se fueron, los que quedaban por allí eran los que parecían no enterarse de qué iba la historia (aunque distintas personas ayer me contaron del plante de peregrinos franceses, y burlas y demás) y la policía seguía cargando contra los pocos manifestantes que quedaban.

Una hora después, cuando nos acercábamos paseando a ver si quedaba algo en Sol (iba con Manuel Cuéllar, periodista de El País que desde su cuenta de Twitter está haciendo un seguimiento de todo lo que sucede en 15M y movimientos afines) para contarlo a través de su cuenta, la policía nos paró, nos identificaron y nos retuvieron durante unos 15 minutos.

Cuando bajábamos por Carretas hubo abucheos a unos peregrinos (había más gente en Carretas) y desde el cuarto piso del número 29 nos increparon (en ese momento estábamos haciendo fotos de un cartel de la pared). Respondimos a los del balcón (con su bandera de España y su bandera del Vaticano) (y ni santos ellos ni santos nosotros, pero una discusión sin más historia) y cuando ya nos íbamos, apareció la policía. Contra la pared. Identifíquense. Cuéllar enseñó su carnet de prensa y el policía más alto espetó un "Esa mierda te la puedes guardar, que no te sirve para nada". Él dijo "tal cuál lo pongo en Twitter". Y el policía "¿Qué coño has dicho?". Muy malos modos, mucha chulería y un tono desafiante.

Al más bajito le pedí dos veces la identificación (que no llevaba en su uniforme) y me dijo que si la quería, que me la enseñaba en Comisaría. Cuando, de buenos modos (con mucho hincapié en esto: no queríamos más líos y el recuerdo de Gorka Ramos lo teníamos muy presente en la cabeza), les pregunté que qué habíamos hecho para que nos pidieran identificación y el policía alto (había unos 5 ó 6 policías con nosotros 4) me dijo que no le daba la gana decírmelo, se pusieron farrucos y yo insistí en que sólo quería saber por qué, sin ganas de más líos. Nuevamente el bajito se puso a gritarme. Le dije, de buenos modos, que no hacía falta chillarme, y me dijo que no chillaba, pero bajó la voz. El alto me espetó un "léete el artículo 1/92 enterito y luego vienes a preguntármelo, que vergüenza os tenía que dar insultar a una niña de 15 años". Les dije que si era por discutir con los del balcón, que si a ellos también les iban a identificar. "Tú cállate". El alto. Mientras duró nuestra retención, varios JMJ disfrazados de JMJ se acercaron a la policía a pedirles indicaciones sobre dónde estaba el metro. Un tono totalmente diferente con ellos.

Finalmente, sin identificarse, nos soltaron. A 15 metros sacamos los smartphones y volcamos en Twitter lo que nos acababa de suceder (que yo pude tuitear más o menos, durante). Entonces vinieron hacia nosotros y decidimos seguir con la crónica desde un bar cercano. Cuando cruzábamos la calle Atocha de Jacinto Benavente hacia Tirso de Molina, un grupo de unos 150 peregrinos hacían una manifestación, todos en fila, sujetándose el hombro, y caminando por mitad de la calle, ante la mirada complaciente de la policía.

La manifestación anti papa colapsa Sol , de Nuria Val (@Nurival)

La Policía cargó contra los manifestantes que horas antes habían agredido a los jóvenes de la JMJ.

Apenas faltaban unas horas para la llegada del Papa y la Puerta del Sol de Madrid se convertía ayer en un inesperado campo de batalla entre los peregrinos llegados con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud y los participantes de una manifestación laica que protestaban contra la financiación pública de la visita de Benedicto XVI.

Según la Delegación del Gobierno, alrededor de unos 8.000 manifestantes formados por más de 150 organizaciones y con el apoyo de Izquierda Unida (IU) inundaron las calles de Madrid comenzando el recorrido en Tirso de Molina, pasando por la Puerta del Sol. Al grito de "¡Pederastas!", "Papa vete al cuerno de áfrica" o "Menos viajecitos y más papeo a los negritos" bajaron por las calles hasta concentrarse a las 20.00 horas en Sol.

Los peregrinos que allí se encontraban no dieron crédito a los gritos incendiarios en contra del Papa y comenzaron a gritar fuerte el nombre de Benedicto y "¡Benedicto está con nosotros!". A partir de ese momento comenzó la batalla campal. Los manifestantes emprendieron a empujones contra los peregrinos para sacarlos de la plaza, comenzaron con gritos: "¡Vuestro Papa es un nazi!", siguieron con escupitajos y terminaron con varias agresiones hacia los jóvenes de la JMJ, reconocidos por las vistosas mochilas rojas y las camisetas.

En esos momentos los agentes tan sólo empujaban a los manifestantes y aconsejaban a los peregrinos salir de la plaza cuanto antes, en especial a todos los menores de edad que allí se encontraban. El problema fue que la estación de metro de Sol estaba abierta y no hacían más que salir padres con sus hijos y jóvenes cristianos ajenos a lo que estaba pasando. Los agentes tuvieron que controlar la entrada ante los gritos que profería el colectivo laico a los visitantes que salían de la boca de metro. "Fue horrible. Nos lanzaron escupitajos y vimos como tiraban condones a un grupo de chicas australianas que estaba por allí rezando", comentó una peregrina.

Finalmente, y para desalojar la plaza la Policía inició pequeñas cargas contra los manifestantes para conducirlos a las calles adyacentes y así dispersarlos. Los agentes rodearon las calles que desembocaban en la plaza con cordones policiales para evitar que pasase alguien, incluso un periodista fue recluido durante unos minutos para evitar que informase desde dentro la plaza.

Los pequeños grupos de manifestantes que quedaron, entre ellos, pertenecientes al Movimiento 15-M se agruparon en la calles del Carmen, San Jerónimo y Jacinto Benavente con banderas de la república y al grito de "¡esto es lucha de clases!". A través de la red social Twitter llamaban a la gente "para luchar contra la Policía" y en uno de sus mensajes dejaban claro sus intenciones: "Por favor, ha sido un éxito de todos, dejémoslo así y habremos respondido al sistema donde más le duele". En total varios heridos y cuatro detenidos, uno de ellos por agredir a un policía.


Sobre esta noticia

Autor:
Rutacuarentaydos (1462 noticias)
Fuente:
ruta42.es
Visitas:
537
Tipo:
Reportaje
Licencia:
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