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"El ecologismo es una forma ´cool´ del conservadurismo"

05/11/2010 11:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

No es la primera vez que expertos de la ONU hablan en términos poco alentadores de los movimientos ecologistas, de hecho hace poco un experto en la materia hablaba del fenómenos al que estamos asistiendo actualmente en nuestro país, y que previamente ya se ha producido en otros, y es en la eliminación de las bolsas de plástico como gran paradigma de los movimientos de protección al medio ambiente. Bien pues decía que el coste de fabricar una bolsa biodegradable en términos únicamente ecológicos era muy superior a la contaminación que suponían las bolsas de plástico normales.

En la entrevista de este artículo, Caparrós nos habla de que en muchos casos el ecologismo se ha convertido en una moda, similar a la de realizar acciones humanitarias a miles de kilómetros, cuando en la esquinas de nuestras casas hay gente con problemas graves.

Esto nos lleva de nuevo al paradigma de sociedad, comparando modelos anglosajones, que apuestas por la ayuda cercana, al vecino, y nuestros modelos, que nos preocupamos más por los problemas del Sahara, o de Palestina que los de la Mina en Barcelona.

En términos ecológicos, tres cuartos de lo mismo, nos preocupa más un pingüino lleno de petróleo que la contaminación que genera la fábrica en la que trabaja nuestro sobrino, o pretendemos que los países pobres sean los que asuman el coste de una economía menos agresiva con el planeta, con las cuotas de contaminación como ejemplo de ello.

La entrevista completa;

Martín Caparrós: Tengo 53 años. Nací y vivo en Buenos Aires. Vivo en pareja y tengo un hijo de 19 años. Licenciado en Historia. Soy consultor de la ONU, para lo cual viajo constantemente. En general desconfió del poder, pero en Argentina hace falta más Estado. Creo en la duda

Para el informe anual de la población mundial que desde hace cinco años elabora para la ONU viaja continuamente a los lugares más remotos y sórdidos del planeta y escribe historias de vida acerca de juventud en riesgo, migraciones, demografía, cambio climático. De sus entrevistas y sus experiencias en esos viajes nacen también sus libros: Una luna (2009) y ahora Contra el cambio, ambos publicados por Anagrama. Utilizando el periodismo narrativo con maestría, Caparrós se cuestiona lo que parece incuestionable: la urgencia del cambio climático y cuánto hay en él de discurso interesado. "Mi aprendizaje básico ha sido entender como cultural casi todo y por tanto no dar nada por sentado". Su cuestionamiento del cambio climático, ¿una boutade?

Yo no discuto la verdad o falsedad de las hipótesis científicas.

¿Qué discute?

Cómo de pronto la amenaza del cambio climático se ha convertido en la urgencia más nombrada de un mundo en el que miles de personas se mueren todos los días por cosas mucho más evitables, algo que es claramente más urgente.

¿Y agarrar ambos por los cuernos?

El cambio climático es como nuestro Apocalipsis de turno. Los hombres siempre hemos vivido con la amenaza o la esperanza del Apocalipsis, en el que se premiaría a unos y se castigaría a otros.

¿La amenaza nuclear, por ejemplo?

Durante miles de años creímos que el Apocalipsis era algo que otros nos iban a hacer: aquellos dioses que habíamos inventado nos iban a castigar.

Hasta que tuvimos poder sobre ellos.

Exacto. A partir de 1945, a partir de la amenaza nuclear, nuestra vanidad hizo que ya fuéramos capaces de ocupar el lugar de los dioses y por primera vez conquistamos los medios técnicos para propiciarnos nuestro propio Apocalipsis.

Gran cambio.

A partir de ese momento le cogimos el gusto, y en los sesenta la amenaza científica era una era de glaciaciones, en los setenta pronosticaban que se iba a acaba el petróleo en el año 2000 y que eso provocaría guerras y hambrunas. El último avatar de esta serie es la amenaza climática.

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Parece bastante real.

Nos da cierto placer la idea del Apocalipsis; y a eso se suma la base ideológica ecologista sin la cual la amenaza del cambio climático no hubiera tenido dónde asentarse.

¿Analiza usted el ecologismo como una ideología?

Sí, y creo que las épocas se dividen entre aquellas que creen en su futuro y las que temen su futuro.

Amenaza o esperanza.

Sí, fíjese en que durante buena parte del siglo XX pensamos nuestro futuro como esperanza, había ciertas utopías de sociedades más justas que terminaron de derrumbarse con el desastre de los sistemas autoritarios soviéticos. Desde entonces no ha aparecido un modelo de futuro que lo reemplace.

El futuro, al no ser deseable, es temible.

Exacto: guardemos lo que tenemos porque nadie sabe lo que puede pasar; es una idea básicamente conservadora. Para que una época no sea conservadora y tenga una intención de cambio debe de tener una idea de hacía dónde quiere cambiar.

Y ahora toca época conservadora.

... Muy similar al romanticismo cuando tras cierto fracaso de las ideas ilustradas (fraternidad, igualdad, racionalismo...), aparece como reacción el romanticismo, una vuelta a lo irracional, a la naturaleza, al nacionalismo, a las viejas tradiciones.

¿El ecologismo retoma características de ese movimiento romántico?

Sí, la vuelta a la tradición de la tierra, la desconfianza de la técnica.

En esa vuelta también está el claro fracaso del consumismo a ultranza.

El ecologismo es razonable: la Tierra está ahí para que la usemos, no para que la destrocemos, pero es tan obvio que hacer de eso una bandera es un poco pobre.

¿?

El ecologismo es una crítica a la desmesura del capitalismo, pero no a la idea de que algunos tengan mucho y otros muy poco. No se critica el sistema, sino la posibilidad de que el sistema se destruya a sí mismo.

No me parece baladí.

Cuando la consigna ecológica sea "recuperemos el bosque virgen de Manhattan", estaré de acuerdo. No son los países pobres los que tienen que pagar una vez más por ese desarrollo sucio de los países ricos: no vayamos a contarle al campesino del Amazonas que no tiene que talar los árboles porque la atmósfera se va a arruinar.

Abogo por lo del bosque virgen de Manhattan.

Tiendo a pensar que el ecologismo es una forma presentable, cool, elegante, del conservadurismo. Está muy bien que si un pingüino se cubre de petróleo vayan unos muchachos a salvarlo, pero me molesta cuando a cuatro manzanas de su casa hay gente que pasa hambre.

Eso es un poco demagógico.

También hay razones económicas de peso en la circulación del discurso contra el cambio climático con relación al próximo paradigma energético. Quien consiga definir el modelo energético de las próximas décadas va a ser muy poderoso.

Eso está claro.

Al Gore, el gran lobbista de la lucha contra el cambio climático, ha afirmado que a través de su empresa Generation Investment Management pensaba ayudar a "una transformación social mayor que la revolución industrial y mucho más rápida"...

Ya.

... La conversión del mercado global de energía que vale unos 6 billones de dólares "para contener el calentamiento global a través de energías limpias, verdes, sustentable".

... Y nucleares.

Una central nuclear permite una gran concentración de poder; es un aparato muy caro.

Fuente:Lavanguardia

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