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EFECTO DE LA DEVOCIÓN: Ampliación de la conciencia

20/05/2021 05:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

No estamos solos, la fe positiva nos permite vivir en unidad con Dios

Extracto del libro:

 

Son las perlas y lágrimas de mi devoción, a través de mis experiencias personales y directas con Dios

 

Todo dolor desaparece, como si jamás hubiera sido, ante una sola sonrisa de Dios, cuando el Alma se entrega totalmente a Él, y en nuestro corazón escuchamos Su Voz.

 

Dedico éste libro a todas aquellas almas templos, que conscientemente buscan y luchan, estando dispuestas no a morir sino a vivir en el amor a la Verdad.

 

 

¡¿ERES TÚ, VERDAD MI SEÑOR?!

 

 

 

¿ Eres Tú,

quien secretamente

me impulsas a conquistar

los salvajes deseos,

ambiciones, ilusiones,

iras, odios, egoísmos,

y violencias de mi interior

y alrededor, con la

concentradamente calmada

espada del triple filo

del Amor, la Paz y la

Sabiduría Divinas?

 

¿Eres Tú,

lo que se agita misterioso

en  el seno inmutable

de mi corazón,

cuando percibo

la plena felicidad

con que Tú me has bendecido

al darme la vida,

al conocer, amar, existir?

 

¿Eres Tú,

quien se presenta en mí,

como la conciencia

profunda de Ti Mismo?

 

¡¿Eres Tú,

verdad mi Señor?!

¡Eres Tú!

 

 

 

 

 

 

A TI

 

¡Mi Señor Dios,

el amor de mis servicios a Ti,

es mi paz,

quieran Tus Divinas Bendiciones,

que mi corazón siempre lo recuerde,

así en la alegría como en la tristeza,

en la paz como en la inquietud,

en la pobreza como en la riqueza!

 

 

 

 

MI CAMINO

 

 

¡Poder Supremo, Dios de mi corazón!

Hoy conscientemente te ofrendo a Ti,

en el altar de mi misma alma,

el poder de toda mi vida.

Por ésta virtud, cuando mis deseos se alejen de Ti,

interviene en mi destino y aléjame Tú,

de todos mis erróneos deseos

e incorrectas acciones.

Tú eres mi camino y lo que me aleja de Ti

me pierde en la inconsciencia

de lo que en verdad soy.

 

Tú eres el poder de mi vida.

 ¡Tú jamás me abandonarás,

aunque así yo lo hiciera,

Tú siempre me llamarás

desde mi propio corazón hacia Ti!

 

¡Dios, Tú eres mi vida!

 Tú eres lo que verdaderamente Soy.

¡Seas Tú para siempre mi única visión!

Seas Tú el camino de mi vida siempre.

Seas Tú, mi más fuerte anhelo.

Seas Tú mi más profundo deseo.

 

¡Tú eres lo que existe en mí ser real!

¡Tú eres la verdad en mí!

¡Tú eres todo conciencia en mí!

 ¡Tú eres la Eterna Bienaventuranza

que mora en mí!

 

Tú eres el camino y mi meta.

Lo sepa o no lo sepa,

todos mis pasos conducen a Ti,

todos los caminos son Tu camino,

porque Tú eres el anhelo más profundo

detrás de todos mis deseos,

detrás de todos mis sueños.

 

Tú eres la realidad del propio Sí Mismo,

que ciegamente aún busco

sobre los horizontes del mundo.

¿Tú eres lo que siempre he sido, soy y seré!

 ¡Tú eres mi vida sin principio, medio ni fin!

 ¡Dios!, Tú eres el Alma que susurra en mí

 el silencio Total de la Verdad.

 

 

 

 

Este pequeño libro comenzó hace poco más de cuatro años, con un joven ascensorista, en un famoso hotel de Mar del Plata, que luchaba contra el tiempo y su misma memoria, subiendo y bajando pisos, con  pasajeros desde luego, para poder proseguir y finalizar su primera aventura en las letras, bajo la forma de un sencillo poema. Esta primera expresión, a la cual él mismo no le adjudicó fundamental importancia, fue el inicio de una las actividades que con el tiempo más apreciaría, desarrollaría y le acompañaría, en los difíciles años por venir.

 

Hoy me encuentro con una caja de zapatos llena de escritos a mano y viéndolos decidí pasarlos a limpio.

 

Comencé mis escritos con el deseo de comunicar mis conocimientos y gozo en Dios, a través de las palabras, a otras almas sedientas del mismo contacto divino; pero a medida que fui sintiendo la necesidad de adentrarme más y más en la Presencia del Amor Divino, me olvidé de éste objetivo y todo lo que escribía pronto se convirtió en un nexo, en una forma tranquila y poco sospechosa para quienes me han rodeado, de poder hablar a solas con mi Padre Infinito, sin perturbar con mi devoción a otros y sin ser perturbado por ellos. Pero hace unos meses sentí una suave guía y reprimenda que me dijo: “¿Tú crees que está bien, que lo que has recibido no sólo lo guardes todo para ti, sino que también lo dejes perderse en el olvido?”.

 

A razón de Su dulce reprimenda y tierna suplica, se conmocionó mi interior, mi corazón se llenó de alegría y sonrisas. Y, más tarde, noches y días de intenso trabajo y cansancio se sucedieron, para poder rescatar y desenterrar del pasado, antiguas, queridas y esenciales emociones.

 

Este libro está dedicado especialmente a los jóvenes. Pero, por su naturaleza, no hay edades, razas, credos ni fronteras, es un sencillo mensaje del intenso anhelo por sentir a Dios, que existe desde siempre en el corazón de toda la Humanidad.

 

Sé que no he escrito yo sólo cada palabra, lo he hecho acompañado por los sentimientos de todos y quien ame a Dios y lo lea comprenderá la realidad de lo que afirmo. Los lazos de hermandad que nos unen unos a otros, van más allá del significado y el símbolo de la letra, sea material o espiritualmente, y quien llega en su interior a profundizar y a gozar de la Conciencia de Dios en Sí Mismo, descubre la eternidad de esta unión.

 

¡Cada uno de nosotros participa consciente o inconscientemente en la vida de todos y todos en la suya!

 

En estos días el mundo sigue sin comprender la necesidad de la espiritualidad y la fuerza moral; pero la causa de esta grave falta no reside en sus intenciones, sino fundamentalmente, en su ignorancia de lo que la espiritualidad es en verdad. Y nadie puede negar que la verdadera espiritualidad se encuentra íntimamente asociada con el Amor Divino.

 

Todos esperamos y deseamos, cuando nuestros pensamientos se detienen ante el nombre de Dios, que Él se nos manifieste en forma prodigiosa, sin haber hecho conscientemente nada para lograr Su directa bendición. Así olvidamos que Él no es una sensación, sino el Espíritu de la Vida, que se revela, manifiesta y rodea nuestra alma, sólo bajo el aspecto del Amor Divino, el sentimiento puro de la compasión universal, la unión y la existencia que alienta en nuestro interior por siempre y para siempre.

 

Así desde esta perspectiva, la espiritualidad es la voz pura del corazón mismo, y escuchar, expandir y afirmar en Sí Mismo esta Voz, es toda la Religión posible, todo lo demás es falsedad e idolatría. Se trata simplemente de amar y buscar a Dios, por encima de todo y de todas las cosas, como enseñara Jesús, y siempre con todo el corazón.

 

¡No hay misterios ni oscuridades, la Verdad está en nuestro propio corazón, sólo cuando a través del amor a Dios nosotros mismos nos la otorgamos!

 

Descubrir la existencia de Dios, es el más importante suceso en la historia de cada ser y amarLe hasta sumergir la propia identidad para siempre en Él, es la libertad real y la beatitud infinita de nuestro real destino como almas inmortales.

 

Buscar a Dios es verLe a través de todo y todos, es servirLe en todos, es sentirLe a través de todos nuestros más elevados sentimientos y metas vitales.

 

Encontrar a Dios es amarLe profundamente a través de todos aquellos que nos aman, que amamos y que no amamos. Es sentir que Él es la Suprema Realidad que late con nuestro corazón, es saber que Él siempre está en nuestra misma Alma y que no necesitamos hacer nada para hallarLe, porque desde siempre nos acompaña en lo más profundo del propio corazón. Tan sólo con orar sinceramente, Él se hace presente y tiñe nuestra conciencia con la tibieza de Su presencia. Él está desde siempre junto a nosotros y si hasta hoy no hemos llegado a conocerLe, es porque en verdad no lo hemos deseado con todo el corazón abierto hacia Él.

 

Dios y lo Absoluto son una sola y misma identidad, de esto no hay ninguna duda. En el fenómeno interno de la mente humana, es dominante el pensamiento corporizado o conocimiento lineal y dual, dependiendo de las contradicciones para adquirir forma y valores. El pensamiento analítico, sintético y analógico, sólo pueden captar las relaciones entre los distintos entes y su existencia sensorial externa, pero es incapaz el proceso del pensamiento mismo, por su naturaleza lineal y corpórea de captar la esencia interna de los entes existenciales. Esto se obtiene únicamente mediante la meditación profunda y luego de varios años de ejercitación intensa. Todos los pensamientos se basan en el sustrato del “Yo”, cuya identidad se focaliza externamente con un cuerpo. Pero esta realidad postula la posibilidad de existencia de un conocimiento no lineal, donde las restricciones y barreras normales del conocimiento pueden ser quebradas y trascendidas.

 

Es incapaz el proceso del pensamiento mismo, por su naturaleza inherente, de captar la esencia interna de los entes existenciales en sí mismos. Sin embargo, es la identidad con la cual asociamos el sustrato del conocimiento denominado, “Yo”, la raíz de toda función pensante; el proceso natural de nuestro pensamiento es lineal debido a que la identidad focal de nuestro yo es corporal. Existe, pues, la posibilidad de una clase de conocimiento no lineal, lo cual implica una conciencia-percepción-pensamiento extracorpóreo, donde las restricciones normales del proceso de la conciencia son superadas hacia lo infinito.

 

El pensamiento extracorpóreo es en realidad el despertar de la plena conciencia de Sí Mismo, de la cual emanan todos los demás pensamientos. En suma, es un pensamiento autoconsciente, ya que es Conciencia Pura, vacía de conceptos, ideas e imágenes de los contenidos superficiales o más profundos del yo. Precisamente, al llegar a este aparente vacío o vacuidad, es que se alcanza la percepción infinita de todas las posibles manifestaciones y misterios de la vida. Es el punto central en donde convergen todas las posibilidades de conocimiento, a través del pensamiento desarrollado espacial y temporalmente.

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Normalmente, a través de nuestras experiencias adquirimos un cierto conocimiento de valor relativo, pero este conocimiento aparentemente objetivo y siempre externalizado, se refiere concretamente a estados de la conciencia del Ser vueltos hacia el exterior de lo que es en Sí Mismo. El conocimiento lineal es una experiencia indirecta y siempre externa de la propia conciencia del Ser. El pensamiento extracorpóreo, es en cambio la experiencia directa o conocimiento perfecto de la conciencia del Ser. Esto se alcanza mediante la práctica constante e intensa de la meditación profunda. Tal estado se encuentra disponible para todos los que hagan los esfuerzos necesarios y suficientes correctos.

 

La mente humana al funcionar en forma lineal no es omniabarcativa, debido a esta circunstancia la realidad única o Dios, lo Absoluto, se presenta como una Verdad Trascendental a su naturaleza propia, por tanto imposible de alcanzar, comprender y realizar.

 

El pensamiento extracorpóreo es en realidad el despertar de la conciencia de Sí Mismo, de la cual emanan todos los pensamientos posibles. Se trata de una Conciencia Pura, vacía de contenidos, una esencia de vacuidad perfecta, libre de conceptos, sensaciones, imágenes de todos los contenidos del yo. Precisamente al alcanzar este estado en forma consciente, se realiza al propio Ser como libre de todas las ataduras de los sentidos y deseos. En  este estado de vacuidad convergen todos los pensamientos y conocimientos posibles, haciendo factible poder observarlos directamente en forma omniabarcativa.

 

El conocimiento mediante la conciencia corpórea es siempre atado al pensamiento limitado y relativo, en cambio la conciencia extracorpórea permite la unión integral con la Conciencia de Dios en el propio Sí Mismo, bajo la realidad de compartir un mismo sustrato de existencia única.

 

A los 16 años tuve mi primera experiencia personal con Dios, e inmediatamente tomé conciencia de que mi Alma es Dios en Sí Misma, es decir comparte el mismo sustrato de existencia en esencia. Al comunicar esto a mis amigos me tomaron por loco. Sucede que la mente occidental responde a la lógica racional, la cual está asociada con el pensamiento lineal y no a la intuición. Los occidentales e islámicos imaginan a Dios siempre como un Ser Cósmico diferente de sí mismos, y por esta forma de imaginarlo lo mantienen siempre por fuera del círculo de posibilidades de experiencias directas con Él. Y de esta forma jamás llegan a conocerLo en profundidad e intimidad. Mediante esta separación la Conciencia de Dios no se realiza en todos ellos, y con el tiempo se van  haciendo más y más egoístas, al faltarles el conocimiento personal de Dios.

 

El camino hacia el Señor es el camino de la renunciación, pero cabe preguntar: ¿renunciación a qué? Simplemente al no ser, a la ignorancia de Dios, que ha pasado a convertirse en el impulso rector de nuestros tristes y apagados destinos, al olvidarnos de Su Sagrado Nombre en el pequeño drama de nuestras vidas.

 

El camino hacia Dios, es el camino a través de nuestra propia ignorancia y, el fin del camino, es la extinción total de esta misma ignorancia.

 

Dios es lo Absoluto, pero ello no implica que Él no pueda manifestarse bajo infinitas formas y aspectos, todo lo contrario, en realidad lo afirma.

 

Existen dos aspectos esenciales del Señor, que todos sus amantes devotos han conocido, conocen y conocerán  a través de todos los tiempos. El aspecto Manifiesto y el Inmanifiesto. En verdad, aunque diferenciados, son uno y siempre Él mismo: ¡Dios!

 

El aspecto manifestado de Dios, es la Naturaleza Cósmica con todos sus fenómenos objetivos y subjetivos, dando lugar a la Conciencia Cósmica. En ella residen los poderes de atracción y repulsión universales, que sostienen a toda la Creación conocida. Ella es el aspecto Inmanente del Señor, Su Naturaleza Personal revelada como Amor Divino. El conocimiento del Ser, del espacio y del tiempo, reposan en este aspecto de lo Absoluto, y es éste maravilloso aspecto que se presenta a todos los corazones bajo la forma de la belleza, la dulzura, la ternura, la compasión, la unión y el amor, a Quien puede llamársele con el divino nombre de Madre.

 

La Madre Divina es la  conciencia diferenciada de Dios Personal, bajo la forma del universo, que en su esencia espiritual se manifiesta como Amor Divino al corazón de sus hijos y devotos. Ella en sí misma es Infinita, pero puede ser conocida cuando el alma propia se entrega totalmente a Ella; pues entonces se recibe Su gracia, que es Infinita. La experiencia de Dios Personal, es el límite último del pensamiento corpóreo.

 

Detrás de cada sonrisa de amor, detrás de cada madre humana entregada al tierno cuidado de sus hijos, detrás de cada perdón, detrás de todos los sentimientos sinceros de la Humanidad, está siempre presente el corazón de nuestra Madre Divina.

 

El otro aspecto de Dios, lo Inmanifestado, trasciende completamente al pensamiento corpóreo. No existe ni espacio, tiempo ni causalidad en Él, todo es Existencia, Conciencia y Bienaventuranza puras. Este aspecto del Ser Divino corresponde con la Inteligencia Pura. Es precisamente este aspecto de Dios, el que se ha manifestado como el universo mediante la energía de la Madre Cósmica. Esta conciencia pura, indiferenciada de Dios, es conocida bajo el sagrado nombre de Padre en la cultura cristiana y de Brahmán en la India. Ante ella, el cantar de los pájaros, el número de gotas de agua en los océanos, el imperceptible aletear de las mariposas y colibríes, el rumor secreto de los pensamientos, intenciones, deseos, anhelos y sentimientos, jamás pasan desapercibidos.

 

La experiencia directa del Padre Divino, es la raíz generadora del pensamiento extracorpóreo. Más allá de estos dos aspectos universales y eternos de la Conciencia de Dios, está Él mismo, en su Propio Ser, lo Eterno Desconocido, como Verdad Pura, donde cualquier intento de comprenderLe con palabras o con ideas, es una regia necedad.

 

A muchas personas quizás puedan parecerles poco prácticos en la vida cotidiana y personal, los ideales y metas de la genuina devoción, pero olvidan que toda vida es sólo Él y que todo bien que podamos sembrar y luego cosechar con nuestros esfuerzos, en verdad sólo de Dios provienen. Así para un devoto, no existe nada más práctico que entregarse directamente al amor, al servicio y a  la fiel búsqueda del conocimiento de la Fuente Sagrada de toda Vida. Con la cual, por medio de la contemplación, la oración, el éxtasis y las lágrimas de sincero amor puro, anhela fuertemente unirse, unirse a la  Conciencia de Dios, por siempre y para siempre. Porque Dios ¡es la extinción real y única, por siempre perdurable, de todo mal y aflicción!

 

Para un hombre mundano lo místico es similar en su concepción con lo misterioso y el oscurantismo. Para un devoto de Dios, en cambio, es todo lo opuesto, ya que él mismo no comprende del todo claro lo que quiere significarle la gente, cuando lo señalan como un místico. Para un devoto así no existen misterios, ni imposibles, para lograr la identidad entre lo humano y lo divino. En su devoción a Dios ha llegado a comprender que la unión con lo Infinito, responde a la ley de la vida misma, y no porque esté dentro de las posibilidades del espíritu del hombre, sino que es de esta unión real que la existencia individual del hombre se ha desarrollado. Y por esto mismo, no hay ningún obstáculo imposible de sortear, para realizar la Conciencia de Dios, puesto que ella es el fondo y esencia fundamental de su propia conciencia personal.

 

¡De esta conciencia todos provenimos y hacia esta conciencia todos nos encaminamos!

 

 

 

Yogui Mettàtron

 

 

 

LA SABIDURÍA DEL SER

 

 

¿Quién soy?

¿Qué soy?

¿Dónde estoy?

¿Desde dónde y hacia dónde?

¿Por qué?, ¿por qué?

 

¡Corazón! Origen y secreto amo del mundo

ruiseñor de alegres cantares, elixir del amor.

¡Nada ocurre, en verdad, fuera de ti!

 

¡Oh corazón divino!

Recibes un golpe del mundo,

porque no has querido evitarlo.

Recibes el abrazo amado,

porque de tu seno ha nacido.

 

El mundo, toda esta percepción,

es la ignorancia de Tu capricho.

¡Todo, todo esto, eres Tú...!

Esto que es lo que soy.

 

¡Corazón! Te conozco,

tu poder es mi poder,

has envuelto mi ser

en la rueda del destino,

y girando, girando,

millones de mi cabezas

han rodado a tus pies.

 

¡Silencio! He despertado,

en insaciable adoración,

bienaventuranza soy,

otra cosa no puedo ser.

 

Sin una señal, sin un aviso,

El fin de todos los tiempos ha llegado.

¡El barro, barro es!

¡El espíritu, Espíritu es!

 

Sin risa y sin llanto mi última página

de vida y muerte, se ha cerrado.

El libro de comedias, se pierde

entre los interminables sueños.

¿Cuándo volverá? Quien sabe,

nunca y siempre es su nombre.

 

 

 

 

Con la primera pregunta referente al clásico interrogante “¿Quién soy?”, se inicia la problemática del Ser, el ingreso a los albores de la madurez y a la formación del consciente individual. La primera dificultad para contestar con veracidad a la encrucijada de caminos, que la búsqueda del Ser presupone, no se halla dada por la imposibilidad concreta de la respuesta; sino por el desconocimiento del ámbito en que la misma, una vez formulada, actuará. Es necesario, entonces, un previo análisis de los aspectos más inmediatos y rudimentarios, acerca de las diversas posibilidades de respuesta y su correlativo plano de acción.

 

La entidad psicofísica, reconocida como ser humano, es ante toda duda, precisamente eso, una entidad compleja de naturaleza psicofísica, integrada por el principio de compensación y equilibrio. El organismo posee un equilibrio dinámico dotado de inteligencia para sostener la vida biológica. La razón de su existencia podemos buscarla en la teoría de la evolución de las especies. Pero sí sabemos también que no se ha completado su evolución, hasta que la mente se libere del condicionamiento con la materia, algo que permite la Conciencia Cósmica.

 

Pero esta entidad de naturaleza psicofísica se encuentra condenada al deterioro y a la muerte. De modo que el hombre se interroga sobre si habrá un más allá de la muerte y una forma de sobrevivir a ésta. Esta búsqueda conduce al intento de comprender lo que es la existencia y a desarrollar estados de conciencia extracorpórea, una vez alcanzada esta meta la mente se libera de las limitaciones impuestas por el cuerpo físico y se reconoce a sí misma en unidad con la Conciencia de Dios, antes de que la propia conciencia individual surgiera y tuviera lugar sobre la naturaleza exterior.

 

 

 

 

 

Roberto Guillermo Gomes

Yogui Mettàtron

 yogi.mettatron@gmail.com

 

 

 

Arquitecto / Periodista / Ecologista / Escritor / Máster en Neurociencia Cognitiva, Psicología, Yoga, Acupuntura, Osteopatía, Yoga Terapéutico  y Mindfulness. Creador del NeuroYoga. Desarrollador del Programa FlashBrain para el incremento intelectual y de la técnica de Meditación Sináptica. Impulsor y líder de la iniciativa por el 2% del PIB mundial, en forma anual, para dar solución definitiva al triple flagelo del hambre, superpoblación y calentamiento global

 

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